La comunidad internacional esperaba esta madrugada una señal de piedad del régimen iraní con Erfan Soltani, un joven de 26 años arrestado durante las protestas … en el país y condenado a ser hoy ejecutado en la horca. Su caso se ha convertido en un símbolo de la represión más atroz concebida por un Gobierno que ya ha disparado fuego real contra los manifestantes y detenido a más de 10.000 personas. Muchas están a punto de sentarse en el banquillo.
Erfan fue detenido el pasado 8 de enero a pocos metros de su domicilio de Fardis, una localidad unida al cinturón industrial de la provincia de Alborz. Su familia no supo nada de su destino hasta cuatro días después, cuando las autoridades le informaron que ya había sido juzgado y sentenciado a muerte en un juicio exprés. «Nunca habíamos presenciado un caso con tanta rapidez. El Gobierno está utilizando todas las tácticas a su alcance para reprimir a la gente y sembrar el miedo», declaró a la BBC un portavoz de la ONG kurdo-iraní Hengaw.
El movimiento antigubernamental aseguró que el joven fue objeto de un «proceso judicial rápido y opaco». El objetivo de la condena sería mostrar un castigo ejemplarizante a la sociedad iraní y, en especial, a las multitudes que protestan contra el régimen de los ayatolás. Según fuentes iraníes, Soltani cometió un delito de «enemistad contra Dios», una fórmula que la Justicia del país ya anunció que aplicaría a los manifestantes –en su argot, «terroristas»– que agitan las calles contra el sistema teocrático de gobierno.
De llevarse a cabo, su ejecución supondrá una vuelta de tuerca al castigó de los ayatolás contra quienes cuestionan su continuidad. Irán contempla la pena de muerte y, de hecho, el año pasado la aplicó a más de mil condenados. Sin embargo, las ONG confían en que el régimen no dé el paso con Soltani, intimidado por la reacción que pudiera desencadenar en Estados Unidos y en un presidente, Donald Trump, que ha condenado taxativamente la muerte de centenares o miles de manifestantes en las calles.
Alerta para salir del país
La embajada ‘virtual’ de Estados Unidos en Irán ha publicado, además, una alerta en la que insta a sus compatriotas a abandonar el país «inmediatamente». El mensaje pide a los ciudadanos que realicen sus planes de salida, como la adquisición de pasajes de avión o su desplazamiento a los países vecinos, sin esperar a la «ayuda del Gobierno de EE UU», que considera que la intensificación de las protestas «podría escalar» hacia una mayor «violencia resultando en arrestos y heridos».
La advertencia llega horas antes de que el presidente Donald Trump, sus asesores de seguridad y la cúpula del ejército analicen este martes posibles acciones militares sobre el régimen de los ayatolás. El mandatario republicano está a la espera además de si surten efecto las negociaciones que su enviado especial, Steve Witkoff, mantiene con el Gobierno persa a través de Omán, y la amenaza de subir un 25% los aranceles a las naciones que comercian con Teherán. Liu Pengyu, portavoz de la embajada china en Washington, ha replicado esta mañana a Trump y avisado que Pekín tomará «todas las medidas necesarias para salvaguardar sus derechos e intereses legítimos» en caso de aplicarse estas »sanciones unilaterales e ilegítimas«. »Las guerras arancelarias y comerciales no tienen ganadores, y la coerción y la presión no pueden resolver los problemas«, ha subrayado.
Ciudadanos iraníes buscan a sus familiares desaparecidos en una morgue de la capital.
AFP
En cualquier caso, la seguridad es lo primero. La Casa Blanca ha hecho una evaluación sobre el deterioro de la crisis iraní y las informaciones que citan cientos de muertos y más de 10.000 detenciones durante las protestas. Su comunicado también hace hincapié en «los cierres de carreteras, interrupciones del transporte público y bloqueos de internet. El Gobierno iraní ha restringido el acceso a las redes nacionales de telefonía móvil, fija y de internet », añade como factores potenciales de riesgo para los residentes estadounidenses.
Al riesgo de quedarse sin medios de comunicación con el exterior, la embajada ‘virtual’ suma que las aerolíneas comerciales ya limitan en masa sus vuelos con Irán, por lo que sus compatriotas deberían «considerar salir de Irán por tierra hacia Armenia o Turquía». A aquellos estadounidenses que no puedan salir, la recomendación en buscar un lugar seguro y aprovisionarse de alimentos, agua y medicamentos.
Lejos de las movilizaciones
Las medidas de alerta no solo proceden de EE UU. También Europa se está movilizando. Francia ha instado a sus conciudadanos a no viajar a la república persa y a quienes se encuentran en el país que lo abandonen «de inmediato». El Ministerio de Asuntos Exteriores fija dos peligros especiales en el apagón de las comunicaciones, lo que dificultaría a cualquier extranjero pedir ayuda en caso de verse en una situación de riesgo, y la amenaza de una «detención arbitraria».
