La escritora que se hizo con el Pulitzer al enfrentarse a sus fantasmas familiares

La escritora que se hizo con el Pulitzer al enfrentarse a sus fantasmas familiares

Lunes, 12 de enero 2026, 00:33

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«Cuando era pequeña, pensaba que tener una abuela china loca era lo normal en todas las casas». Así cuenta Tessa Hulls (California, 1984), en una de las primeras páginas de su libro, parte del conflicto de su vida. ‘Alimentar a los fantasmas’, publicado en España por Reservoir Books, es un largo tomo porque lo que cuenta es bien complejo. Sus casi 400 páginas ilustradas a mano le han valido el premio Pulitzer de autobiografía 2025, galardón que le pilló totalmente por sorpresa mientras trabajaba haciendo sándwiches en Alaska.

Resumirlo es endiablado: la abuela de Hulls fue periodista justo antes de la revolución de Mao Zedong, después fue perseguida política, refugiada y escritora de una biografía prohibida en China. Pero, a la vez, en esos años, entraba en una crisis de salud mental de la que ya jamás saldría. Su hija -la madre de Hulls- fue, pues, niña refugiada y se logró establecer en Estados Unidos, donde nació y creció la autora.

Relación tormentosa

Tessa Hulls huyó de su historia familiar mucho tiempo, pero cuando se puso con ella no pudo parar: «Me habría encantado que fuese más corto, por mí y por los lectores, pero había tantas cosas que explorar… Creo que se lo debía a mi historia familiar, y la longitud del libro en cierta medida evidencia hasta qué punto yo he tratado de entenderla».

La autora cuenta el camino de empatía hacia la historia de su abuela y el esfuerzo de su propia relación con su madre, siempre tormentosa. Viajan juntas a China, a buscar los escenarios del pasado y algunos familiares que siguen allí. Al contar esta historia, eso sí, la autora replica en parte lo que le pasó a su abuela.

Difícil relación madre-hija

«Tengo entendido que mi libro está prohibido en China y no creo que renueven mi visado. Decidí seguir el mismo camino que hizo mi familia», explica. La forma de tratar aquellos eventos políticos es didáctica y efectiva: «Lo que hace que la historia cobre vida es pensar cómo afectó a las vidas individuales, a la gente concreta. Recuerdo cómo nos la enseñaban cuando era pequeña y era aburridísimo. La novela gráfica, sin embargo, la presenta de una forma muy humana, emocional y real».

Persecuciones políticas

«Lo que hace que la historia cobre vida es pensar en cómo afectó a las vidas individuales»

Hulls desarrolló un profundo amor por los libros cuando era pequeña, pero su madre comenzó a obsesionarse con que la niña, al igual que su abuela, podía tener problemas de salud mental, haciéndole atravesar un calvario de consultas y diagnósticos inútiles. «He recibido un montón de emails muy interesantes de terapeutas. Mi favorito es el de una psiquiatra que se disculpa en el nombre del campo entero de la psiquiatría, por cómo me fallaron», señala.

Tal vez lo más importante del libro sea esa relación aparentemente imposible con la madre, una figura desesperante que, durante muchos años, hizo que Hulls se alejara todo lo posible (literalmente, pues acabó, por ejemplo, en una base en la Antártida).

La contradicción

En esa época, Hulls se representa como una vaquera solitaria, pero ahora reniega de ese mito. «Somos criaturas sociales, necesitamos apoyarnos en los demás. La gran mentira es que cualquiera de nosotros puede ser independiente de verdad. Y ese es el corazón del sueño americano: somos un país que ha negado que tengamos algún tipo de responsabilidad para con los demás», reflexiona.

Sociedad

«La gran mentira es que cualquiera de nosotros puede ser independiente de verdad»

Pero, en un momento de lucidez, tras mucho huir, Hulls decide asumir la tarea, enfrentarse a sus fantasmas y a su madre en un ejercicio de empatía monumental. «Sentía que si intentaba contar esta historia, iba a destruirme. Hasta que lo acepté. Y entonces pasé nueve años con ello», apunta.

Y el camino ha sido duro, pero fructífero, y con un gran foco sobre cómo las culturas moldean las mentalidades y las expectativas. «Para mí es eso: ¿Cómo encontramos amor y compasión hacia gente que nos ha causado un dolor inmenso… incluso en la forma que ha tenido de querernos? Y al final del proceso, de haberlo escrito, siento una enorme compasión tanto por mi madre como por mi abuela», concluye.

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