Cuidado con los niños y la tecnología

0
335

two-children-using-tablets-faces-hidden-girls-classroomEs muy probable que la lista de regalos que hacen a sus hijos incluyera tabletas, celulares, videojuegos o computadoras y que ahora nadie los pueda despegar de sus nuevos juguetes electrónicos. Aunque se trata de una realidad común, el abuso de este tipo de tecnología a edades cada vez más tempranas preocupa a los expertos.

Esto, porque se ha comprobado que, en la niñez, la exposición prolongada a ciertos dispositivos sí puede modificar las conexiones cerebrales y repercutir en áreas relacionadas con el lenguaje, la socialización y la expresión de los sentimientos.

La explicación es sencilla: al estar los niños tan abstraídos con los aparatos, se estimulan en menor medida habilidades como el habla, la escucha, la observación del entorno y la empatía. Por lo tanto, se podrían presentar dificultades en esas áreas.

Estudios científicos confirman que infantes menores de tres años utilizan con frecuencia aparatos electrónicos. Una encuesta realizada, donde se entrevistó a 82 padres de bebés de entre 12 y 30 meses revela que el 87% les daba la tableta o el celular a sus hijos para jugar y el 62% dijo haberles descargado aplicaciones.

Aún más: el 91% de los padres indicó que los menores manipulan y cambian imágenes en la pantalla táctil; 50% reveló que su bebé desbloquea el dispositivo, y 64, que el infante busca aplicaciones e interactúa con ellas.

Edades críticas

Para los expertos, muchas veces, cuando los padres usan la tecnología como sustitutos de la crianza, el resultado es contraproducente. Por ejemplo, se sabe que el primer año de vida es crítico para desarrollar el habla, pero si un bebé pasa conectado a la tecnología, es menos probable que practique esta habilidad. Igualmente señala que “es aún peor si los padres de un menor de tres años se pasan pendientes de la tecnología y exponen al menor a ella”.

A partir de los tres años, pueden usarse tabletas para leerles a los niños. También se les puede permitir jugar con ellas, pero con la supervisión de un adulto. “También tienen su forma lúdica, hay aplicaciones para que niños de tres a cinco años dibujen”, aseguran los especialistas.

A los seis años podría permitirse que jueguen con consolas, pero durante media hora al día. Después de los 10 años y con los adolescentes, es preciso insistir en que los dispositivos no pueden interferir con momentos familiares o con la alimentación.

No se trata de satanizar la tecnología. Teléfonos, tabletas y videojuegos no son riesgosos si se les da el uso correcto y una investigación del Observatorio del Videojuego de la Universidad Europea, de Madrid, comprobó, por ejemplo, que ciertos videojuegos podrían potenciar el liderazgo y agilizar la toma de decisiones. Además, en el mercado hay aplicaciones de carácter pedagógico que pueden ser ventajosas.

Educar a los padres

Para los especialistas, es inútil educar a los hijos sin hacerlo primero con los padres. Dicha instrucción va en dos vías: para quienes desconocen la tecnología y para quienes más bien tienen una relación de dependencia con esta.

No son pocos los del primer grupo. Un estudio publicado en el 2014 en la revista Journal of Communication indicó que entre un 30% y un 40% de los padres aprenden de tecnología por sus hijos y, al desconocer los alcances de los dispositivos, tienen dificultades para ejercer la supervisión.

“Esto es más común en las mujeres jefas de hogar y en las familias de escasos recursos, donde los padres deben hacer mayores esfuerzos para estar al día”, dice una de las autoras de ese trabajo, Teresa Correa. Pero a otros expertos les preocupa más el segundo grupo (los usuarios dependientes), pues tienen la tecnología tan “incorporada” que primero deben desapegarse de ella para poder educar con el ejemplo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here