
Los agricultores de la Región de Murcia tienen nuevos deberes que cumplir en este comienzo de año. Las explotaciones deben contar ya con un … plan de abonado que permita apuntar y calcular la cantidad de fertilizantes que emplean por hectárea cultivada y vigilar que el volumen empleado no sobrepase el límite fijado por el normativa estatal, que busca combatir la contaminación por nitratos de origen agrícola. El real decreto de 2022 para la nutrición sostenible en los suelos agrarios comienza a desplegar en el campo regional una serie de reglas tras las prórrogas aprobadas por el Ministerio de Agricultura en los últimos años.
El plan de abonado, así como limitar en 170 kilos de nitrógeno por hectárea al año la cantidad de fertilizantes que se pueden usar, son medidas pensadas para evitar «a medio y largo plazo la contaminación de acuíferos, la degradación de la estructura del suelo o que haya mayor cantidad de nitratos en los arrastres» que se puedan generar por escorrentías, explica Julio Pérez Marín, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de la Región de Murcia (Coiarm). Se busca impedir, apunta el representante de estos profesionales, que el «exceso de nitratos o fósforo pueda llegar al Mar Menor o al río Segura».
Esta vigilancia del abonado, tanto orgánico como inorgánico, deberá llevarse a cabo en 14.940 explotaciones (426.655 hectáreas de terreno agrícola) de la Región, es decir, en las parcelas de regadío y en fincas de secano de más de diez hectáreas, sin contar con los huertos familiares para autoconsumo ni con las tierras destinadas a pastos. Los agricultores deberán anotar el momento en el que se pretenden aportar los distintos nutrientes, así como el tipo de material, la forma de aplicación y la maquinaria de distribución.
«En los cuadernos de campo, tienen que anotar todos los abonos que han usado y guardar las facturas de compra para justificarlo. Y, desde luego, si es el Campo de Cartagena, la urea está prohibida [por la Ley de Recuperación y Protección del Mar Menor], no se puede usar; y el nitrato amónico siempre bajo prescripción de un técnico», especifica el decano.
LAS CLAVES
-
¿QUÉ HAY QUE ANOTAR?
El momento en el que se pretenden aportar los nutrientes, el tipo de material, la forma de aplicación y la maquinaria de distribución -
INFRACCIONES
No contar con este plan puede ser sancionado con entre 600 y 1.000 euros, según la normativa
Los agricultores deben comprobar «que no superen la cantidad máxima de 170 kg de nitrógeno por hectárea y año, pero también tienen que tener en cuenta las extracciones dependiendo del cultivo», es decir, la cantidad que la planta absorbe y exporta en la cosecha, clave para calcular la fertilización. Vinculado a los ciclos de cultivos permitidos, «las extracciones de nitrógeno no son las mismas para brócoli o para lechuga que, por ejemplo, para la cebada», detalla Pérez Marín, que concreta que los volúmenes «son mucho menores en cebada y mucho más grandes en brócoli». Para este último, «dejan poner dos cultivos por año y para la cebada, uno».
Zonas vulnerables
Los planes de abonados estarán condicionados también por los futuros programas de actuación en zonas vulnerables a los nitratos de la Región de Murcia y del Campo de Cartagena, cuyos borradores están en exposición pública y su aplicación será efectiva en territorios con acuíferos contaminados por estos nutrientes: 255.000 hectáreas (el 25% de la Comunidad). Dicha normativa también mana del real decreto estatal que, en opinión del ingeniero agrónomo, «tiene un beneficio, no se hace para fastidiar; a la larga, a los agricultores les va a salir mejor, porque muchas veces hacían los abonados a ojo». Controlar esas cantidades es positivo «porque también se registran fitotoxicidades que vienen derivadas del mal uso de los fertilizantes, las plantas se queman por el exceso de abono».
La puesta en marcha de estas reglas obligatorias para el campo también cumplen una necesidad importante en el sector: la tecnificación. Frente a la mayor burocracia que puedan acarrear estos planes de abonado, con «los fitosanitarios ya debes tener un carné y una prescripción para usarlos, y el abonado sigue el mismo camino». Pérez vuelve a poner un ejemplo: «Si a una hectárea de naranjos se le echan 300 kilos de nitrógeno, a lo mejor, haciendo los cálculos con 200 kilos al agricultor le basta y puede ahorrar 100 kilos».
-
Las explotaciones serán inspeccionadas por la Comunidad
No contar con un plan de abonado o que este se lleve a cabo «sin justificación técnica o analítica» es considerado como una infracción leve por la normativa estatal, sancionado con una multa de entre 600 y 1.000 euros. La Consejería de Agricultura, dentro de sus planes de inspección plurianuales, será la encargada de comprobar que esta medida se cumple en las casi 15.000 explotaciones que deben aplicarla. También será imprescindible registrar todas las labores de fertilización en un cuaderno de explotación, que podrá ser en papel o digital, haciéndose dichas anotaciones en un plazo máximo de un mes desde su realización.
Las excepciones para estos apuntes en el cuaderno de campo son las pequeñas explotaciones que no tengan más de cinco hectáreas y que, además, no tengan más de una hectárea dedicada al riego. También quedan exentas aquellas explotaciones que se dediquen a pastos y en las que no se apliquen fertilizantes. La figura del operador agroambiental (asesores de campo) también llegará a todas las explotaciones y lo hará antes (1 de enero de 2027) en las zonas vulnerables a la contaminación.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : El plan de abonado obligatorio para controlar nitratos llega a 15.000 fincas de la Región