La luz del amanecer muestra la verdadera dimensión del accidente ferroviario de Adamuz. Cuando tras una noche gélida, el termómetro bajo cero, asoman los primeros … rayos de sol, el tren Iryo que desató el infierno en la estación técnica de esta localidad cordobesa se mantiene en pie a duras penas sobre la vía; a casi un kilómetro de distancia en dirección a Huelva, el Alvia, un amasijo de hierros, con su estructura destrozada y volcado en un terraplén de cuatro metros de altura, se ha convertido en un cementerio.
En medio, los servicios de emergencia luchan por rescatar a los heridos y recuperar los cadáveres y los investigadores se afanan en buscar las causas del terrible suceso; una tragedia eterna que se consumó en solo 20 segundos, los que transcurrieron desde el descarrilamiento de los últimos vagones de la flecha roja, metáfora esta vez mortal de las máquinas italianas, hasta que el Alvia llegó a su desgraciado destino, sin posibilidad de frenar para evitar el impacto. Los investigadores han confirmado este lunes a la comisión que inspecciona del accidente la existencia de una «rotura» en las vías como principal hipótesis en estos momentos del siniestro.
Cuarenta personas han muerto -cerca de la medianoche de este lunes, los técnicos de los equipos de rescate visuabilizaban tres cuerpos en uno de los vagones del Alvia en peor estado, aunque aún no habían podido extraerlos- ya y 152 han resultado heridas tras la colisión de los dos trenes de alta velocidad el domingo, según el último balance. Entre los muertos identificados, el maquinista del Alvia, una familia de cuatro miembros de Punta Umbría y la pareja de de periodistas Óscar Toro y María Clauss. Del total de heridos, 121 fueron trasladados a centros hospitalarios, donde todavía permanecen 48 (24 en estado grave y de ellos, doce en la UCI). Y entre los ingresados hay cuatro niños (uno en cuidados intensivos), todos ellos en el hospital Reina Sofía de Córdoba. Los sanitarios ya han dado de alta a 79 afectados.
Mientras, los familiares de los desaparecidos seguían buscando ayer a sus seres queridos a través de las redes sociales. La Guardia Civil también abrió oficinas en las comandancias de Córdoba, Huelva, Málaga, Madrid y Sevilla para que acudan a denunciar y aportar muestras de ADN que sirvan para cotejar con los fallecidos y proceder a su identificación. Maquinaria pesada comenzó a retirar los vagones 1 y 2 del Alvia, que están destrozados. El Tribunal Superior de Andalucía ha cuantifica en 43 las denuncias presentadas por pasajeros desaparecidos, lo que alimenta los peores presagios sobre la magnitud de la tragedia.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que acudió a Adamuz con la vicepresidenta María Jesús Montero y los ministros de Transportes, Óscar Puente, y del Interior, Fernando Grande-Marlaska, declaró tres días de luto oficial en toda España y prometió que los españoles «van a conocer la verdad de lo que ha ocurrido». «Nos preguntamos qué ha sucedido y cómo ha sucedido, pero vamos a conocer la respuesta y con absoluta transparencia la vamos a poner en conocimiento de la opinión pública», añadió Sánchez, que lamentó el «dolor» que el accidente ha causado en toda España, valoró «a los servidores públicos» y elogió «la colaboración y la coordinación» entre las administraciones.
La investigación de las causas del choque se encuentra en sus inicios y tanto Sánchez como Adif y la Guardia Civil pidieron ayer prudencia. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, fue el que ofreció más información al descartar un «fallo humano», poner el foco en que el siniestro ocurrió «en una recta, no en una curva», y descartar que el desencadenante fuera«un problema de exceso de velocidad». «Sucedió en un tramo de vía que está limitado a 250 kilómetros por hora y el registro de los trenes ya ha dicho que la velocidad de uno era de 205 kilómetros y que la del otro era de 210», cifró en la Ser.
Horas después, el equipo de especialistas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) constató que en las vías por las que circulaba el Iryo accidentado había una «rotura» o «alteración» en uno de los raíles. Los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística de la Guardia Civil, que fueron los que a primera hora de la mañana descubrieron esta falla en las vías y pusieron a disposición de los técnicos del equipo de comisionados independientes las muestras y fotografías recabadas en ese tramo de vía del kilómetro 318,7, según apuntaron a este periódico mandos de la investigación.
