La quinoa se ha llegado a erigir como uno de esos cultivos que en los últimos años están llegando a nuestra agricultura para salvar en parte las dificultades del sector, principalmente ante el embate del cambio climático. La capacidad para sobrevivir en entornos áridos e incluso salinos que esgrimen sus defensores, junto con el constante incremento de la demanda a nivel mundial, la sitúan en este pedestal. Sin embargo, ahondando algo más en su idiosincrasia se obtienen casi más preguntas que respuestas. Es el enigma quinoa.
El profesor del área de Economía, Sociología y Política Agraria de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) David Martínez Granados deja claras las dificultades para adentrarse en este tema en la primera respuesta al periodista: «La quinoa, al menos en la época en la que nosotros hicimos la investigación, supuso un quebradero de cabeza, ya que apenas hay mucha información pública y existe un hermetismo por parte de las empresas implicadas. Y no hablemos ya del cultivo ecológico».
Martínez Granados se refiere al estudio sobre el cultivo de este producto que les ha llevado, a él y al también profesor de su misma área Javier Calatrava Leyva junto al estudiante del máster en Ingeniería Agroalimentaria Ricardo Martínez Bastida, a ganar el Premio Prensa Agraria al mejor artículo publicado en 2023 por la revista científica ITEA (Información Técnica Económica Agraria), editada por la Asociación de Interprofesional para el Debate Agrario (AIDA).
Este trabajo, titulado ‘Caracterización técnico‑económica y rentabilidad del cultivo de la quinoa en regadío en España’, demuestra que la rentabilidad de la quinoa es muy sensible frente al precio del agua de riego. «Razón que puede hacer difícil su expansión en la Región de Murcia y en otras zonas de España con precios del agua elevados», señalan los investigadores.
De este modo, se ponen en duda las expectativas sobre un producto que llevó al Gobierno regional en 2019 a incluirlo entre los ocho proyectos innovadores «estratégicos» seleccionados de gran «proyección comercial» y subvencionados con más de 4,3 millones de euros hasta 2021. Si bien la iniciativa reconocía «el elevado riesgo tecnológico» que representa. Su interés como cultivo provisorio (es decir, con potencial de adaptación ante el cambio climático), ha sido apuntada por expertos de la talla del catedrático de la Universidad de Murcia Miguel Esteve, del grupo de investigación de Ecosistemas, que lo cita entre las especies con alta productividad en terrenos muy áridos susceptibles de adaptarse a nuestros campos.
En unos trabajos previos, explica Martínez Granados, que también obtuvo el premio a la excelencia en la investigación en economía del agua a la mejor tesis doctoral en 2016 (concedido por la Cátedra Aquae-UNED), evaluaron directamente su adaptabilidad en la comarca del Campo de Cartagena: «Sobre esa base, quisimos ir un paso más allá, viendo qué impacto genera sobre la rentabilidad del cultivo factores de producción como el agua». El resultado es el artículo que acaba de premiar la AIDA, en el que se evidencia cómo, pese a la escasa necesidad de recursos hídricos que se le atribuye, la quínoa presenta consumos bastante altos de agua en la zona de la costa de la Región de Murcia: «Con este hecho, sumado al alto precio de este recurso en la actualidad, es de esperar una merma en su rentabilidad bastante importante, hasta el punto de no hacerla atractiva para los agricultores por estas tierras».
Martínez Granados, que en 2014 fue además premio Talento Joven para la Gestión Sostenible del Agua de la Fundación Botín por otro artículo científico, apunta a costes por cada metro cúbico de agua de entre 0,34 y 0,36 euros en el Campo de Cartagena, a fecha del pasado 1 de mayo. «En mi opinión, son precios desorbitados comparados con los de otras zonas de España, en las que no pasan de los 0,10 euros por metro cúbico, por decir algo».
También influyen las alzas experimentadas en los últimos años de insumos como la energía y los fertilizantes, señala. Todo ellos contribuye a un sobrecoste en la producción de quinoa entre un 22,9% y un 36,3% más alto que en las otras áreas de cultivo del resto de España, según recoge el artículo. Los investigadores apuntan a costes por hectárea de más de 3.800 euros en la costa de la Región, 1.400 euros más que los registrados en Lérida, por ejemplo.
