Donald Trump está convencido de que los líderes europeos «no se opondrán mucho» a su plan de anexionar Groenlandia a Estados Unidos. El presidente republicano, … en la línea de sus últimos mensajes de cariz autoritario, afirma que la isla ártica «es imperativa para la seguridad nacional y mundial» y que »no hay vueta atrás« en que EE UU tomará el control. »Estados Unidos de América es, con diferencia, el país más poderoso del planeta. Somos la única potencia capaz de garantizar la PAZ en todo el mundo, ¡y eso simplemente requiere FUERZA!«, subraya en su mensaje, publicado este martes en su red, Truth Social.
El líder republicano asegura que ha mantenido una conversación telefónica «muy buena» con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y que ha acordado una reunión en Davos (Suiza) con algunos de los interlocutores en esta crisis, aunque no ha especificado sus nombres. El encuentro podría ser el jueves. La intención de Trump es aprovechar su asistencia al Foro Económico Mundial, donde este miércoles le corresponde ofrecer un discurso, para hacer campaña a favor de una Groenlandia estadounidense y defender que Dinamarca no puede proteger el territorio.
Pero mientras el presidente estadounidenses confía en convencer a los socios del foro, la paciencia europea se agota a pasos agigantados. Los líderes de la UE se reunirán de urgencia el jueves para coordinar una respuesta a los aranceles que el presidente estadounidense planea imponer sobre varios países del bloque por no respaldar sus planes anexionistas en Groenlandia. La prioridad comunitaria sigue siendo agotar la vía diplomática, como ha sido su costumbre, pero sobre la mesa comienzan a ponerse otras alternativas más drásticas, señal de su hartazgo tras el órdago de mayor calado que Trump haya lanzado a los Veintisiete.
En el debate de los socios ya se plantean fuertes represalias comerciales –por valor de 93.000 millones de euros– y la puesta en marcha del Instrumento Anti Coerción, el arma definitiva contra Washington (también conocida como bazooka comercial), que no solo opera sobre productos, sino sobre propiedades intelectuales y la posibilidad de poner trabas a la participación europea de empresas de EE UU. Mientras, la OTAN guarda silencio y su secretario general, Mark Rutte, ha negado que exista una crisis en el seno de la Alianza.
Diferentes posturas
Pero la tensión ha escalado drásticamente durante el fin de semana, cuando Trump anunció unos aranceles del 10% que afectarán a ocho países europeos, aquellos que han estado llevando a cabo maniobras militares en Groenlandia. Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Finlandia, el Reino Unido y Países Bajos enfrentarán tasas que podrían aumentar hasta el 25% en junio. Solo se levantarían en caso de un acuerdo para «la compra de Groenlandia», algo que de producirse, según la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, asestaría «un golpe mortal a la OTAN».
Líderes europeos han calificado el castigo comercial de «inaceptable». Pero la dureza de la respuesta ha variado entre las capitales. El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha asegurado que su país no aceptará ningún «chantaje» y su par británico, Keir Starmer, subrayó que las declaraciones de Trump son «completamente erróneas». Frederiksen, por su parte, aseguró que «no vamos a dar marcha atrás» y el francés Emmanuel Macron fue el más contundente asegurando que no se pueden aceptar las intimidaciones de Washington. Propuso activar el Instrumento Anticoerción.
Este jueves, los dirigentes europeos deberán calibrar su respuesta ante EE UU en la capital belga. El bloque no tiene mucho margen: quiere evitar un choque frontal con Washington, pero tampoco puede quedarse de brazos cruzados ante los aranceles. «La prioridad es no escalar la situación, pero estamos preparando una respuesta», ha asegurado este lunes el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, Olof Gill.
Ya a finales de la semana pasada los embajadores de los Veintisiete plantearon la posibilidad de imponer a Washington aranceles por valor de 93.000 millones de euros, algo que se estudió el año pasado en el marco de las tensiones comerciales transatlánticas, pero que no se activó para «dar espacio al diálogo». Y el diálogo sería la primera vía por la podría optar Bruselas, a la espera de si Trump cumple las amenazas. El presidente finlandés, Alexander Stubb, ha mostrado este lunes su respaldo y ha considerado que conversar es la solución «entre aliados». Sin embargo, la UE se arriesga a parecer débil si no toma –o, al menos, anuncia– represalias ante las medidas que ha anunciado la Casa Blanca.
La Alianza calla
La alternativa de aplicar aranceles por valor de 93.000 millones de euros si Washington eleva finalmente las tasas a los países europeos tampoco es mal visto. Afectarían peincipalmente a productos industriales de EEUU, como los automóviles, las aeronaves Boeing y el bourbon. También a las motos Harley Davidson y los pantalones Levi’s, emblema del país. Aunque esta opción serviría para plantar cara a Trump, tal y como ha advertido Starmer «en la guerra comercial no gana nadie».
Los ministros de Finanzas de Francia y Alemania han pedido este lunes reaccionar «con fuerza» si EEUU cumple su amenaza. De hecho, estos dos países y España han pedido activar el bazooka comercial de la UE. Esta medida, que nunca antes se ha activado, se diseñó para evitar posibles chantajes de terceros países (pensando principalmente en China). Su activación permitiría al Ejecutivo comunitario imponer restricciones de importaciones y exportaciones a Washington, así como limitar sus inversiones en la UE y su participación en licitaciones públicas, entre otros.
En un contexto marcado por la guerra de Rusia en Ucrania y la imposibilidad de que los aliados europeos cubran las capacidades norteamericanas en caso de que Trump decida salir de la OTAN, el diálogo sigue siendo la prioridad absoluta de la UE. Fuentes diplomáticas han confirmado que habrá un primer contacto entre hoy y mañana, en los márgenes del Foro económico de Davos, en el que participan la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el propio Trump además del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.
Mientras la indignación sacude Europa, continúa el silencio y la inacción del la OTAN. En sus intervenciones, Rutte se limita a destacar que la Alianza «está trabajando» para aumentar la seguridad en el Ártico y que «hay un acuerdo total» respecto a la urgencia de la seguridad en esta región. Los ministros de Defensa de Dinamarca y Groenlandia han mantenido este lunes una reunión a puerta cerrada con Rutte, que por el momento ha desoído la petición de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, para convocar una reunión de urgencia de esta organización militar para tratar la crisis de Groenlandia, una situación sin precedentes dentro de la Alianza.
El Gobierno danés también pedirá a su secretario general que reacciones y que haya una presencia permanente de la OTAN en el Ártico. EE UU cuenta con una base militar en Groenlandia con unos 200 soldados, un número de efectivos que no ha aumentado a pesar de las advertencias de Trump de una creciente presencia de China y Rusia en la zona.

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Enlace de origen : Trump alardea de que los líderes europeos «no resistirán mucho» a su plan de anexión de Groenlandia
