André Ventura se plantó hace unos días vestido de camuflaje en un acto electoral en Ponte de Lima. Era su cumpleaños (43) y, uniformado con … una chaqueta prestada por un exmilitar, advirtió que había llegado la hora de «poner orden» en Portugal. El líder de la ultraderechista Chega, acostumbrado a agitar la bandera del caos, parte como favorito en las elecciones presidenciales que celebra este domingo el país vecino y que las encuestas presentan como una batalla abierta. La más reñida en décadas. Los sondeos esbozan un empate técnico entre cinco, incluido el candidato populista, de los once aspirantes a suceder a Marcelo Rebelo de Sousa tras diez años del lisboeta en el poder. Salvo sorpresa, los lusos –11 millones de electores, en concreto– tendrán que volver el 8 de febrero a las urnas para dar el veredicto definitivo.
Noticias relacionadas
En este escenario tan ajustado, con apenas seis puntos de diferencia entre el candidato que encabeza las encuestas y el que cierra el ‘top 5’ de favoritos, los presidenciables se han concentrado en la recta final de la campaña en apelar al «voto útil». Todos quieren pasar a una hipotética segunda vuelta –una circunstancia a la que Portugal se ha enfrentado en una sola ocasión, en 1986– donde la presencia de Ventura se da por segura. El último sondeo difundido por el diario luso ‘Público’ prevé un 21% de los votos para el líder de la extrema derecha, que en los comicios del pasado mayo intentó convertirse en primer ministro y logró situar a Chega (Basta en castellano) como segunda fuerza parlamentaria. Ahora podría consolidar el ascenso fulgurante de la formación ‘hermanada’ con Vox que alumbró en 2019, como ha ocurrido con otros partidos ultra –la AfD alemana, por ejemplo– en Europa.
Sin embargo, no hay analista que imagine a Ventura –con sus salidas de tono y su discurso contra migrantes y gitanos– como inquilino del Palacio de Belém, aunque eso no supondría una derrota. El politólogo António Costa Pinto, del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, sostiene que el paso del populista a una posible segunda vuelta sería «una victoria en sí misma» y compara las elecciones de este domingo en Portugal con otras presidenciales, las de Francia en 2002, cuando Jean-Marie Le Pen llegó a la última ronda electoral –que ganó Jacques Chirac– como candidato del ultra Frente Nacional. Igual que le ocurrió entonces al histórico líder galo, el jefe de Chega podría «reforzar a los ojos de la sociedad portuguesa la idea de un crecimiento» de su partido aunque finalmente no alcanzara la presidencia.
Gobierno en minoría
El primer ministro luso, el conservador Luís Montenegro, ha insistido en campaña en que «la elección está abierta», consciente de que una extrema derecha envalentonada no conviene a su Gobierno de minoría, que depende de los ultras para sacar adelante parte de su programa. Lo cierto es que, según las encuestas, otros cuatro candidatos pisan los talones a Ventura. El socialista António José Seguro aparece como su principal rival, con una intención de voto que ronda el 20%. «Eviten una pesadilla (…) para dormir bien hay que garantizar que un demócrata pueda pasar a la segunda vuelta, como es mi caso», pidió a sus compatriotas en un mitin en Lisboa. El político de izquierdas sabe lo que es imponerse contra pronóstico incluso dentro de su propia formación, donde carece de la confianza de muchos de sus barones, que trataron sin éxito de promover un aspirante alternativo.

Los otros favoritos, por detrás de Ventura en las encuestas, son José Seguro, Joao Cotrim de Figueiredo, Henrique Gouveia e Melo y Luís Marques Mendes.
Tanto él como Ventura se han visto beneficiados del escándalo que le ha estallado esta misma semana a otro de los mejor posicionados para asumir la presidencia, Joao Cotrim de Figueiredo, denunciado por una antigua asesora de su grupo, el Partido Liberal, por acoso laboral y comentarios sexuales inapropiados. El caso le ha costado algún punto en los sondeos, que aún le otorgan el 19% de las papeletas, y el político lo achaca a una «táctica contra mi candidatura, temiendo que pueda eclipsar o excluir a alguien de la segunda vuelta». Un asalto final por ocupar el Palacio de Belém al que aspiran todavía con opciones tanto el almirante Henrique Gouveia e Melo (independiente) como el excomentarista de televisión Luís Marques Mendes (Partido Social Demócrata, al que pertenece el primer ministro), con un 15% de intención de voto en ambos casos.
Por detrás de los cinco favoritos aparecen otros seis candidatos –un sindicalista, un músico, un ecologista, un pintor… y una única mujer, la eurodiputada de izquierdas Catarina Martins– aunque los portugueses se encontrarán en las papeletas hasta catorce nombres, ya que el Tribunal Constitucional suspendió a tres aspirantes por incumplir los requisitos legales cuando ya se habían impreso las boletas electorales. El sucesor entre ellos de Rebelo de Sousa tendrá el reto de relevar a un presidente con un estilo muy marcado, pegado a la sociedad lusa –que no olvida sus visitas a las víctimas de los incendios que varios veranos han arrasado el país– y sin pelos en la lengua pese a que la figura del jefe de Estado en Portugal debe ser neutral, lo más parecida a un árbitro, aunque tiene capacidad para vetar leyes o convocar elecciones.
11
millones
de portugueses están llamados a las urnas este domingo para elegir a su nuevo presidente. Unos 200.000 se han registrado para votar por correo, entre ellas el actual inquilino de Belém, Marcelo Rebelo de Sousa, que se encuentra de viaje oficial en Estonia.
1986
es la única
ocasión en la que los lusos tuvieron que votar en una segunda vuelta en unos comicios presidenciales desde el regreso de la democracia al país vecino. Entonces se enfrentaron en eel demócrata-cristiano Diogo Freitas do Amaral y Mário Soares, que resultó vencedor.
Rebelo de Sousa, de 77 años y que se encuentra este domingo de visita oficial en Estonia, por lo que decidió votar por correo, cierra una década en el poder con un último mandato especialmente convulso, con tres disoluciones del Parlamento en un lustro y una inestabilidad desconocida en mucho tiempo en un país al que preocupan el deterioro de la sanidad pública, la crisis de la vivienda o la fuga de talento joven. «El próximo presidente se encontrará con un mundo y una Europa en una situación más complicada que la que encontré», ha avisado el inquilino de Belém a su heredero.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : Portugal busca sucesor a Rebelo de Sousa en las elecciones más reñidas en décadas