David Sánchez de Castro
Domingo, 30 de noviembre 2025, 16:41
Comenta
Es de agradecer que en McLaren tengan, posiblemente, a los peores estrategas de la Fórmula 1. No tanto porque sean incapaces de gestionar una carrera con relevancia en las paradas en boxes, sino porque su absurda inutilidad para decidir qué piloto deben primar regaló una victoria de oro a Max Verstappen. El neerlandés ganó una carrera que casi era su última oportunidad, por delante de Oscar Piastri, que pese a su gran fin de semana ya tiene muy pocas opciones, y de Carlos Sainz, colosal para sumar su segundo podio con Williams. Lando Norris, que partía segundo, acabó cuarto. Si se repite este resultado el domingo en Abu Dabi, el Mundial será para Verstappen.
Fernando Alonso acabó séptimo, un resultado nada ilusionante pero razonablemente óptimo, toda vez que el asturiano tuvo un trompo en una carrera que parecía que iba a ser anodina y en la que, al final, pasó casi de todo.
En una carrera en la que había obligatoriedad estratégica impuesta, ante la norma inventada aquí de que hubiera al menos dos paradas, la salida tuvo una importancia relativa. Pese a ello, Verstappen no dudó. En los primeros metros se quitó de encima a Norris, que partía segundo, mientras por delante se escapaba Piastri. Tampoco por atrás hubo lío, más allá de alguna refriega entre Lewis Hamilton y Liam Lawson que casi acaba con el heptacampeón por la grava o de Esteban Ocon y Yuki Tsunoda. Sainz y Alonso fueron quinto y sexto en los primeros giros.
Parecía que iba a ser un primer tercio de carrera tranquilo, hasta que Nico Hülkenberg y Pierre Gasly tuvieron un toque. El alemán de Sauber tenía ganada la posición en la primera curva, pero el francés de Alpine se abrió de más para forzarle fuera. Ninguno de los dos cedió y el coche verde acabó en la grava y roto y el azul, pinchado. La consecuencia, como un aleteo de mariposa, fue un coche de seguridad que obligó a todos a asumir la decisión de aceptar una primera parada en boxes o bien quedarse en pista. La labor de los estrategas se convirtió en protagonista, especialmente porque mientras Verstappen sí entró a hacer una parada, ni Piastri ni Norris lo hicieron. Se quedaron ambos en pista, posponiendo los dos cambios obligados de neumáticos en esta carrera. ¿Acierto o error clamoroso? Luego se resolvería, pero lo que está claro es que se metieron en un problema innecesario dado que ambos tenían que parar como muy tarde en la vuelta 25.
Y así lo hicieron. Piastri paró cuando comenzaba ese número de vuelta al circuito mientras Norris lo hizo en la siguiente -lo que, estrictamente, debería haber sido ilegal según esa nueva normativa-, pero no cambiaron las diferencias entre sí. Con la segunda parada del resto, la ventaja fue para Verstappen.
El campeón, a por todas
Cuando las miradas estaban puestas en la más que probable liada estratégica de McLaren -que posteriormente se confirmó-, por detrás hubo muchas batallas. Sainz se vio cuarto protagonizando un ‘tren’ que obligó al resto a mirar desde la distancia cómo el trío de cabeza se escapaba. También Alonso tuvo su cuota de protagonismo, sujetando a Isack Hadjar en sexta plaza hasta que tuvo un trompo. El asturiano protagonizó un perfecto 360º que le mandó de la sexta a la octava posición.
Mientras tanto, por delante, se confirmó la antológica pifia de McLaren. Obligados por la normativa, Piastri y Norris pararon un poco antes de la vuelta 50, que era su límite, porque pensaban que iban a poder tener ritmo para recuperar el tiempo perdido. Les hubiera salido bien si su rival no hubiera sido el gigante Verstappen, que vio cómo de manera inesperada, y ayudado por una buena estrategia pero sin grandes alardes, se le ponía la carrera de cara. Y es que Piastri llegó a ponerse segundo, pero ya era tarde para perseguir al de Red Bull. Peor fue para Norris, que pese a llegar a la carrera final aún como líder, salió de boxes muy lejos de la cabeza. De hecho, acabó cuarto en buena medida gracias a que un oportuno trallazo en el Mercedes de Kimi Antonelli le dio una posición más y dos puntos que pueden ser de oro en Abu Dabi, ya que quizá le son suficientes para sujetar una eventual pelea final con Verstappen por el título.
Lo cierto es que la carrera acabó con el tetracampeón ganando, con Piastri en una impotente segunda posición y un colosal Sainz, tercero. El madrileño sumó su segundo podio con Williams -en Ferrari se habrán tirado de los pelos puesto que Hamilton fue duodécimo- gracias a una gran gestión de neumáticos, a que Norris pasó muy tarde a Antonelli y a ese ‘tren’ que protagonizó en la primera parte de la carrera. Ese podio sabe especialmente bien, ya que además le deja a solo nueve puntos de Alexander Albon en la clasificación para confirmarse como líder de Williams.
Las últimas vueltas fueron frenéticas. Hadjar pinchó, todo un aviso a navegantes de que los neumáticos podían tener estos fallos de manera súbita, pero no hubo problemas arriba. Aunque este pinchazo fue perfecto para Alonso, que ganó una posición más para acabar finalmente séptimo. Un resultado bueno, que no excelente, para la penúltima carrera de una temporada que acabará en Abu Dabi con todo por decidir.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : McLaren, incapaz de decidir, insufla vida a un perfecto Verstappen