
Julio Iglesias ya tiene abogado para defenderse ante la justicia española de las acusaciones de abusos sexuales por parte de dos de sus exempleadas. El … cantante ha contratado al reputado penalista José Antonio Choclán Montalvo, conocido actualmente por ser el abogado de Víctor de Aldama, el conseguidor del denominado ‘caso Koldo’, pero que antes había tenido otros clientes muy conocidos como Cristiano Ronaldo, Corinna Larsen, Cristina Cifuentes o Rita Barberá.
Este letrado, muy acostumbrado por tanto a casos de gran calado mediático como el que ahora ha aceptado con la defensa de Iglesias, es un experto en llegar a acuerdos prejudiciales y a pactos con la Fiscalía. De hecho, fue el gran muñidor del acuerdo con Anticorrupción que en noviembre de 2024 sacó de la cárcel a De Aldama a cambio de una supuesta confesión que, por lo pronto, ha valido al empresario para enfrentarse a penas de cárcel mucho menores de las que la Fiscalía pide para José Luis Ábalos o Koldo García en la primera de las piezas que va a llegar en breve a juicio, el denominado ‘caso mascarillas’.
Además, Choclán es un viejo conocido de la familia Iglesias. Ya defendió en su día a Carlos Iglesias de la Cueva, hermano del artista, quien fue condenado por fraude fiscal por la Audiencia Provincial de Madrid a seis meses de cárcel y a una multa de 30 millones de euros por defraudar 19 millones a Hacienda en 2001.
La gran ventaja con la que siempre juega José Antonio Choclán es que fue juez antes que abogado. Y no de un tribunal cualquiera. Colgó la toga tras pasar por la Audiencia Nacional, su terreno de juego natural. Y es precisamente este tribunal el que, de avanzar el caso contra el cantante, sería el competente para investigarlo, ya que los supuestos abusos entre enero y octubre de 2021 habrían sido cometidos en el extranjero (República Dominicana y Bahamas) por un ciudadano español y, en estas circunstancias, es la Audiencia Nacional el órgano que fija la Ley Orgánica del Poder Judicial para hacerse cargo de la instrucción. De hecho, la Fiscalía del tribunal de la calle Génova ya ha citado a declarar a las dos denunciantes antes de decidir si apoya la apertura de diligencias.
En esa Audiencia Nacional fue donde Choclán, en primavera de 2000, escribió con apenas 33 años la sentencia del ‘caso Banesto’, que acabó con Mario Conde en la cárcel. Un hito en la historia del fraude económico español. Tras aquella actuación, su nombre corrió de boca en boca por los círculos judiciales de Madrid, donde nació en 1966. Aquel joven magistrado se había especializado en delitos económicos. Pero su periplo en la judicatura, a la que ingresó con 25 años, le sirvió para conocer desde dentro la proyección mediática de la Audiencia Nacional, utilizada por los grandes despachos de la capital para la captación de clientes.
En 2004, este doctor en Derecho con cuatro hijos dejó las puñetas para fundar una suerte de despacho boutique en la lujosa calle Velázquez, llamado Choclán Abogados. Allí trasladó el aprendizaje de quien imparte justicia para construir su carrera como letrado. Entonces, vio como pocos el nicho de los casos económicos y los clientes populares. Un binomio engrasado con un incalculable valor añadido: haber trabajado durante 13 años en varios juzgados de instrucción y en la Sala Penal de la Audiencia.
Hoy, dos décadas y pico y cientos de defendidos después, tras trasladar su centro de trabajo a las Cuatro Torres de la Castellana, la nueva ‘City’ madrileña, Choclán se ha convertido en una de las piezas clave del tablero político nacional con su defensa de Víctor de Aldama. Un pacto que le sacó de prisión preventiva, acusado de un fraude de 182 millones.
Modelo de éxito
Con Aldama, Choclán no ha hecho más que aplicar su modelo de éxito para convertirse en uno de los más prestigiosos penalistas. Ha sabido exprimir su reconocida habilidad para llegar a acuerdos con la acusación pública. Es decir, evitar que sus defendidos acaben en prisión a cambio de reconocer los hechos imputados, colaborar con la justicia y reparar el daño económico.
Un método que no está exento de reparos para algunos puristas del Derecho. «Sus causas tienen más de puesta en escena que de una defensa jurídica propia», comenta un abogado que ha compartido varias personaciones con él y que ha padecido su estrategia de ‘tirar de la manta’. Aunque a veces más allá de los bordes del cobertor para los implicados.
Uno de estos casos afectó a una funcionaria del Ayuntamiento de Bustarviejo, en Madrid. Choclán llevaba la defensa del constructor David Marjaliza, principal acusado en el ‘caso Púnica’, la trama de tráfico de influencias que afectó sobre todo a administraciones municipales madrileñas. La causa salpicó de lleno al PP regional, debido a la implicación de su ex secretario general Francisco Granados, mano derecha de Esperanza Aguirre, y del gerente Beltrán Gutiérrez, por una presunta financiación irregular.
«Fuegos de artificio»
Marjaliza decidió colaborar con el juzgado de la Audiencia Nacional en 2015 de la mano de Choclán. Lo hizo en varias comparecencias, dosificando las implicaciones de sus revelaciones. Involucrando a cargos del PP en el cobro de comisiones ilegales por construir vivienda municipal. Y, cuando parecía que había acabado de tirar de la manta, metió también en el ajo a cargos locales del PSOE e Izquierda Unida. «Choclán dosifica muy bien a sus clientes. En el caso de Marjaliza, con un ojo en los tribunales y otro en las consecuencias políticas de su declaración», comenta el abogado de esta funcionaria, que recuerda cómo tuvo que desmontar una acusación sin pruebas de Marjaliza. «Fueron fuegos de artificio», resume.
Entonces, la deriva de ‘Púnica’ o la resaca del ‘caso Gürtel’ –la causa en la que Choclán llevó la defensa del cabecilla Francisco Correa un año antes de que decidiera reconocer los hechos– afectó de lleno a la política madrileña y dio la estocada final al ‘aguirrismo’. El PP perdió las elecciones de 2019 y tuvo que pactar con Ciudadanos para gobernar. La nueva lideresa popular fue Cristina Cifuentes, a quien Choclán también llevó la defensa en el ‘caso máster’, en el que resultó absuelta de falsedad documental en febrero de 2021.
Otros casos políticos del abogado fueron la defensa de Rita Barberá, con quien salió del brazo del Supremo en noviembre de 2016 tras declarar por el ‘caso Pitufeo’, o Corinna Larsen, examante del rey emérito, tras ser imputada en la Audiencia Nacional en verano de 2020 en el marco del ‘caso Villarejo’. También del expresidente murciano Pedro Antonio Sánchez (PP). Años antes, participó en la querella que acabó con el juez Baltasar Garzón fuera de la carrera por las escuchas ilegales de ‘Gürtel’. Y en sus pleitos con Hacienda ha tenido como clientes a Cristiano Ronaldo, José Mourinho, Imanol Arias o la familia Carceller, dueña de la cervecera Damm, que evitó la prisión tras abonar 93 millones de multa. Uno de los grandes acuerdos de Choclán.

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Enlace de origen : Julio Iglesias encarga su defensa al penalista Choclán, el abogado de Víctor de Aldama