Arbeloa queda marcado con un Albacetazo

Arbeloa queda marcado con un Albacetazo

Miércoles, 14 de enero 2026, 23:18

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Un Real Madrid lamentable tiró por la borda este miércoles la Copa del Rey en el Carlos Belmonte, agravando con ello una crisis a la que no se le ve fin. La era Arbeloa, un técnico que como futbolista fue testigo del Alcorconazo, empezó con un Albacetazo. Un bofetón en toda regla a un volantazo en el banquillo que no tiene sentido alguno.

El conjunto de Chamartín, que vive de improvisación en improvisación, sin plan creíble a la vista, ha dilapidado en cuatro días negros dos competiciones distintas, ha cercenado por el camino a un preparador de prestigio que podría haber modernizado su libreto y lo ha trocado por otro sin mili en la élite que empieza de mala manera.

Dos goles de Jefté y otro de Javi Villar sepultaron a un Madrid sin alma y con un juego pésimo que no tuvo más remedio que aferrarse a la épica a falta de mayores argumentos frente a un rival de Segunda y al que no le dio ni con esas para mantenerse a flote. Suenan todas las alarmas en Chamartín. La etapa Arbeloa nace de nalgas.

Albacete

Lizoain, Lorenzo Aguado, Javi Moreno, Carlos Neva, Dani Bernabéu (Jogo, min. 74), Meléndez, Pacheco (Pepe Sánchez, min. 77), Javi Villar, Capi (Riki, min. 57), Lazo (Agus Medina, min. 57) y Escriche (Jefté, min. 57).

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Real Madrid

Lunin, David Jiménez (Carvajal, min. 77), Asencio, Huijsen (Alaba, min. 65), Fran García (Camavinga, min. 65), Valverde, Cestero (Manuel Ángel, min. 86), Arda Güler, Mastantuono (Palacios, min. 77), Gonzalo y Vinicius.

  • Goles:
    1-0: min. 42, Javi Villar. 1-1: min. 45+3, Mastantuono. 2-1: min. 82, Jefté. 2-2: min. 90+1, Gonzalo. 3-2: min. 90+4, Jefté.

  • Árbitro:
    García Verdura (Comité Catalán). Amonestó a Huijsen, Asencio y Riki. Expulsó al médico del Albacete.

  • Incidencias:
    Partido de octavos de final de la Copa del Rey, disputado en el Carlos Belmonte.

El nuevo técnico del Real Madrid, que tenía a tres jugadores lesionados y otros tres tocados, dejó además en barbecho a cuatro pesos pesados, Courtois, Carreras, Tchouaméni y Bellingham, descapitalizando con ello buena parte de ese centro del campo que tan deficiente resultó bajo la égida de Xabi Alonso, aunque con el duelo frente a un adversario de Segunda a modo de coartada.

Lo reconstruyó apostando por Cestero, el «mejor seis de España» a decir del Espartano, escoltado por Valverde, de nuevo medio, y Arda Güler. Atrás, otro guiño a la cantera con la presencia de David Jiménez en el lateral derecho, mientras que arriba dio carrete a Mastantuono, que pasó de ser extremo frecuente a residual a medida que Xabi Alonso transitaba de revolucionario a cabeza de turco, como complemento de Gonzalo y Vinicius.

De no ser porque su nuevo jefe afrontaba el primer día en la oficina, para el Real Madrid la riña en el Carlos Belmonte bien podría haber sido otro día más en la oficina. Para el Albacete, en cambio, la cita adquiría rango de visita de Estado, lo que no impidió que su técnico, Alberto González, rotase a fondo valorando los apuros ligueros del cuadro manchego.

Los locales aplicaron el guion previsible cerrando filas atrás y concediendo el mando al Real Madrid, que tuvo que armarse de paciencia para abrirse paso en medio de un bosque de piernas. Disciplina contra calidad, orden frente a jerarquía una vez fue levantándose la niebla, que opacó un inicio con poca chicha más allá de un latigazo de Valverde que cogió una curva inversa al propósito del charrúa. Replicó, ya con la bruma disipada, Dani Bernabéu con idéntica suerte. Mucho ruido en las gradas, escasas nueces sobre el césped.

Hasta que un córner volvió a sacar los colores a las defensas antiaéreas del Real Madrid, inoperantes otra vez. Erró en la marca Mastantuono y Javi Villar remató solo para poner por delante a un Albacete en cuarto creciente. Pintaba feo el panorama para el equipo de Arbeloa, que logró el indulto por la misma vía del delito. Sirvió desde la esquina Arda Güler, cabeceó Huijsen contra los guantes de Lizoain y remachó Mastantuono. El tanto del argentino, con el descuento ya cumplido, levantó en armas al Carlos Belmonte, que pasó del éxtasis al incendio, y alivió a un Real Madrid igual de mustio que el que dejó Xabi Alonso.

De mal en peor

La primera parte mostró reincidencia en varios de los pecados que enterraron al guipuzcoano. Arbeloa, pese a ello, mantuvo intacta la baraja al descanso y su equipo siguió con el mismo tono. La negligente actuación visitante envalentonó al Albacete, que comenzó a filtrar pases venenosos. Oliendo el peligro, Arbeloa intervino al fin. Entraron Alaba, central episódico, y Camavinga, ortopédico lateral izquierdo en Albacete como hiciera en tantos campos con Ancelotti, sin que ninguno de esos relevos alborotase a un Real Madrid insípido. También llamó a filas a Carvajal y a Palacios, el ‘killer’ del Castilla. Su ingreso tampoco frenó el despropósito.

Lejos de mejorar con los cambios, el conjunto de Chamartín se embolicó aún más. Cestero colocó una trampa perdiendo un balón al borde de su área y a renglón seguido dos despejes fallidos de Asencio y Gonzalo sirvieron el gol en bandeja a Jefté. El drama estaba servido.

Se lanzó a la desesperada el Real Madrid, que consiguió empatar en el descuento. Otra vez a balón parado, recurso de emergencia cuando el fútbol no asoma por ningún lado, con Arda Güler como lanzador del córner y Gonzalo ejecutando con la testa. El Real Madrid aceptaba el purgatorio de la prórroga como mal menor, pero incurrió en el pecado de la pereza y Jefté fusiló para meter en cuartos a un Albacete bravísimo y sentenciar a un Madrid vergonzoso.

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