Las últimas horas de Castelar en el Mar Menor

Las últimas horas de Castelar en el Mar Menor

Alberto Alcázar

Viernes, 29 de agosto 2025, 12:45

Al mediodía del 25 de mayo de 1899, un telégrafo chasquea frenético sobre el segundero de un reloj en San Pedro del Pinatar. «Urgente. A la una y diez minutos de la tarde ha fallecido Castelar. Su muerte ha sido muy tranquila […] El cuerpo de Castelar yace en una cama de madera, con el rostro tranquilo y la actitud serena. Un pañuelo sujeta la mandíbula inferior».

A propósito del 130 aniversario de la Quinta de San Sebastián de San Pedro del Pinatar –conocida como Casa del Reloj–, el publicista e investigador cultural murciano José López Almagro (1988) recuerda aquel mensaje que recoge el abogado y periodista Manuel González Araco en su libro, ‘Castelar. Su vida y su muerte’, de 1900, sobre el que fuera presidente de la I República española entre septiembre de 1873 y el 2 de enero de 1874. «Castelar vino buscando paz y silencio. Pero continuó escribiendo en sus trabajos literarios y respondiendo a su correspondencia personal. Es decir, ejerció una actividad aquí. Yo me lo imagino en la Casa del Reloj, en su despacho, para escapar de la vorágine de su día a día de Madrid con la vista de las palmeras de la parcela y la mar al fondo… Aunque al final venga a morir aquí, pero en paz», remarca López Almagro en una conversación con LA VERDAD en la Casa de la Cultura de San Pedro, vigilados por el busto dorado del prestigioso político, que elaboró la escultora cartagenera Maite Defruc –fallecida en 2021–. Hasta el 30 de agosto, el espacio acoge la exposición ‘Personalidades ilustres de San Pedro del Pinatar a finales del siglo XIX’: «Esta es la cuarta apuesta por la historia de la burguesía en el municipio, que viene por el aniversario de la Casa del Reloj, así que pudimos hacer una visita a principios de agosto alrededor de la misma», repasa el director del Museo Barón de Benifayó y cronista de San Pedro del Pinatar, Marcos Gracia.


Una de las últimas fotografías del político, fechada el 5 abril de 1899, según López Almagro y cedida por él.

Entre la multitud

Siete días antes de su muerte, Emilio Castelar se abrió paso, cansado, entre la multitud que lo recibía con pañuelos blancos para dirigirse a la casa-palacio de sus anfitriones, la familia Servet-Spottorno, que encargaron su construcción al arquitecto de Torre Pacheco Pedro Cerdá en 1885. Sin embargo, López Almagro aclara que los Servet no conocían aún a su huésped, sino que fue el director del periódico ‘El Liberal’, Miguel Moya, «quien hizo posible que le ofrecieran la casa a Castelar». El republicano acudió a las cualidades reconfortantes del Mar Menor como hicieron antes el escritor Benito Pérez Galdós «tras una temporada con flojera muscular» en 1873 y el pintor Eduardo Rosales, en un retiro más extenso en la huerta de Murcia por la misma época.

De este último, Juan Antonio López Delgado –padre de López Almagro–, es su mayor estudioso. El académico de la Real Academia de la Historia de Madrid y de la Real Academia Alfonso X El Sabio de Murcia lega a su hijo «la sensibilidad cultural» y la fascinación por el personaje de Castelar, así como su paso por El Pinatar: «No creo que supiese que se iba a morir. Él vino buscando recuperar su salud física y mental para volver». Un catarro cogido el día 20 en un paseo por la playa truncó sus planes de retornar a Madrid el 2 de junio para asistir a la apertura de las Cortes. El resfriado mutó en vómitos y fiebre hasta que, al quinto mediodía, un nuevo vómito le provocó el fulminante colapso cardíaco a los 67 años.

«La apertura es inminente»

La muestra exhibe ejemplares de las obras del político que abolió la esclavitud en Puerto Rico y cartas manuscritas en manos de particulares que han prestado para la ocasión. «Los epistolarios aportan mucho a los personajes de su vida íntima», explica López Almagro. El interés de su padre y el suyo por Castelar rebasa la figura del político, escritor y periodista para ahondar en sus relaciones, sus inquietudes y personalidades del levante español. «Para mí también son importantes las olvidadas relaciones de amistad que tuvo en la Región de Murcia, como el poeta Vicente Medina y el abogado José García Vaso». Sin olvidar a otro poeta, el cartagenero José Martínez Monroy, que le dedicó los versos ‘A Don Emilio Castelar, en la muerte de su madre’.

José López Almagro quiere evitar un mayor desgaste de la casa por su cierre y, de paso, los robos que «ya se dieron en el pasado». Su petición personal, y así se lo hizo saber en una reunión con la Comunidad Autónoma, es convertir la Casa del Reloj en un eje de actividades y visitas donde «se machaque la figura de Castelar». Una casa-museo que recree, en una de sus estancias, la habitación donde murió Castelar; una biblioteca con sus obras; un centro de estudios e investigación sobre el político y su época, y que tenga una actividad cultural. «Sin olvidar, por supuesto, a la familia Servet». Y remata: «Todo ello no quita para que se pueda pagar una entrada o incluya un negocio de hostelería».


El busto de Emilio Castelar se exhibe junto a cartas y las obras del republicano.


Vicente Vicéns / AGM

El cronista de San Pedro, Marcos Gracia, confía en una apertura «inminente», por las conversaciones que, asegura, está sosteniendo el alcalde con los propietarios de la finca San Sebastián. El esfuerzo de administraciones y particulares conseguiría que los días de Emilio Castelar en San Pedro del Pinatar aparezcan como mucho más que «una simple línea al final de su biografía».

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