Tanto Washington como París explican a sus nacionales en territorio iraní que deben mantener un perfil bajo; «mantenerse estrictamente alejados de cualquier reunión o manifestación», «no tomar fotografías ni vídeos» ni realizar desplazamientos nocturnos. «Y durante el día, observar la máxima vigilancia», precisa el ministerio francés
Los gobiernos de España y Finlandia han convocado este martes a los representantes diplomáticos iraníes para trasladarles su condena por la sangrienta represión desatada por el régimen. «El derecho de los iraníes a manifestarse pacíficamente y su libertad de expresión deben ser respetados» y «deben cesar las detenciones arbitrarias», ha manifestado el ministro José Manuel Albares, mientras el Gobierno finés ha anunciado que explora «medidas» junto con la UE para «restaurar la democracia» en el país persa, lo que apuntaría a sanciones más duras.
Por su parte, el canciller alemá, Friedrich Merz, ha aventurado un próximo colapso del sistema político de los ayatolás. «Cuando un régimen solo puede mantener su poder mediante la violencia, de hecho está en sus últimas. Supongo que estamos presenciando los últimos días y semanas de este régimen», ha declarado en la televisión alemana.
En Washington, al tiempo que Trump sopesa una potencial operación militar por la respuesta represiva a las protestas, pocas voces en el ámbito político se oponen a un cambio de régimen en Irán. Las muertes, las detenciones y la, hasta ahora, primera condena a muerte de un manifestante han apagado en gran medida el argumento del anti-intervencionismo entre congresistas y líderes republicanos y demócratas.
Solo dos senadores, el conservador Rand Paul y el demócrata Mark Warner, han expuesto abiertamente la necesidad de mantener la cautela sobre un potencial ataque militar a Irán, que en lugar de socavar su Gobierno pudieta crear una unidad nacional contra el «enemigo externo» que tuviera el efecto contrario de afianzar el poder de los ayatolás.
Rand Paul advirtió que bombardear Irán «no es la solución» porque podría ser «contraproducente». «Bajo el bombardeo de un país extranjero, la gente tiende a unirse alrededor de su propia bandera», dijo en el programa ‘This Week’ de ABC News. Además, señaló que la propia Constitución no permite que «los presidentes bombardeen países cuando les apetezca. Se supone que deben pedir permiso al pueblo a través del Congreso. Es deseable que haya libertad en el mundo, pero no creo que sea tarea del Gobierno estadounidense involucrarse en todos los movimientos de liberación en el mundo», agregó el senador republicano.
Un miembro de la Fuerza Basij iraní hace el signo de la victoria durante un desfile en Teherán.
Reuters
También el demócrata de mayor rango del Comité de Inteligencia del Senado, Mark Warner, se mostró escéptico sobre una intervención militar y el riesgo de unir a los iraníes contra EE.UU. «de una manera que el régimen no ha podido», señaló en sendas entrevistas con CNN y Fox.
Warner recordó cómo la intervención estadounidense en Irán ha tenido históricamente consecuencias no deseadas, como en el caso del derrocamiento del Gobierno en 1953, respaldado por Washington, que puso en marcha una cadena de acontecimientos que condujeron al ascenso del régimen islámico del país a finales de la década de 1970. «La última vez que Estados Unidos intervino militarmente en Irán fue en 1953, cuando, por cierto, un golpe de Estado liderado por la CIA derrocó al régimen iraní para proteger el petróleo», dijo Warner a CNN. «Y eso, fue lo que llevó al ascenso del ayatolá más tarde».
El heredero del sha
Una figura que ha seguido muy de cerca las protestas que sacuden l territorio persa ha sido el hijo del derrocado sha de Irán, Reza Pahlavi. Desde Estados Unidos, donde reside desde hace casi 50 años en el exilio, ha alentado al movimiento reiterando su deseo de regresar para liderar la transición hacia un gobierno democrático. Pahlavi ha instado específicamente a los trabajadores del transporte, el petróleo y el gas a iniciar huelgas a nivel nacional. Ha buscado también activamente el apoyo de Israel en los últimos años y pide el fin de la República Islámica.
De 65 años, Pahlavi lleva la mayor parte de su vida dedicado a impulsar su retorno a Irán, en gran medida con el fin de reescribir la historia que llevó a su padre, el sha Mohammad Reza Pahlavi, al exilio. Su apoyo a la movilización nacional contra el régimen teocrático contrasta ahora con la brutal represión que eel sha llevó a cabo también de las protestas populares que en 1979 desencadenaron la Revolución Iraní.

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