Espadas en todo lo alto. Tal y como se esperaba, la final de la Liga de Naciones femenina se resolverá en el Metropolitano, después de un valioso empate sin goles en el primer asalto de la eliminatoria entre Alemania y España. No era tan previsible el sufrimiento de La Roja, sometida durante buena parte del partido, especialmente en los 45 minutos iniciales, como no se había visto últimamente, pero también capaz de resistir con oficio para llevar la pugna equilibrada al decisivo duelo en casa.
Y es que Alemania dio sobrada muestra de su dificultad como adversario. El combinado germano abrió las hostilidades con un disparo de Bühl, blocado con aplomo por Cata Coll, y planteó desde el primer momento las transiciones después de robo de balón como seria amenaza. España dudó ante este efectivo recurso del rival y sus dudas en la salida de balón las aprovechó el conjunto local, en una ocasión que Anyomi, indecisa entre el pase o el disparo, no supo capitalizar.
No fue el inicio previsto por la selección española, pero la receta para cambiar el rumbo de un partido torcido de partida pasaba por asumir el control a través de la posesión, santo y seña del estilo propio del equipo de Sonia Bermúdez, que, sorprendido, acumuló errores y pérdidas de balón fruto de las imprecisiones. Le duraba muy poco el balón, alimentando el carácter contragolpeador del cuadro dirigido por Christian Wück.
Alemania
Berger, Gwinn, Minge, Knaak, Kett, Senss (Hendrich, m. 90+2), Nüsken, Cerci (Alara, m. 69), Brand, Bühl y Anyomi (Martinez, m. 73).
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España
Cata Coll, Ona Batlle, Paredes, Mapi León (María Méndez, m. 77), Olga Carmona, Aitana Bonmatí (Athenea del Castillo, m. 77), Laia Aleixandri, Alexia Putellas, Claudia Pina (Eva Navarro, m. 63), Esther (Edna Imade, m. 86) y Mariona.
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Árbitra:
Iuliana Demetrescu (Rumanía). Amonestó a Laia Aleixandri y Brand. -
Incidencias:
Partido de ida de la final de la Liga de Naciones femenina disputado en el Fritz-Walter-Stadion ante 40.159 espectadores.
La amarilla al ancla de España en la medular, Laia Aleixandri, por verse obligada a frenar como buenamente pudo un peligroso contraataque alemán, simbolizó los apuros de La Roja y condicionó a la centrocampista del Barça. Mientras, Cata Coll desbarataba otra intentona de Bühl para una Alemania a la que solo le faltaba algo de inspiración en el tramo decisivo para abrir el marcador.
Sufrían las jugadoras españolas en un duelo áspero, que obligaba a ponerse el mono de trabajo y pensar a largo plazo en una final a ida y vuelta. Tocaba minimizar daños, como los que pudo ocasionar otra vez Bühl, en una acción invalidada por un fuera de juego previo. Sí era legal la posición de Kett, carrilera zurda alemana, en otro disparo que detuvo Coll, vencida poco después en una nueva intentona germana, esta vez en la bota derecha de Brand, que fue contrarrestada bajo palos por una providencial Irene Paredes.
La mejor noticia frente al auténtico aluvión de Alemania era la notable resistencia española, comandada por Cata Coll. Sin embargo, la campeona mundial no salía de sus propios dominios y el cántaro iba tanto a la fuente que parecía imposible que no acabase por romperse. Así las cosas, el descanso fue una auténtica bendición para un equipo que al menos había logrado alcanzar la pausa indemne y con la opción de retocar su planteamiento en la segunda parte.
Reacción
Pese a lo apurado de la primera entrega, en la reanudación Sonia Bermúdez mantuvo la confianza en las once jugadoras de la alineación inicial y lo cierto es que no hizo falta sustitución alguna para apreciar un cambio significativo en el partido. La Roja se activó con balón y al fin ganó metros sobre el césped, para cercar el área de Alemania, hasta entonces tan desahogada en un duelo que se presumía de poder a poder.
Apenas habían transcurrido unos minutos y Alexia Putellas tuvo la primera gran ocasión de España en todo el partido, con un potente golpeo de zurda que se marchó muy cerca del poste derecho de la puerta germana. Precisamente la madera del otro palo salvó al equipo local muy poco después, tras un remate de Esther desde el corazón del área alemana.
El partido era otro, después de una reacción sobresaliente por parte de la campeona del mundo. Eran las mismas futbolistas, pero parecían otras, mucho más reconocibles. La presión española permitía recuperar el balón a la velocidad de la luz y hacer estragos en la selección más laureada de Europa, a la que le habían cambiado los esquemas en un visto y no visto.
España no terminó de aprovechar esos minutos de zozobra alemana y el equipo de Wück se rehízo, en otra vuelta de tuerca más a un partido de múltiples caras, más equilibrado en un tramo decisivo un tanto enfriado por el habitual carrusel de sustituciones y la batalla táctica propia de un enfrentamiento al que todavía le quedan 90 minutos en el Metropolitano.
Nadie quiso asumir demasiados riesgos, aunque estuvo más cerca del gol Alemania, que gozó de un disparo seco de Bühl al que solo detuvo el palo y de un centrochut de Brand que llegó a impactar contra el larguero. España resistió el postrero arreón germano y el Metropolitano tendrá la última palabra.

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