
Cualquier cosa que no sea dejar Groenlandia en manos de EE UU es «inaceptable», ha advertido el presidente Donald Trump. Venderla es igual de «impensable», … ha dicho la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, en respuesta a la oferta preparada por Washington para comprar la isla por 700.000 millones de dólares. Aun así, en un contexto de ultimátum, ambos países lograron ayer rebajar la tensión durante un encuentro celebrado en Washington DC, del que ha salido un acuerdo militar para reforzar la presencia de EE UU en la isla danesa.
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El vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, han encabezado las conversaciones con las que han logrado arrancar a Dinamarca una fuerza mayor y «más permanente» en la isla danesa del Ártico, según ha informado el primer ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen.
La primera reunión que se celebra entre los dos gobiernos desde que en plena campaña electoral Trump expresase su intención de poseerla, ha durado menos de una hora, 50 minutos. La delegación danesa la ha considerado un éxito, por ocurrir «entre dos países soberanos» y abordar de forma «constructiva» el objeto de conflicto. Pero no tan exitosa como para resolver la cuestión, ha aclarado el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, para quien sólo el hecho de haber sido recibidos por EEUU, «después de 13 meses de discusión en las redes sociales», era ya de celebrar. La Casa Blanca había desoído las peticiones de audiencia danesas, mientras Trump elevaba la retórica en las redes sociales.
Disuasión efectiva
De hecho, el encuentro de este miércoles ha estado precedido por dos publicaciones en Truth Social con las que el mandatario estadounidense daba un golpe en la mesa. «OTAN: ¡Decidle a Dinamarca que salga de ahí YA! Dos trineos no sirven, solo EEUU puede hacerlo». El mandatario ha redoblado la necesidad de que poseer Groenlandia es «vital» para la construcción del Dome Dorado que está construyendo para su defensa antimisiles. Según él, «la OTAN debería estar liderando» los esfuerzos para apropiarse del territorio danés, antes de que lo hagan Rusia o China, publicó, irritado por lo que considera el desagradecimiento a sus logros de dotar a la organización trasatlántica con más fondos. Sin ello, «la OTAN no sería una fuerza disuasiva ni de lejos», ha advertido. Por lo mismo, una Groenlandia estadounidense es, a su juicio, imperativo para que la OTAN sea una defensa efectiva.
Los países de la OTAN han aceptado ese reto y lo han incorporado a la estrategia diplomática para calmar al mandatario, al incluir fuerzas de Alemania, Francia y Suiza en el contingente militar comprometido durante el encuentro, que asegurará la presencia trasatlántica en la isla. Eso supondrá un aumento «que incluirá aeronaves, buques y soldados, también procedentes de aliados de la OTAN», según el comunicado danés. El Gobierno de Groenlandia y el Ministerio de Defensa de Dinamarca «seguirán colaborando estrechamente» para «garantizar la implicación local», dice el texto.
De acuerdo a la narrativa de Trump, la ministra de Asuntos Exteriores e Investigación de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, considera «una prioridad fundamental» que la seguridad y la defensa de Groenlandia «se refuercen, y que ello se logre «en estrecha cooperación con nuestros aliados de la OTAN». El ministro danés de Defensa, Troels Lund Poulsen, ha señalado que «la seguridad en el Ártico es de importancia crucial» para Dinamarca y que, junto con sus aliados árticos y europeos, el país «explorará en las próximas semanas cómo puede llevarse a la práctica un aumento de la presencia y de la actividad de ejercicios en el Ártico».
Los republicanos aseguran que no han escuchado «ni una sola cosa que necesite de Groenlandia que ese gobierno soberano no esté dispuesto a darle»
La delegación de Copenhague ha dicho a sus reporteros sentirse «aliviada» tras el encuentro. El ministro de Asuntos Exteriores danés se ha atrevido a refutar los argumentos de seguridad que esgrime EE UU de que hay «barcos rusos y chinos por todas partes», ha recordado. «Esta ha sido nuestra oportunidad para ir en contra de esa narrativa», ha explicado satisfecho. De todas formas ha precisado: «No conseguimos cambiar la postura estadounidense. Está claro que el presidente tiene el deseo de conquistar Groenlandia. Y dejamos muy, muy claro que eso no beneficia al reino» de Dinamarca.
La jornada ha incluído una visita al Capitolio, donde se han reunido con líderes del Congreso, entre los que las reacciones han estado alineadas con la lealtad al presidente Trump. El senador Mitch McConnell, ex líder del Congreso, ha rechazado la amenaza militar que la Casa Blanca ha querido dejar sobre la mesa como arma negociadora, y ha recordado que no ha oído del gobierno «ni una sola cosa que necesite de Groenlandia que ese gobierno soberano no esté dispuesto a darle».
Esa ha sido la estrategia negociadora de Trump, que en lugar de pedir una mayor presencia militar de EEUU en Groenlandia, ha blandido la amenaza de una invasión a un país de la OTAN, logrando así que le ofrezcan la ampliación en el primer encuentro, al que se ha resistido estratégicamente hasta que la ansiedad internacional subía el termómetro. Envalentonado por el éxito de la misión en Venezuela, Trump dijo la semana pasada que va a hacer «algo» con Groenlandia, «tanto si les gusta como si no». Eso inclinó al secretario de Estado Rubio a transmitir la calma. Rubio ha asegurado a los congresistas de su partido que EE UU no se ha planteado invadir ese territorio, solo comprarlo.
Expertos consultados por NBC estiman que el precio de esta isla, cuatro veces mayor que España, es de 700.000 millones de dólares. Una cifra que representa más de la mitad de todo el presupuesto anual del Departamento de Defensa. El primer ministro danés ha recordado que ya no estamos en los tiempos en los que EE UU compró Louisiana. La Casa Blanca baraja también un plan para persuadir a cada uno de los 57.000 habitantes con cheques personales de entre 10.000 y 100.000 dólares por persona. La ministra de Asuntos Exteriores de Groenlandia ha acompañado a su homólogo danés al encuentro en Washington para reiterar personalmente a Vance y a Rubio que «Groenlandia no quiere ser propiedad de EE UU, ni estar gobernada» por él.
Cualquier intento de ataque sería un dardo al corazón de la Organización del Atlántico de Tratado Norte, que destruiría la organización. El propio presidente francés, Emmanuel Macron, dijo el martes en una reunión de gabinete que «si la soberanía de un país europeo y un aliado se viera afectada», actuaría en «completa solidaridad» con Dinamarca.

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Enlace de origen : Dinamarca no consigue convencer a Trump: «Está claro, desea conquistar Groenlandia»