El Real Murcia jugó con fuego, y al final se quemó con el crono. El clásico ante el Hércules llegaba como un punto culminante para … los granas, un ensayo para las grandes noches en el primer duelo del año en el Enrique Roca, un estadio que ansía despedir la categoría de bronce en este 2026 de una vez por todas. De momento, lo que despidió fue la primera vuelta, pero lo hizo con un castigo doloroso, como una preciosa herida que limpió las telarañas de Gazzaniga cuando el partido agonizaba para romper corazones, helar a la grada con la igualada y mandar a los de Colunga a esa quinta plaza que mira el ascenso directo a ocho puntos de distancia.
Real Murcia
Gazzaniga; David Vicente, Alberto Marín, Héctor Pérez (Antxon Jason, 38′), Cristo Romero; Sekou, Isi Gómez, Bustos (Juan Carlos Real, 54′), Ekain (Antonio David, 72′), Pedro Benito y Flakus (Joel Jorquera, 72′).
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Hércules
Carlos Abad, Samu Vázquez, Javier Rentero, Mangada (Roger Colomina, 46′), Espinosa (De León, 69′), Ropero (Carlos Rojas, 69′), Ben Hamed, Fran Sol, Sotillos, Javi Jiménez y Mehdi Puch.
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Goles:
1-0, Álvaro Bustos (minuto 12). 1-1, Samu Vázquez (minuto 88). -
Incidencias:
Estadio Enrique Roca de Murcia, ante unos 24.053 espectadores, más de 4.000 llegados desde Alicante. Partido de la decimonovena jornada del Grupo II de Primera RFEF. -
Árbitro:
Gonzalo Romero Freixas, del colegio catalán. Amonestó a Mangada, Rentero, Ropero y Colomina en los visitantes.
Por más que duela no fue menos merecido. Los murcianos estuvieron a merced del Hércules durante demasiados minutos, incapaces de encontrar respuesta a los argumentos de los de Beto Company, que poco a poco bajaron los decibelios de un Enrique Roca que desfiló hacia casa con el libre directo delicioso de Samu Vázquez en el 88, directo a la escuadra, y que sirvió para empatar un duelo que Álvaro Bustos había puesto de cara para el Murcia desde demasiado pronto. Pudieron matar el choque los de Colunga, pero la moneda salió cruz con un empate que sabe a derrota.
Con el pitido inicial, una larga posesión grana como para sentar el tono del duelo, esa partida de ajedrez donde Beto y Colunga dibujaron la misma apertura: construcción del juego desde la base, con los alfiles alejados, tocando los bordes del tablero, y la presión adelantada como arma proactiva. Pronto le funcionó a los peones visitantes, cuando un zapatazo de Unai Ropero se marchó lamiendo la cepa del poste de Gazzaniga en un contragolpe donde Isi Gómez se había dormido.
Pero tantos riesgos como beneficios tiene esa presión arriba. No se había llegado al cuarto de hora cuando Gazzaniga encontró a Ekain entre líneas con un latifundio que el vasco utilizó para que Flakus le ganara el duelo a su par y sirviera el gol en bandeja a Pedro Benito. El gaditano la tiró al muñeco, pero Álvaro Bustos recogió el rechace y, con la menos buena, desató la euforia del Enrique Roca tras lamer el palo. El 1-0 en el electrónico, botes en la grada y de vuelta a la realidad.
Era demasiado pronto para celebrar, porque el Hércules sabe a lo que juega con Beto, que no ha tardado demasiado en llenar de automatismos a los alicantinos, que han marcado en cada partido con el nuevo técnico y a punto estuvieron de empatar con un cabezazo de Unai Ropero que se topó con un Alberto Marín salvador sobre la línea. Por empuje o por plan, seis de uno y media docena de otro seguramente, pero el Hércules se hizo dueño del partido. Los de Colunga llegaban tarde a las ayudas y les tocaba correr hacia atrás. Los centros laterales del Hércules llevaban veneno, pero no encontraron víctimas.
Sin suerte con los cambios
Bustos y Benito cambiaron de perfil, aburridos de no rascar bola. Un robo arriba permitió que Ekain pisara el área, pero se le fundieron los plomos, esquinado, donde fue el único del estadio que no oyó a Pedro Benito pedir la asistencia. De portería a portería, la tercera no fue la vencida para Unai, monopolizando el veneno de un Hércules donde Fran Sol estuvo bien atado en todo momento. Mientras, algún grana superaba líneas en conducción, encontraba la falta y ganaba metros de aire. Hasta tres amarillas rascaron así los hombres de Colunga en una primera parte que terminó a medio gas.
La reanudación comenzó con un envío directo de Antxon Jason para que Flakus la corriera. Su disparo se fue al lateral de la red, pero la oportunidad quedó en recurso, pura anécdota para un Real Murcia que salió decidido a recuperar el balón, dormir el partido con la posesión y retar al Hércules. El plan lo ratificó Colunga a los diez minutos de reanudación, con la entrada de Juan Carlos Real por el goleador Bustos. Antes, en la primera mitad, Héctor Pérez se había marchado lesionado del isquio.
A merced del Hércules
Era el plan, pero el Hércules no tardó en quitarle la bola al Murcia, y se la quedó hasta el final del encuentro. Pasaban los minutos y los de Colunga no encontraban salida ni ocasiones. Nada a lo que agarrarse más allá del resultado y un par de caídas de Pedro Benito en el área. Colunga mandó al árbitro al monitor para revisar la primera, pero no vio nada punible.
Carlos Rojas regresó al Enrique Roca, su casa durante los dos últimos cursos, y le dio la tarde a David Vicente en apenas 20 minutos sobre el verde. Falta lateral y el runrún en la grada, que sufría con cada centro del Hércules y este no iba a ser menos. Gazzaniga la sacó, igual que la siguiente, antes de que Colunga activara el doble pivote Sekou-Antonio David e hiciera debutar a Joel Jorquera por un Flakus agotado.
La tuvo el catalán para hacer un debut soñado, pero se le atrancó la cadena de la bicicleta ante la experiencia de Rentero. El duelo dormido, el crono restando y la grada perdiendo granas, desfilando de camino a casa para evitar el eterno atasco de los partidos grandes y no perderse el inicio del otro clásico. Pero este, el nuestro, aún no había terminado, y Samu Vázquez tuvo a bien aguar la fiesta grana con un espectacular libre directo. La puso en la misma la escuadra, con una comba letal para el paso en falso de un Gazzaniga que no pudo hacer más que mirar y jurar (1-1). Todavía hubo tiempo para un disparo demasiado alto de Jorquera y un remate de Juan Carlos Real en boca de gol que Carlos Abad tapó con todo. Fue la última de un partido donde el empate fue el resultado más justo, pero que deja un amargo sabor a derrota en el Enrique Roca.

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Enlace de origen : El Hércules amarga la fiesta del Real Murcia en un empate con sabor a derrota
