Torre Arcayna iniciará su andadura en Murcia como salón de celebraciones y centro cultural en un año

Torre Arcayna iniciará su andadura en Murcia como salón de celebraciones y centro cultural en un año

Jueves, 18 de julio 2024, 15:16

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A la sombra de pinos centenarios y entre dos icónicas acequias –Churra la Vieja y Churra la Nueva– capaces de dar nombre a una pedanía. En este entorno idílico de huerta languidecía, hasta hace poco, la casa solariega Torre Arcayna, la cual aún figura en la Lista Roja del Patrimonio de la Asociación Hispania Nostra por su ruinoso estado de conservación. Sin embargo, el proceso de recuperación iniciado recientemente por la familia propietaria del inmueble permitirá que esta construcción del siglo XVIII recobre todo su esplendor, saliendo de esta triste relación patrimonial.

«Esperamos que se encuentre lista en un año», comentaba este jueves Diego Hernández Aguilar, hijo de la propietaria, Mercedes Aguilar Amat, y uno de los principales impulsores del proyecto. «Su protección es un empeño personal de la familia; un proyecto de vida para mí y mi hermana, que hemos veraneado aquí de niños con nuestros primos, en una casa que vio nacer a mi madre», explicaba Diego, que comenzó con esta empresa en 2017, después de que el primer intento se frustrara en 2009 con la muerte de su padre.

Fue, precisamente, la falta de uso la que provocó la degradación de la casa solariega, ubicada junto a la Iglesia-Parroquia Nuestra Señora de la Encarnación, de 1910. De hecho, no hay mejor garantía para la conservación de un inmueble que mantener su utilidad. «Hay que rentabilizar económicamente el patrimonio; economía y patrimonio son totalmente complementarios como también lo son la colaboración público-privada», señalaba en esa línea el concejal de Planificación Urbanística, Huerta y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Murcia, Antonio Navarro Corchón. Siguiendo esta máxima, Torre Arcayna comenzará una nueva vida como salón de celebraciones, con oferta gastronómica, y espacio para eventos culturales, sociales o corporativos, aunque Hernández no quiso dar más detalles sobre quién se encargará su gestión ni sobre el coste del proyecto.

No obstante, y según explicó el arquitecto responsable del proyecto, Juan Carlos Cartagena, la reforma busca acondicionar el espacio para los usos previstos, incluyendo elementos necesarios para la instalación de servicios auxiliares como cocinas o ascensores –favoreciendo la accesibilidad–, pero manteniendo estructuralmente la construcción, ya que se trata de un edificio catalogado en Plan Especial del Casco Histórico-Artístico de Murcia (Pecha) con Grado 1 de protección. De hecho, esta circunstancia, la del respeto de la propuesta a las características históricas, es la que ha dificultado en mayor medida la tramitación del proyecto, que ha requerido también con un estudio arqueológico.


Recreación del proyecto.


Cedida

Terraza y gran salón interior

Explicaba así Cartagena que se recuperará la configuración originaria de la cubierta, a la que se accedía precisamente por la torre, que le da aspecto de vivienda tradicional de huerta, pese a no encontrarse en el centro de la edificación, como era habitual. De esta manera, se habilitará una terraza con visibilidad tanto a la zona de la fachada principal como al huerto y jardín posterior, en el que se recuperará su cenador y la bóveda vegetal. Mientras, bajo la cubierta y en la planta de arriba se generará un gran espacio o salón de reuniones que podrá ser destinado a exposiciones, conferencias u otro tipo de propuestas.

«El objetivo es conseguir que el edificio tenga el esplendor que tuvo pero sea a la vez actual, accesible y que pueda funcionar correctamente los años que vivamos y que quede perfectamente engarzado en la configuración estética con la fachada», concluyó el arquitecto. «Recuperaremos todos los materiales y ladrillos que podamos, así como el pavimento original, que sustituiremos por madera donde no encontremos otra solución», explicaba Hernández, destacando que se «está restaurando toda la carpintería original». Y todo ello, sin olvidar, como destacó el propio alcalde de Murcia, José Ballesta, durante una visita a la obra, que todo este trabajo quedará coronada con la reposición del escudo original de la familia, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y que fue retirado de la fachada para evitar su deterioro.

«Recuperar nuestra esencia»

«Proyectos como este suponen recuperar nuestra historia y esencia, ya que estas casas torres repartidas por toda la huerta de Murcia representan la cultura profunda de un pueblo llano y soberano y suponen el legítimo ejercicio de nuestro derecho a pensar que tenemos raíces e identidad y somos fruto de una cultura ancestral», apostilló el alcalde, agradeciendo a la familia propietaria la custodia y puesta en valor de este bien patrimonial.

«Aquí tuvisteis la oportunidad no sólo de vivir, sino de llevar adelante vuestra labor, el trabajo agrícola y de la seda y de hacer tantas cosas almacenadas en la memoria de la familia», concluyó Ballesta, destacando el entorno «mágico» en el que se enclava este inmueble. Una zona, que como recordaba Pepe Valera, vecino presente en la visita, aguarda el desarrollo de un plan parcial urbanístico que puede alterar esta configuración huertana. Pero esa es otra historia, como el de las disputas lindes que enclavan esta propiedad en El Puntal pese a pertenecer históricamente a la pedanía vecina. «¡Los ‘Aguilares’ son de Churra!», clamaba Valera antes de marcharse.

Una treintena de casas catalogadas con una conservación dispar

Torre Arcayna es sólo una de las más de doscientas casas torre que llegaron a contabilizarse en Murcia y de las cuales apenas quedan unos cuantos ejemplos en pie. A pesar de que una treintena se encuentran catalogadas en el Plan General, su estado de conservación no siempre hace honor a la protección que le brinda el planeamiento urbanístico. En los últimos años se ha acometido la restauración de varias edificaciones de ese tipo como Torre Aledo, en Churra, convertida en residencia de mayores, o Torre de Almodóvar, en Los Ramos, que sus dueños están recuperando con fines residenciales. Ejemplos de buena conservación son la Torre de Junterón, que hoy alberga el Museo de la Ciudad, la de los Alburquerque, en el camino de Santa Catalina, o Torre de Zoco, con uso hotelero en Guadalupe. En el otro extremo, la ruinosa casa Torre Falcón, ubicada en Joven Futura y de propiedad municipal, aguarda desde hace años una rehabilitación que no acaba de llegar. Junto a ella, otras cuantas figuran en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra.

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