La complejidad del contexto ya de por sí espinoso en Venezuela, dinamitado ahora por la fulgurante intervención de la Administración Trump que en un puñado de horas frenéticas … del sábado abrió la era del ‘chavismo tutelado’ con Nicolás Maduro sacado con grilletes del país que ha gobernado con mano de hierro, ha obligado a Pedro Sánchez y a Alberto Núñez Feijóo a reajustar su reacción en los primeros compases del derrocamiento del sucesor de Hugo Chávez. Pero sin cejar -más bien ahondándolo- su cisma en los desafíos de Estado.
Si nada hacía presagiar que, viniendo de donde venían el Gobierno y el PP en su estrategia sobre el régimen bolivariano, hubiera algún punto posible de coincidencia en una situación de ‘impasse’, el patadón al tablero regional y global propinado por el presidente de EE UU no ha hecho sino acentuar el abismo entre el Ejecutivo y la oposición. Con Sánchez y Feijóo reivindicándose como la voz de España ante una Unión Europea titubeante y con un nombre propio para la bronca nacional: el de Delcy Rodríguez, la mano derecha ejecutora de la dictadura de Maduro, la responsable de los codiciados hidrocarburos, con su sombra proyectándose sobre las causas por corrupción españolas y, desde este lunes presidenta monitorizada bajo amenaza por el mismo Trump que desprecia a la opositora que le aguó el Nobel de la Paz, María Corina Machado.
En estas últimas 72 horas de frenesí y desconcierto planetario, Sánchez y Feijóo han coincidido en dos cosas: ambos han asumido, con distinto ánimo político, la caída por la fuerza de Maduro y ambos disienten de Trump aunque por motivos opuestos. El presidente Sánchez, que el sábado aguardó a que se pronunciara la Alta Representante de la política exterior de la UE, Kaja Kallas, y emitió una primera respuesta en la que no rechazaba la intervención estadounidense y ofrecía los oficios de España para mediar hacia una «desescalada», la endureció ya por la tarde, con una condena expresa de «la violación de la legalidad internacional», tras escuchar las explicaciones de Trump en su residencia de Mar-a-Lago y con Sumar y el resto de las izquierdas presionándolo.
Fue el preludio de un domingo en el que Sánchez hizo piña con sus homólogos de México, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay para denunciar la operación trumpista y agitó de nuevo su bandera contra la ultraderecha en una carta para estimular a su afligida militancia. Sánchez calló sobre la apuesta transitoria esbozada ya por el líder de EE UU por Delcy Rodríguez, pero la paradoja la concretó este lunes en una entrevista en la cadena SER José Manuel Albares: aunque el Gobierno deplora un derrocamiento que «solo puede traer caos y desestabilización» y se dice sorprendido ante el ninguneo a Machado, acepta el traspaso de poder a Delcy Rodríguez bajo control de la Casa Blanca y el paraguas de la Constitución chavista. El ministro de Exteriores confirmó que contactará con la nueva presidenta, no se sabe por cuánto tiempo, de Venezuela.
FAES, frente a Trump
Es exactamente la posición contraria a la que mantiene el PP, que vincula la contemporización del Ejecutivo con el régimen de Maduro a sus tratos con Rodríguez y a «los negocios» del expresidente Zapatero; todo ello lo incluyó ayer en «la banda de Sánchez» la portavoz de los populares en el Senado, Alicia García. Génova, con Feijóo al frente, ha pasado de abrazar «sin ambages» la operación de Trump a admitir -lo hizo en las últimas horas por boca de la vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra- que existen «dudas sobre si la operación militar estadounidense ha infringido el Derecho Internacional».
Pero Gamarra incidió en lo que ya se había explayado la víspera en un escrito su jefe de filas: que «la transición democrática» en Venezuela deben pilotarla María Corina Machado y «el presidente legítimo» Edmundo González, ganador de las elecciones de julio de 2024 amañadas por el chavismo a ojos de la buena parte de la comunidad internacional, y en ningún caso Delcy Rodríguez.
Albares reitera la crítica contra la Casa Blanca, pero confirma que contactará con la presidenta chavista tutelada por EE UU
Es decir, la paradoja del PP es que habiendo proclamado su satisfacción por el derrocamiento de Maduro, se opone al diseño del ‘día después’ de Trump. Una «suma torpeza» la del líder de EE UU para la FAES de José María Aznar, que clama por una «Venezuela libre y soberana» con Machado y González. Todo mientras Vox, la única formación española que se identifica con el trumpismo, elude las aristas de la estrategia de la Casa Blanca.
La postura del PP español, con sus terminales engrasadas en Bruselas, encontró eco en la Unión Europea, que este lunes abogó también por una transición democrática que cuente con la disidencia al chavismo mientras sigue cuidándose de incomodar a EE UU reprobando su intervención. Lo que permitió a Feijóo congratularse de que «la UE coincide con la posición defendida desde el principio» por él y los suyos; estos, privadamente, van más lejos, al presumir de su «influencia» en la Comisión pese a no pilotar el Gobierno.
Poco antes, Albares se había arrogado también el liderazgo del Ejecutivo de Sánchez en el comunicado emitido la víspera por los socios comunitarios, salvo Hungría, en pos de «una salida pacífica a la crisis», con respeto a la legalidad internacional y lo que el ministro de Exteriores tradujo como un pie en pared contra «la ley del más fuerte».

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Enlace de origen : Gobierno y PP se arrogan la voz ante la UE sobre Venezuela con cisma por Delcy Rodríguez