«Requerirá tiempo»
En esas primeras horas, los especialistas que trabajan ‘in situ’ no encontraron indicio alguno que apunte a un error humano, al exceso de velocidad o a fallos informáticos o en la maquinaria del Iryo 6189. Todas las miradas de los técnicos de la CIAF se centran por tanto en la vía y en esa «rotura» de cerca de un metro de longitud en el raíl externo, pero «aún debe determinarse si esa rotura es causa o consecuencia del descarrilamiento». «Esa relación causal no está establecida y requerirá tiempo», precisaron los responsables del Ministerio de Transportes.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios está en «fase de recopilación de datos» y «cualquier hipótesis sobre soldaduras u otros defectos exige análisis de laboratorio». Por ello, insisten, «avanzar ahora una tesis definitiva sería especulativo», al tiempo que tildaron de «inviable atribuir concluyentemente el siniestro» a la tesis de una deficiencia en a «una soldadura en esta fase». Otras fuentes consultadas conocedoras de las pesquisas orillaron también esta hipótesis porque 20 minutos antes del descarrilamiento varios trenes pasaron por esas vías «y no reportaron incidencia alguna».
El presidente de Renfe, por su parte, detalló que el maquinista del Alvia, muerto en el accidente, no pudo evitar el choque porque apenas transcurrieron unos pocos segundos entre el descarrilamiento y la colisión. «El sistema de LZB [que, entre otras funciones, controla la velocidad y el frenado] está equipado de tal manera que cuando hay un obstáculo en la vía se bloquea el surco, impide la circulación y ordena el frenado de emergencia al tren. Pero al parecer, el intervalo entre un tren y otro que se cruzaban en sentidos contrarios ha sido de 20 segundos y, por lo tanto, es imposible que actúe ese mecanismo», indicó Fernández Heredia.
«Los dos primeros coches del tren de Renfe están absolutamente desintegrados y tienen un acceso muy complicado», agregó el director de la empresa pública, que anticipó que «tiene que haber sido un fallo del material móvil o la infraestructura», pero «hasta que pasen varios días no se tendrá una respuesta concluyente». El Tribunal de Instancia 2 de la localidad de Montoro será el encargado de instruir el siniestro.
El presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, que también se desplazó a Adamuz, calificó el accidente de «extraño», detalló que el tren había sido fabricado por la japonesa Hitachi y había cumplido el plan de mantenimiento programado. Según fuentes de la empresa, la unidad había pasado su última revisión el 15 de enero, tres días antes del accidente

El ministro de Transportes, Óscar Puente, este lunes en la localidad cordobesa de Adamuz para comprobar ‘in situ’ el lugar del trágico accidente ferroviario.
Reuters
Puente, sobre la rotura de un carril: «Hay que determinar si es la causa o la consecuencia»
«He visto fotos de una rotura de carril. Claro que hay carril roto, en un montón de puntos y hay un punto inicial en el que se cree que se produce el descarrilamiento», según reconoció a última hora de este lunes el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, quien en todo caso matizó que «ahora hay que determinar si es la causa o la consecuencia». «No es baladí y no va a ser rápido ni sencillo. Hará falta mandar el carril al laboratorio, hay que determinar qué pasa. En este momento no se puede descartar nada», añadió.
Cuestionado por las teorías que se han difundido en base a incidencias anteriores reportadas por Adif, Puente declaró a la cadena SER que «aquí se juega con la desinformación. Si cogemos los puntos de la geografía nacional, Adif avisa de incidencias todos los días varias veces. Eso, lejos de lo que algunos tratan de interpretar, es garantía de seguridad». En concreto, según su versión, «las ocho incidencias que se han difundido no son del tramo Adamuz-Alcolea, son de otro tramo que está más adelante, el de Adamuz-Villanueva de Córdoba, y nada tienen que ver con lo que ha pasado hoy».
En cuanto al avance de la investigación sobre el origen del suceso, el ministro quiso «dejar claro» que «las víctimas se merecen la verdad. No vamos a andar tonterías ni vamos a escurrir ningún bulto. Vamos a ver qué es lo que ha pasado, con todas las consecuencias. No tenemos ninguna razón para ocultar nada». Por último, señaló que ahora «se está trabajando en el terreno con grúas para poder levantar el material y ver si queda alguien. Los equipos de rescate nos han dicho que ya han visto todo lo que podían ver. Para saber si hay alguien más, necesitan levantar los vagones. La parte más difícil es la del Alvia, está en una zona muy complicada e inaccesible».

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Enlace de origen : La investigación de la tragedia apunta a una «rotura» en la vía