No es un aviso nuevo ni una alerta sin base, a juzgar por la unanimidad entre las asociaciones sectoriales nacionales e internacionales, secundadas por la … patronal regional del transporte. El envejecimiento medio de los profesionales dedicados a la conducción de vehículos pesados, el incremento anual de la demanda de traslado de mercancías por carretera respecto al ferrocarril y la falta de nuevas incorporaciones que garanticen un adecuado relevo generacional dibujan un panorama estructural nada halagüeño. «La falta de conductores, y mayoritariamente en el transporte internacional, en el que la escasez de profesionales hace más mella, es una realidad», admite el secretario general de la Federación Regional de Organizaciones y Empresas de Transporte de Murcia (Froet), Manuel Pérezcarro, quien añade que el principal motivo de esta carestía, «común a toda Europa, es la difícil conciliación de la vida familiar, junto a otros factores laborales que hacen que existan cada vez menos vocaciones». Así, entre las condiciones que restan atractivo al plan de vida tras un volante de camión, tanto Pérezcarro como los propios conductores consultados añaden el trato recibido en los almacenes y puntos de carga y descarga de mercancías, las pocas áreas de descanso seguras y adecuadas para los altos en ruta y una falta de reconocimiento social que no se corresponde con la importancia del servicio que realizan. «El transporte por carretera es esencial para la economía del país; si el sector se para, se para la economía», sentencia el secretario general de Froet.
Las cifras no dejan lugar a dudas. Pérezcarro indica que hay en torno a 20.000 profesionales en activo en la Región, entre 2.000 y 3.000 menos de los que se necesitan para una flota de 16.000 vehículos, 11.000 de ellos frigoríficos. «Ya hay camiones parados porque no hay conductores suficientes, y, si seguimos así, en dos o tres años esto colapsa seguro», ya que actualmente «alrededor del 90% de las exportaciones a la Unión Europea se hacen por carretera», con gran protagonismo de los productos hortofrutícolas. En este sentido, aboga por un esfuerzo conjunto y «urgente» de las administraciones públicas y el sector, «porque –precisa– llegamos tarde».
En términos similares se desgrana el informe de 2024 publicado en 2025 por la Unión Internacional del Transporte por Carretera (IRU), en colaboración con la Asociación de Transporte Internacional por Carretera (Astic), y que cifra la necesidad nacional en 30.000 conductores y en 3,6 millones los puestos sin cubrir en la suma de los 36 países que representan el 70% del PIB mundial. Una situación que afronta, además, la jubilación de 3,4 millones de profesionales en los próximos cinco años.
Seguridad y respeto
«No es de recibo que un conductor tenga que aparcar en un polígono para descansar, que además es donde se sufren la mayor parte de los robos a los camiones de gasoil y mercancías», reclama Pérezcarro. Al respecto, relata que hay una escasez «alarmante» de aparcamientos con condiciones de seguridad y de atención a las tripulaciones en toda Europa. Y matiza que, aunque «hay un programa de la UE que subvenciona la construcción de aparcamientos seguros con determinados servicios, eso no se hace en 24 horas, porque requiere de inversiones grandes y tiempo de maduración».
Un conductor en una cabina de uno de los camiones de Disfrimur.
Vicente Vicéns/ AGM
Además, se suma el secretario general de Froet a las incomodidades que sufren los chóferes en todo el territorio europeo a la hora de cargar y descargar la mercancía, sea o no refrigerada y/o congelada. «Nuestros conductores son personas sacrificadas que cuando llegan a un sitio determinado no encuentran acogimiento normal ni instalaciones en las que puedan esperar sin estar a la intemperie». Por ello, reivindica que deben programarse las horas de carga y descarga para que sean «las mínimas e imprescindibles para que un conductor, después de haber hecho 1.500 kilómetros, no tenga que esperar cuatro o cinco horas a que descarguen su camión o deba hacerlo él mismo». Y esto ocurre, explica el representante de la patronal, porque «el poder de negociación del transportista con el cliente, al ser un sector muy atomizado con gran presencia de pymes, es menor, y muchas veces tiene que doblegarse a las exigencias del cargador por no perder el cliente, haciendo una función que no corresponde a su profesión».
Un segmento envejecido
En España, también en la Región de Murcia, el 50% de los conductores supera los 55 años de edad, y solo el 3% de los profesionales son menores de 25, según las estimaciones de IRU y Astic.
A sus 61 años, Juan José Ros ‘Terry’, autónomo especialista en transporte internacional y natural de Balsapintada (Fuente Álamo), cree que la falta de conductores no tiene que ver con el incremento del transporte de paquetería por el auge del comercio ‘online’ ni por un aumento de la flota de vehículos de las empresas para responder a la demanda. Para él, «simplemente, el mundo del camión ya no es atractivo». Ros, dedicado al transporte por vocación desde hace cuatro décadas, «no se lo aconsejaría jamás a un muchacho joven». Los motivos no son otros que «el mal trato por parte de los cargadores de las fábricas, las pocas áreas de servicio en condiciones y las diferencias de salario» con conductores de otros países UE, como Francia.
Testimonios
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Juan José Ros ‘Terry’. 61 años
«Después de cuarenta años de dedicación, me duele decir que no le aconsejaría a ningún muchacho joven que se dedicara a esto» -
Rolando Bravo ‘Rolin’. 55 años
«Llevo 36 años en España y 26 de ellos conduciendo un camión. Menos cuando mi hijo era pequeño, siempre he hecho rutas internacionales» -
María Dolores Piqueras. 48 años
«Este trabajo es mi pasión. Me la inculcó mi padre, que se jubiló con 70 años. Le digo que no se sienta culpable, sino orgulloso de transmitir su profesión» -
Daniel Jiménez. 25 años
«Lo más duro es estar lejos de familia y amigos, perderte quedadas, cumpleaños, las horas de espera para cargar… No me veo en esto en 15 años» -
Alejandro Jiménez. 25 años
«Conduciré unos pocos años más para ahorrar, pero me buscaré otra cosa. Lo que más me cuesta, sin duda, es estar lejos de la familia»
Otra característica del segmento profesional es su masculinización, con menos de un 2% de mujeres en las plantillas de las empresas de transporte por carretera. Una de ellas, la molinense María Dolores Piqueras, asegura que está trabajando desde hace 26 años en lo que le apasiona, una vocación que le inculcó su padre, también camionero y jubilado a los 70 años. Sin embargo, reconoce que en la crianza de sus dos hijos –ya mayores de edad– ha sido fundamental la ayuda de su madre, porque ella siempre quiso ser «una más» en su trabajo. «Nadie quiere esto para sus hijos, porque hay muchos riesgos, afrontas multas de miles de euros y tienes poca seguridad en las áreas de servicio, aunque ganemos un buen sueldo; estamos fuera de casa, a veces doce o trece días seguidos, y eso no está pagado», afirma.
La profesión, para Pérezcarro, no goza del prestigio merecido. «El conductor tenía antes un reconocimiento que se ha ido perdiendo, no sé si porque solo se ve el estorbo en las carreteras y no lo positivo: que en el supermercado los lineales están completos». Se lamenta por ello Juan José Ros. «Antes te trataban como un señor y ahora te miran como si fueras un bicho raro; te desilusionas», concluye.

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Enlace de origen : La patronal alerta del «colapso» del transporte de mercancías por carretera por falta de conductores