La quinoa es un cultivo más complejo que otros, ya que tras su cosecha ha de ser sometido a una serie de tratamientos para eliminar las denominadas saponinas con las que cuenta, y que resultan tóxicas, además de la consiguiente limpieza, preparado y envasado para su comercialización.
Estas labores las realizan compañías especializadas que, si no existen en las zonas de cultivo, incrementan los costes por transporte.
En la actualidad se concentran en las zonas más productoras de Andalucía, donde ahora se encuentra el grueso del cultivo en España, con casi el 95% del total
Buena parte de la buena prensa que se le ha atribuido al cultivo de quinoa para animar su producción en Murcia tiene que ver, con probabilidad, con el éxito que sí parece haber cosechado en Andalucía. En la región vecina los costes de agua son más baratos, la climatología es adecuada para el cultivo y ya está establecida esa industria clave vinculada, «básicamente promovida por las pocas grandes empresas de cultivo de quinoa de las vegas del Guadalquivir y en el Alto Guadalorce».
Pero el especialista lo achaca en gran medida a otro «hecho fundamental que, en mi opinión, hace que la quino sea más rentable para dichas empresas» andaluzas. Se refiere al «modelo de producción que utilizan», basado en contratos entre agricultores y empresas en los que los primeros se ocupan de la siembra y la cosecha y los segundos ofrecen el resto de labores y las semillas necesarias, además de marcar las pautas.
«Alguna cuestión se escapa»
Al mismo tiempo que el profesor de la UPCT pone el acento en este modelo como probable base de la buena marcha del sector en Andalucía, también evidencia unos «precios muy bajos», a tenor de la información que han recopilado. «En mi opinión, debe haber alguna cuestión que se nos escapa». El sector de la quinoa, concluye, «de momento es muy hermético en España».
De ahí que el especialista acabe, «medio en broma», por «compadecerte por el tema elegido», le dice al periodista, «pues es difícil conseguir información».
La que él y los coautores del artículo premiado han logrado obtener analiza los rendimientos de las plantaciones en regadío. ¿Y los que se producen en secano?, ¿no es la quinoa un cultivo ideal para nuestras tierras áridas y salinas?
Sobre este punto no han centrado sus estudios los autores, y «quizás sería una buena manera de continuar el trabajo», admite Martínez. En su opinión personal, en todo caso, «con las necesidades hídricas que el cultivo demanda en la zona de la costa de la Región de Murcia» parece complicado «sacar el cultivo adelante, y creo que los rendimientos, si se consiguen, serían muy bajos. Aunque obviamente los costes serían menores al prescindir del agua».
No todo está perdido, en todo caso, para esta herbácea en la Región de Murcia. Martínez Granados plantea la posibilidad de cultivarla en zonas como la cabecera de la cuenca del Segura, en el Noroeste.
Allí, los costes del agua son más baratos, por lo que quizá se podría obtener más rentabilidad. «Habría que hacer números y estudios para avalarlo», admite.
«Es sin duda rentable»
El investigador sí cree que es «una buena alternativa ante las dificultades que plantea el cambio climático», pero, advierte, «hay que tener en cuenta muchas variables técnicas y económicas que pueden limitar la expansión del cultivo». Groso modo, concluye e especialista, «el cultivo es sin duda rentable porque la propia expansión que ha experimentado en las últimas décadas te lo está diciendo. Sin embargo, como ya he comentado hay que atender a variables que lo condicionan».
«Por ejemplo –precisa–, quizás habría que ver con variedades adaptadas al secano, pues las que se usan ahora mismo son danesas». Para ello, todavía falta ahondar más sobre sus necesidades hídricas en cada zona en la que se vaya a cultivar, acerca de qué variedades son las más propicias para cada caso, sobre su capacidad para salir adelante en determinadas zonas de secano y en cuanto al apoyo que precisa de la industria, entre otros
Tanto el Cebas como el Imida, que son las dos grandes entidades públicas de investigación agraria de la Región, abrieron hace unos años sus propias líneas de investigación para tratar de resolver muchos de estos interrogantes. De momento, nada resulta concluyente en un cultivo sobre el que se han divisado esperanzas, y también dudas.
El tiempo, que es la base de la experiencia, resolverá el enigma sobre la quinoa dentro de la Región de Murcia.

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