
Muchos ciudadanos rusos están acostumbrados a tener que usar una red VPN (Red Privada Virtual) para poder consultar medios independientes o usar servicios occidentales. Pero … la ofensiva virtual del Roskomnadzor parece haberse redoblado: nada puede escapar al Servicio Federal de Supervisión de Telecomunicaciones. Según informan medios como RBC, miles de usuarios en Moscú y San Petersburgo de WhatsApp y Telegram experimentaron este viernes fallos de servicio como entrega lenta de texto, audio e imagen. Y numerosos usuarios han podido comprobar que los servicios de VPN y la misma internet móvil funcionan de forma intermitente, con cortes de uso programados por las mismas autoridades. Muchos temen que esto sean pruebas para establecer restricciones permanentes en el futuro.
Previamente, en octubre, las autoridades rusas ya bloquearon las llamadas a través de estos servicios de mensajería. Además, WhatsApp es considerada en el país euroasiático como organización extremista. Esto se debe a que la empresa Meta, propietaria del servicio, recibe tal consideración. Es por ello que Instagram también sufre el mismo destino. Roskomnadzor justificó la necesidad de limitar las llamadas a través de estas aplicaciones para combatir la delincuencia. Incluye supuestamente tanto estafas como acciones de sabotaje.
Esta medida, por otro lado, impulsa el proyecto MAX, una app de mensajería promovida por el mismo Estado que cumple idénticas funciones a las de Telegram y WhatsApp. Desde septiembre de 2025 debe estar preinstalada en todos los teléfonos que se venden en Rusia.
Los bloqueos van por regiones y algunas de ellas han impuesto suspensiones totales en algunas partes clave como los alrededores de bases militares o de refinerías. Aunque el objetivo es proteger instalaciones sensibles, el bloqueo afecta a más zonas de las ciudades y hay problemas para usar el GPS u otros servicios. Según informes de organizaciones independientes estos cortes de red cuestan cerca de 250 millones de euros al día a Rusia. Suceden en regiones como Bashkortostán, en los Urales; en Ulyanovsk, en el Volga, o en Daguestán, en el Cáucaso.
En esta última república la situación es más tensa porque algunos residentes se sienten ciudadanos de segunda clase. Lamentan que no solo no tienen internet, sino tampoco carreteras de calidad ni buena cobertura médica. Al menos, 52 de las 89 regiones federales (83 más las 6 que Moscú se ha anexionado por su cuenta en Ucrania) han sufrido algún tipo de corte. Esta medida preocupa tanto a los rusos que ha aumentado el uso de efectivo en 660.000 millones de rublos (cerca de 7.000 millones de euros) ante las dificultades para pagar en línea.
Portazo a los discursos alternativos
El Kremlin ha aplicado tolerancia cero con discursos alternativos en los últimos años. Cualquier medio independiente desplazado al extranjero, además de recibir etiquetas como organización indeseable o agente extranjero, ha sido vetado en el internet ruso. Medios como ‘Meduza’, ‘The Moscow Times’ y ‘Novaya Gazeta’ no se pueden consultar desde el país euroasiático e incluso compartir sus contenidos está castigado por ley. Este bloqueo va más allá e incluye medios extranjeros con servicios en ruso como la DW (Alemania) y la BBC (Reino Unido), así como medios internacionales de diferentes países de la UE y occidentales. Entre ellos figuran el estadounidense ‘The New York Times’, el frances ‘Le Monde’ o el italiano ‘La Stamapa’. También están cancelados los medios ucranianos.
En el mismo 2022 que empezó la guerra ya se cifraron en 138.000 las webs bloqueadas por las autoridades, incluyendo las principales redes sociales como Facebook, X y Tik Tok. Para algunas de ellas hay equivalentes rusos aunque no todos han conseguido prosperar, como es el caso de Rossgram, que no consiguió suplantar a Instagram por sus requisitos de entrada. Youtube está ralentizada hasta tal punto que es accesible pero ninguno de sus vídeos carga, haciéndola totalmente inútil. Wikipedia es otra de las webs que puntualmente sale en las listas de potenciales bloqueos futuros.
Tampoco es fácil acceder a algunos contenidos occidentales de ocio. Muchos servicios de streaming no están disponibles en Rusia y algunos ni siquiera con VPN son accesibles: Netflix, Disney Plus entre otras plataformas similares. Aunque la decisión de abandonar Rusia fue de las mismas compañías propietarias de estos servicios, a Moscú le conviene pues quería frenar la influencia tanto de las series y películas con mensajes contra la familia tradicional o la maternidad a otros contenidos considerados poco adecuados. Se llegó a plantear prohibir contenidos como ‘Harry Potter’ y ‘Juego de Tronos’. También se buscó limitar la popularidad de los superhéroes estadounidenses de Marvel para promover héroes locales en regiones como Chechenia.

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Enlace de origen : Al Kremlin no le gusta que uses WhatsApp