No pudo ser. Demasiado bonito quizás resultaba para un equipo que, hasta esta misma temporada no había sido nunca líder, terminar en tal condición un … 2025 cerrado en un Palacio abarrotado que empujó a su equipo hasta el final en el punto más álgido hasta el momento de una campaña, la del 40 aniversario, que parece envuelta en un manto de incredulidad que desafía la frontera entre la realidad y la ficción, pero que hace justicia a un UCAM que se ganó el privilegio de luchar por el oficioso título de campeón de invierno en una lucha de poder a poder contra el equipo más laureado de Europa gracias a la práctica de un baloncesto que resiste como uno de los más atractivos y pasionales de la mejor competición doméstica de Europa: la de los hombres de Sito Alonso.
UCAM (18+14+23+25)
DeJulius (7), Ennis (7), Raieste (3), Hicks (7) y Cate (11) -cinco inicial-, Cacok (12), Michael Forrest (13), Sant-Roos (8), Radebaugh (5), Falk (3), Moussa Diagne (4) y Toni Nakic (-).
80
–
91
Real Madrid (22+19+26+24):
Campazzo (15), Llull (7), Abalde (7), Hezonja (9) y Tavares (6) -cinco inicial-, Lyles (7), Maledon (3), Deck (6), Usman Garuba (6), Feliz (13) y Len (12).
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Árbitros:
Óscar Perea Lorente, Jorge Martínez Fernández y Carlos Merino Campos. Eliminaron por cinco faltas personales al visitante Tavares (m.35). -
Incicencias:
Partido correspondiente a la decimotercera jornada de la Liga Endesa de baloncesto que se disputó en el Palacio de los Deportes de Murcia ante 7.500 espectadores. -
El detalle
El encuentro empezó con 11 minutos de retraso por el homenaje a Sadiel Rojas, exjugador del UCAM Murcia CB, y cuya camiseta fue retirada. Entre el tercer y el cuarto periodo los espectadores se tomaron las 12 uvas de la suerte.
No hubo liderato. No hubo récord de victorias seguidas, ni totales en una primera vuelta (de momento). Tampoco, clasificación matemática para la Copa del Rey. Pero sí hubo lun UCAM que promete emociones fuertes en 2026, un equipo capaz de competir desde el virtuosismo, caso de los días de los récords de asistencias o triples en un partido, pero también desde el fango, caso de noches como la de ayer, en la que el Real Madrid tuvo que sudar tinta, pese a ir por delante todo el partido y gozar de diferencias de dos dígitos en la segunda parte, pero que no sintió el triunfo en su bolsillo hasta cinco puntos seguidos de Abalde en la recta final.
Y, es que, quizás la cuadratura al círculo ya había sido alcanzada por el UCAM antes del salto inicial, en una noche en la que cerca de un millar de asistentes disfrutaron de una previa en comunión en la sala Mamba junto a James Augustine y, sobre todo, Sadiel Rojas. El hombre de la noche no vestía de corto, sino de traje, y vio cómo su 27 se elevaba a lo más alto del Palacio en el mayor reconocimiento posible a un jugador de baloncesto por parte de un pabellón lleno hasta la bandera para tal ocasión, sin asientos libres y con aficionados en escaleras y pasillos.
Campazzo se llevó el duelo ante DeJulius, apretándole con una defensa de élite y siendo el máximo anotador de la noche
El Real Madrid, pese a todo, fue justo vencedor de un encuentro en el que fue mejor y en el que, sobre todo, tuvo más pericia para acertar en las jugadas clave del partido, especialmente desde el rebote ofensivo en un último cuarto en que capturó la mitad (seis) de sus totales (doce). Y al que, también, le fueron sancionadas hasta nueve faltas personales menos que al UCAM, la cual es la mayor diferencia entre un equipo y otro en los partidos de esta temporada de los murcianos y la segunda de los madrileños, al que le sancionaron once menos en su paseo militar ante el Girona (112-76).
Nervios, prisas y quejas
Uno de los grandes temores de cada enfrentamiento ante los blancos, el ‘efecto Tavares’, no fue tal. Intimidando algunos tiros al principio del partido, el caboverdiano fue de los pocos jugadores con problemas de faltas para Scariolo, sorprendidos de inicio por la actividad de un Zach Hicks que cambia su lenguaje corporal ante los grandes. Uno que empezó a serlo en Murcia, Campazzo, era el responsable de las primeras diferencias visitantes (13-20, minuto 9).
LAS CLAVES
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El rebote ofensivo
Habitual aliado del UCAM, anoche fue su condena cuando el Madrid capturó seis de sus doce en el último cuarto -
Nueve faltas más
para el UCAM y la segunda para el Madrid
Responsabilidad suya fue incomodar con su pegajosa defensa a DeJulius durante todo el partido y, por extensión, a un UCAM siempre falto de fluidez ofensiva. Viró a defensa en zona Scariolo en el segundo cuarto, también atragantada para un conjunto de Sito Alonso que anotaba cuando podía atacar antes de permitir su colocación, pero que lamentaba la entrada en faltas de Cate, su hombre más productivo. Alcanzada la primera diferencia de dos dígitos con Hezonja, una positiva entrada de Diagne, con dos canastas para cerrar la primera parte, permitía seguir viendo de cerca la estela blanca (32-41, descanso).
El segundo triple del UCAM en el tercer cuarto, los primeros desde el primero y obras de Hicks y Forrest, permitían romper a los de Sito la barrera de las tres posesiones de distancia (42-47, minuto 25), pero pronto entraba el partido en su fase más física. El tamaño de Len y las malas pulgas de Garuba complicaban la vida bajo aros al UCAM, que sufría una nueva máxima desventaja en un parcial de 0-8 con seis puntos de Campazzo, tres de ellos desde el tiro libre por una falta inexistente en que a Sito le caía técnica por protestar.
Si bien el UCAM no lamentó el ‘efecto Tavares’, sí sufrió el tamaño de Len y la garra de un Garuba en todos los fregados
En los momentos más críticos, la personalidad de Sant-Roos y Ennis emergía y el Palacio rugía, si bien se aceptaba ir al último acto en los dobles dígitos de diferencia ante el talento de Lyles (55-67, final del tercer cuarto).
Detalles clave
Convertidos cinco triples en 30 minutos, otros cinco del UCAM en el último cuarto desafiaron el nudo de la corbata de Scariolo, que pedía su primer tiempo muerto no estratégico cuando uno de Radebaugh volvía a bajar de los diez de diferencia (64-73, minuto 33). Sin embargo, el UCAM no las tenía todas consigo si el Real Madrid podía atacar más de una vez por posesión, incluso aunque no convirtiera el cesto.
Cuatro rebotes ofensivos en concreto perdían a Sito entre los demonios: uno que entre Sant-Roos y Cate dudaban para terminar valiendo un triple de Feliz, otro que salvaba Deck cuando se iba fuera y que ningún universitario interceptara antes de que el mismo argentino palmeara dentro en otro rebote, y uno que a Falk se le escapaba de las manos para tiros libres de Maledon.
El UCAM aplaza así su clasificación para la Copa y el récord de victorias en primera vuelta
Volvería, empero, el UCAM a amenazar con lo imposible. Dos triples sobre el reloj de posesión de Ennis y DeJulius llevaban a soñar, pero los fallos en el tiro libre del primero y de Raieste despertaban y un jarro de agua fría era la aparición de Abalde, matador con cinco puntos que lo dejaban visto para sentencia a un minuto del final (78-87).

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Enlace de origen : Al UCAM no le basta con el pundonor para arrebatarle el liderato al Real Madrid