Mucha incertidumbre y, sobre todo, máxima prudencia, en las empresas españolas con presencia en Venezuela. Gigantes como Telefónica, BBVA o Repsol siguen muy de … cerca el conflicto en el que España se juega una relación comercial que, aunque venida a menos en los últimos años, representa un valor de unos 1.000 millones de euros.
Es cierto que Venezuela es un país más que complejo para hacer negocios. Pero muchas empresas han decidido mantener su actividad allí a pesar de las recientes tensiones. Entre ellas, destaca Telefónica. Fuentes de la operadora apuntan a este diario que «seguimos con atención y preocupación» la situación en Venezuela. «Nuestra prioridad son las personas y asegurar la continuidad de las operaciones», añaden.
El mismo mensaje transmiten desde otras compañías con presencia en la región, dominando la prudencia ante una situación «de mucha incertidumbre que estamos siguiendo de cerca», según apuntan desde otra empresa nacional con operativa en el país.
BBVA es otro de los gigantes que lleva décadas en Venezuela a través de su filial BBVA Provincial. El grupo cuenta con 1.837 empleados en el país, según su último Informe Anual a cierre de 2024.
Repsol también sigue de cerca la situación que, al menos por el momento, no implica la paralización de su actividad en el país, centrada en regiones fuera de Caracas donde se ha recrudecido el conflicto. Cabe recordar que EE UU ya comunicó a Repsol y a otras petroleras, en marzo de 2025, la revocación del permiso para exportar crudo de Venezuela. Pero la compañía ha mantenido su actividad gasista, donde se concentra su negocio en la zona.
En todo caso, la petrolera estatal Pdvsa ya ha comunicado que «la producción y refinación de petróleo se desarrolla con normalidad», añadiendo que «las instalaciones más importantes no han sufrido daños por los ataques estadounidenses, según una evaluación incial».
Otras empresas llevan semanas afectadas por las tensiones. Es el caso de las aerolíneas que, en el caso español, tiene como principal afectado a Iberia. «Siguiendo la recomendación de AESA, la compañía prolonga la cancelación de sus operaciones en Venezuela hasta el día 31 de enero», certificaba la empresa a finales de diciembre. Su intención por entonces era retomar estas rutas «en cuanto se recuperen las plenas garantías de seguridad».
Balanza comercial
Más allá de las inversiones empresariales, en términos económicos, Venezuela se juega mucho más que España en caso de una ruptura de relaciones. El país es aún su cuarto principal cliente, especialmente en el mercado de hidrocarburos, según datos de la Oficina de Información Diplomática España. Pero las estadísticas recopiladas por Datacomex indican que la balanza comercial ha cambiado de forma radical desde 2021, cuando nuestro país vendía más de lo que compraba al territorio caribeño. En aquel momento, las exportaciones eran de 108 millones de euros frente a los 63 millones importados, lo que implicaba un saldo favorable de 45,2 millones.
Ahora, la situación es radicalmente opuesta, con una tendencia deficitaria que se consolidó en los años siguientes hasta llegar a septiembre de 2024, últimos datos disponibles en el informe, que indican que las empresas españolas apenas vendieron 188,9 millones de euros a Venezuela, frente a unas importaciones que se han disparado a 1.170 millones de euros. Esto implica un déficit comercial de 981 millones de euros para nuestro país, pero también unas relaciones comerciales bilaterales de 1.358 millones, en las que el petróleo ha adquirido en los últimos años una especial relevancia, en un entorno en el que Venezuela ha salido beneficiada en estos términos por las consecuencias de la guerra en Ucrania.
Además del petróleo, que representa más del 95% de lo que importamos del país, pesca, metales no ferrosos, azúcar, café y cacao son los otros productos que España más compra a Venezuela y que podrían estar en riesgo en el hipotético caso de un bloqueo comercial. En sentido contrario, las exportaciones por valor de 188,9 millones de euros se centran en refinados, maquinaria para uso industrial, productos cerámicos, aceites esenciales y perfumería e incluso maderas y muebles.
En todo caso, donde más se están dejando notar las relaciones económicas a ambos lados del Atlántico es en el flujo migratorio con, fuertes inversiones venezolanas en el inmobiliario español, especialmente en zonas prime de Madrid, que se ha convertido en el nuevo Miami europeo para los grandes patrimonios latinoamericanos, donde los venezolanos suponen ya el tercer mayor inversor en términos de compraventas, solo por detrás de argentinos y colombianos. En concreto, y según las estadísticas de los notarios, los venezolanos cerraron 1.689 operaciones en nuestro país en 2024, un 78% más que a cierre de 2020 (946 operaciones).

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