Delicadamente, como el reverso de su mano, Natalia acariciaba la cara inexpresiva de su padre, yacente en el hospital. El enfermo abrió los ojos, miró a la visita y preguntó a su hija con la mirada. Me bajé la obligatoria mascarilla y dijo mi nombre sonriendo y sorprendido. Emocionado, me quedo con ese recuerdo, Pepe Carreres. Amigo.
Ha fallecido este miércoles un periodista de raza. Subdirector durante años de LA VERDAD, diario en el que trabajó desde 1967 hasta su jubilación, en 2007, Pepe nació en Alzira en 1943 y su huella profesional y humana queda ligada a una forma honesta y discreta de entender el oficio. Viudo desde 2003, fue padre de tres hijas (Fuensanta, Cristina y Natalia), las cuales eran el centro real de su vida. A ellas estuvo unido con una cercanía constante, hecha de presencia, conversación y afecto discreto. La mayor heredó su vocación periodística y la llevó al ámbito de la educación, un camino que él observó con una mezcla de orgullo íntimo y respeto, sin consejos grandilocuentes, como casi todo lo que hacía.
El velatorio se ha instalado en el tanatorio de Jesús, en Espinardo, y la misa funeral será este jueves en la capilla del tanatorio a las 17.15 horas.
Una visita de Ramón Luis Valcárcel y Antonio Gómez Fayrén a LA VERDAD, con Carreres y Eduardo San Martín.
Guillermo Carrión / AGM
La noticia de su muerte llega como llegan siempre las pérdidas verdaderas: sin pedir permiso, dejando un silencio incómodo y una mezcla de incredulidad y tristeza que cuesta asumir. Se ha ido un periodista esencial, pero sobre todo se ha ido un amigo y un compañero, de esos que forman parte del paisaje cotidiano sin hacer ruido y cuya ausencia, de pronto, lo descoloca todo.
Hombre singular, no sabía conducir, ni quiso nunca, detalle que lo definía tanto como su condición de andarín incansable hasta casi el final. Algo despistado en lo cotidiano, compensaba cualquier olvido con una cultura vasta, una curiosidad permanente y una mirada crítica, ajena al halago fácil. Fumador empedernido, poco amigo de las ‘laudatios’ y nada dado a la adulación, rehuyó siempre el protagonismo, incluso cuando su criterio era decisivo en la Redacción de LA VERDAD.
Tertulia en Punto Radio con colegas.
Guillermo Carrión / AGM
Fue generoso, leal con los amigos y profundamente familiar. Deja el recuerdo de una persona íntegra, de esas que enseñan más por coherencia que por discurso, y cuya ausencia pesa hoy especialmente entre quienes compartieron con él caminatas, conversaciones y afectos. Su memoria permanece en el periodismo bien hecho y en el cariño de los suyos.
En la Redacción fue un referente silencioso. Casi nunca imponía, sugería; no pontificaba, razonaba. Defendió siempre al débil, al que empezaba, al que dudaba. Su generosidad no era exhibicionista, sino natural, casi inevitable. Con los amigos fue constante, de esos que están sin necesidad de ser llamados, de los que acompañan más que lideran. Hoy el periodismo llora la pérdida de uno de los suyos, pero quienes lo conocieron pierden algo más difícil de explicar: una presencia tranquila, una forma decente de mirar la vida y de ejercer el oficio.
Manuel Molina Boix y Pepe Carreres, en la presentación de la revista del 120 aniversario de LA VERDAD.
Nacho García
La muerte de un amigo y compañero remueve también la memoria compartida: las conversaciones interminables, los paseos, los cigarrillos, las discrepancias sin aspavientos y los acuerdos sin ruido. Queda la sensación de que se va alguien imprescindible precisamente porque nunca quiso parecerlo. Su recuerdo permanece en su familia, en sus amigos y en cada gesto cotidiano que enseñó sin pretenderlo.
En este momento de despedida, querido Pepe, te enviamos cercanía y respeto.
El Colegio de Periodistas subraya que «deja un recuerdo de profesional íntegro y dedicado toda su vida a la información periodística»
El Colegio Oficial de Periodistas de la Región de Murcia lamentó el fallecimiento de Pepe Carreres, «el colegiado de mayor antigüedad en la institución». Desde su llegada a Murcia en 1967 para trabajar en LA VERDAD, Pepe Carreres ingresó en la Asociación de la Prensa y, posteriormente, en el Colegio de Periodistas donde, por razón de esa antigüedad, presidió la junta electoral en los últimos procesos de elección de junta directiva. «Pepe Carreres deja un recuerdo de profesional íntegro y dedicado toda su vida a la información periodística en el diario LA VERDAD, donde ocupó varias responsabilidades, la última de ellas la de subdirector. Expresamos nuestras condolencias, que son las de todos los periodistas murcianos, a sus tres hijas, especialmente a Fuensanta Carreres, compañera también en la profesión», concluye el comunicado.

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Enlace de origen : Fallece Pepe Carreres, subdirector de LA VERDAD hasta el año 2007