Estas son las seis islas de la Región de Murcia en manos privadas

Estas son las seis islas de la Región de Murcia en manos privadas

Lunes, 19 de enero 2026, 01:04

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Cuando en 1977 unos promotores pusieron sus ojos en la isla de Adentro, en Mazarrón, algo cambió en la Región de Murcia. Viviendas Funcionales SA (Vifusa), una constructora comandada por Mariano Yúfera, pretendía levantar en ese enclave costero 400 casas, un auditorio al aire libre, un hotel y un restaurante, pero el proyecto inmobiliario, diseñado por el arquitecto Demetrio Ortuño, desató las protestas de colectivos conservacionistas y se topó con el rechazo de la Comisión Provincial de Urbanismo. Fue un informe negativo de calado, en el que este organismo marcó la senda para una futura protección del litoral murciano, con especial referencia «a las pequeñas islas e islotes, los apéndices rocosos y los acantilados».

Casi medio siglo después, la isla de Adentro (o de Paco como se rebautizó entonces) vuelve a la actualidad porque la Demarcación de Costas del Estado promueve su deslinde con el fin de reforzar su protección. El expediente recuerda que ese territorio insular de apenas ocho hectáreas se encuentra en manos privadas, aunque no es el único.

De los veintitrés islotes e islas que salpican la geografía regional, seis pertenecen a particulares, según la relación recopilada por este diario con información de Ecologistas en Acción y la Consejería de Medio Ambiente. La de Paco es la única en esa situación en la franja mediterránea; las otras cinco islas privadas son las que se encuentran en el Mar Menor. El resto de espacios insulares (17) forman parte del patrimonio público y su titularidad depende de las administraciones regional y central.

¿Quién puede permitirse poseer una isla privada en la Región? Linajes famosos, grandes fortunas y potentes grupos empresariales están detrás de estas singulares propiedades, que destacan por su riqueza ambiental y un pasado cargado de historia y leyendas. Así, en aguas de la laguna marmenorense, la familia Fuertes, dueña de El Pozo Alimentación y de la promotora Profusa, se hizo con La Perdiguera; descendientes del conde de Romanones, con la del Barón o Mayor (y parece que en el mismo lote entraron las islas Rondella y del Sujeto), y la saga de Tomás Maestre, uno de los principales propietarios de La Manga, con la del Ciervo.

En cuanto a la isla de Adentro, planean dudas. La documentación de Costas, con información del Catastro, señala como titulares a los herederos del matrimonio formado por Blas Muñoz (un promotor mazarronero que ganó fortuna levantando pisos para alquiler en el cinturón metropolitano de Barcelona) y Josefa Calvet. Sin embargo, un familiar apunta a un posible error: «Ni somos los dueños ni nunca nos hemos sentido los propietarios de la isla», declara a LA VERDAD. «En Mazarrón no deshicimos de todo el patrimonio; no conservamos nada», añade.

El Registro de la Propiedad apunta a otra titularidad para la isla de Adentro: dos industriales alicantinos, Juan Antonio Tolón de Gai y Felipe Fuster Santamaría, que en las décadas de los 70 y 80 mantuvieron relación por negocios con Yúfera y Blaya. El expediente de deslinde posiblemente venga a arrojar luz en esta cuestión.

Por lo demás, el conjunto de veintitrés islas de la Región sí tienen bastante en común: todas disfrutan al menos de una figura de protección ambiental, lo que da cuenta de su relevancia para el mantenimiento de los ecosistemas. Los territorios insulares del Mar Menor disfrutan de varios blindajes especiales para asegurar la conservación tanto del propio humedal como de las especies que allí habitan.

En cuanto a los islotes e islas del Mediterráneo, constituyen en su conjunto un paisaje protegido y, además, en la mayoría se refuerza esa figura con otras declaraciones referidas a la conservación de aves y otra fauna silvestre. Por ejemplo, en la isla de Escombreras se hace un seguimiento especial al lagarto bético, una especie única.

Desde Ecologistas en Acción señalan que el blindaje ambiental fija las medidas a llevar a cabo. Para «las islas privadas, el principal efecto es la limitación al aprovechamiento urbanístico y turístico, que es lo que generalmente quieren hacer sus propietarios en los enclaves más grandes». A este respecto, el Grupo Fuertes señala que «no hay planes» para La Perdiguera, la segunda isla más grande de la laguna marmenorense. En la Consejería de Medio Ambiente se limitan a decir que los dueños de estos territorios «tienen las mismas obligaciones que cualquier otro que tenga terrenos en espacios protegidos».

De una mina de hierro a un residencial con 400 casas

Cómo acabó la mazarronera isla de Adentro en manos privadas tiene detrás una rocambolesca historia. La finca se inmatriculó en 1885 como una mina de hierro en lo que pudo ser una estrategia del propietario de las salinas para impedir que la fundición Santa Elisa, que se proyectaba en la zona, arrojase sus vertidos en esta playa. Desde entonces, la isla, en cuyas aguas se han descubierto restos fenicios y romanos, ha tenido varios propietarios, entre ellos un cónsul inglés, y ha formado parte de más de una herencia. En sus ocho hectáreas se conservan como únicas construcciones una vivienda, restos de las terrazas de un huerto y un aljibe, de finales del siglo XIX. En los años 70, un proyecto inmobiliario pretendió llenarla de casas, un hotel y un anfiteatro para 3.000 espectadores. Como cabeza visible de la promotora estaba Mariano Yúfera, que en 1979 se convirtió en alcalde de Mazarrón en las primeras elecciones municipales democráticas. La iniciativa fracasó. Como recuerdo quedó la gabarra construida para transportar materiales de obra a la isla.

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