¿Qué está pasando con ‘Fallout’?

¿Qué está pasando con ‘Fallout’?

Martes, 6 de enero 2026, 00:32

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Empieza a ser habitual que una serie aplaudida en su primera temporada nos ofrezca una continuación por debajo de lo esperado. La sesión inaugural de ‘Fallout’ convenció, de largo, a propios y extraños, a quienes conocían el videojuego de partida y a quienes no, pero la nueva entrega está resultando indigesta, provocando el bostezo de una audiencia sorprendida, aunque los gourmets de las consolas sí ven luz en el camino. La acción no termina de arrancar y la estética se acerca más a adaptaciones en la misma línea como ‘Twisted Metal’, que gozan de un presupuesto mucho menor (recordemos que está detrás Jonathan Nolan).

La propuesta de Prime Video mantiene cierto espíritu de serie B, pero el acabado de la historia llamaba la atención en su estreno y ahora parece que estamos ante la enésima producción que explota el delirio de la saga ‘Mad Max’, con unos toques de zombis y humor negro. Esta sensación choca con el aparente cambio de paradigma en el negocio audiovisual, un relevo en el sector del entretenimiento que apunta a los juegos electrónicos como fuente de inspiración para sustituir a los tebeos de superhéroes en el ámbito del cine comercial. El gran público quiere algo aparentemente nuevo de vez en cuando, aunque solo cambie el envoltorio. El salto de algunos animes de éxito a imagen real también entra en reparto del pastel.

Tras varios intentos fallidos a la hora de explotar algunos videojuegos superventas en el terreno del cine, se ha pulsado el botón adecuado con la serie de animación ‘Arcane’, derivada de ‘League of Legends’. Su versión serializada fue muy bien acogida por crítica y público, con dos temporadas potentes en Netflix. No hace falta conocer el material original para disfrutarla, como ocurre con ‘The Last of Us’. ‘Super Mario Bros: La película’, cuya continuación verá la luz en breve en la cartelera para romper taquillas, es otra variante que funciona a las mil maravillas. ‘Borderlands’, otra adaptación reciente, supuso un fiasco por culpa de una dirección sin ideas, pero ‘Fallout’, con el mismo empaque de western apocalíptico, parecía entrar también en el pódium de lo mejor de lo mejor.

A falta de conocer el desenlace, la nueva sesión de ocho capítulos está desarrollándose a un ritmo extremadamente moroso para quienes no le dan al mando y desconocen la materia prima, uno de las sagas más importantes en la historia del videojuego. No hay grandes momentos, como en la temporada inicial, aunque su punto fuerte sigue estable: el catálogo de entrañables personajes. Roles que se mueven entre el bien y el mal y no siempre imaginas cómo se van a comportar, con nuevos fichajes en la partida.

El yermo

Tras situar al espectador en su particular universo en la primera temporada, un mundo asolado tras una catástrofe nuclear, entre vintage y futurista, con escenarios tan dispares como los refugios atómicos y el amenazante gran desierto, aquí llamado el Yermo, ‘Fallout’ se viste definitivamente de road movie, con dos de sus personajes principales encaminándose a sus correspondientes destinos, dos misiones diferentes que confluyen en la idea de encontrar a la familia, en un caso para abrazarla y en el otro para darle un escarmiento.

En su viaje infernal, en plan ‘buddy movie’, el dúo protagónico se encuentra y desencuentra, mostrando sus virtudes y diferencias, hasta el punto de odiarse o necesitarse en cuestión de segundos. El Ghoul, el necrófago, un cowboy muerto viviente sin nariz, cuyo carisma es brutal, vive un proceso de transformación interior inevitable. Walton Goggins, visto también la pasada temporada en ‘The White Lotus’, se planta el sombrero de vaquero sobre la calva de látex, tras cinco horas de maquillaje facial, frunce el ceño y carga sus pistolas pisando la cálida arena de una ambientación crucial, rematada con cierta pereza en exteriores.

Ella Purnell, con su emotiva mirada, marca de la casa –está sensacional en ‘Sweetpea’, no se la pierdan-, sigue defendiendo con buen resultado su rol de chica ingenua que ya no lo es tanto y se topa con una verdad incómoda al liberarse de sus ataduras, físicas e ideológicas. En su persecución a su malévolo progenitor, encarnado con perversidad por Kyle MacLachlan, se cruza con la Legión, un clan bélico que pretende rememorar los tiempos romanos, con bastante desinformación al respecto. Uno de sus miembros destacados está interpretado por Macaulay Culkin, en un claro guiño al público nostálgico.

Aaron Moten (‘Hacia la libertad’) sigue liándola bajo la armadura gigante de soldado de la Hermandad del Acero, despejando dudas sobre su papel en el entuerto, pero sin lucirse demasiado, con nuevos bando en juego. Pierden mucho peso los supervivientes de los refugios. Sin duda, ‘Fallout’ se deja de tonterías en su vuelta al ruedo, oscurece algunas subtramas y se decanta por la violencia en detrimento del humor, de ahí que, aparentemente, se haya endurecido para el gran público, con una narrativa excesivamente trufada de ‘flash-backs’.

La serie sigue planteando interesantes dilemas morales, ampliando el universo de una propuesta que sabe exprimir un tema que parecía agotado, las consecuencias de un holocausto nuclear que deriva en un cruce de grotescas distopías. El Yermo es un terreno hostil, aunque para antipatía la que alimenta Prime Video encasquetando cada vez más anuncios en su servicio en streaming, aquel que iba a cambiar la televisión. ¿Se acuerdan?

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