
La época navideña que acaba de pasar se ha convertido cada año en el pretexto perfecto para reunir a familias, compañeros de trabajo o … grandes grupos de amigos en torno a una mesa. Una vez más, ha sido tarea casi imposible encontrar sitio en un restaurante para determinadas fechas, más aún si era para un número elevado de comensales. Y es que en los días que ya dejamos atrás, la hostelería hace su agosto con comidas y cenas para las que la agenda suele estar completa. «Una reserva de ocho, diez o más comensales es la tónica habitual», explica José María Rubiales, hostelero y presidente de la Asociación de Cafés, Bares y Afines, integrada en la patronal HoyTú. Sin embargo, es precisamente la dimensión de estas reservas lo que más daño puede llegar a hacer a los hosteleros. Con mesas tan grandes «siempre está el miedo a anulaciones de última hora o a que no se presenten y no avisen. A todos nos ha pasado el tener una mesa grande reservada y que no aparezca nadie», comenta Rubiales. Para evitar estas situaciones, entre los negocios de hostelería de la Región de Murcia se ha popularizado desde hace unos años el cobro por reserva.
Las mesas vacías salen caras
Se trata de un método con el que los hosteleros buscan «cubrirse las espaldas». Al solicitar una mesa a través de internet, en determinados lugares y fechas al cliente se le pedirá que introduzca el número de su tarjeta de crédito, a la que se cargará un importe prestablecido, aunque en ocasiones tan solo se realizará el cobro si no aparece en el día y hora indicados.
10
por ciento
del coste del menú es la cantidad límite recomendada por las organizaciones de consumidores que deberían cobrar los hosteleros a los clientes por realizar una reserva. Este importe deberá ser descontado de la factura final y nunca ser un cargo extra.
Los hosteleros defienden que las pérdidas económicas pueden ser muy elevadas, más aún en las fechas pasadas, si no aparecen los clientes. «Hablamos de una inversión en personal, que se refuerza por Navidad para dar un buen servicio; de materia prima, que está más cara que durante el resto del año, y las pérdidas propias de la ocupación que lo más probable es que no se pueda volver a tener, porque la gente no sale en según qué días sin reserva ya que sabe que no va a encontrar hueco en ningún sitio. Así que es muy posible que si una mesa no aparece nos la tengamos que comer», explica con detalle Rubiales.
La covid extendió su uso
La pandemia fue el catalizador que desató esta práctica en un buen número de locales. «La gente salía con reserva y avisaba si no podía acudir», señalan desde HoyTú. Hasta ese momento, el cobro por reserva se limitaba a los restaurantes de alta gama y los estrella Michelin. «Gracias a ellos se ha normalizado esta medida, al igual que un hotel te pide la tarjeta para hacer una reserva, en un restaurante ya no es raro que la soliciten, a veces sin coste alguno, pero por si acaso. Hay algunos que solo lo requieren en fechas de alta demanda como las navidades», señalan desde la patronal.
Hasta la pandemia esta práctica se limitaba a algunos restaurantes de alta gama y a los estrella Michelin
José María Rubiales explica que al principio fue una medida «controvertida, la gente no estaba acostumbrada y algunos se quejaban». Sin embargo, apunta que ahora está «muy normalizado» y destaca que los clientes están «muy sensibilizados» y entienden lo que provocan las cancelaciones o las reducciones importantes en cuanto al número que habían contratado.
Información clara y visible
Desde la Asociación de Consumidores y Usuarios en Red, Consumur, recuerdan que el cobro por reserva debe ser descontado siempre de la factura final y no convertirse nunca en un gasto extra injustificado. Además, indican que, en caso de que los clientes no aparezcan, «las penalizaciones son legales», aunque insisten en que los restaurantes «deben informar de manera clara y visible de su política de cancelación y los posibles cargos que conlleve». Si no se proporciona esta información de manera transparente al realizar la reserva, aclaran que el consumidor tiene derecho a reclamar y anular el cobro. Asimismo, consideran desde Consumur que los cargos deben ser proporcionales al daño causado, que estiman en un 10% por comensal.
«En hostelería siempre tenemos el miedo a anulaciones de última hora o a que no se presenten y no avisen»
La Asociación de Consumidores señala también que «los cobros en concepto de reserva no tienen como finalidad castigar al cliente, sino compensar las pérdidas ocasionadas por su ausencia, como la falta de ingresos o el desperdicio de productos, y en especial en determinadas fechas como las navideñas».
Rubiales indica que en Murcia se dan varias tipologías: unos cobran una cantidad fija, que después se resta al importe final; otros en los que se trata de un tanto por ciento en función del menú contratado y otros casos en los que el local se queda con el número de la tarjeta y se les advierte de que se cargará una cantidad si no aparecen. «Pero hay que avisar al cliente siempre», coincide con Consumur.

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Enlace de origen : Suben los cobros por reserva ante las cancelaciones 'in extremis' en hostelería