Manuel Pimentel, escritor, editor del grupo Almuzara (16 sellos editoriales) y exministro de Trabajo y Asuntos Sociales con el PP de Aznar, presentó este lunes en el Aula de Cultura de LA VERDAD y la Fundación Cajamurcia su último ensayo, ‘La guerra por la proteína animal’ (Almuzara, 2026), escrito junto al veterinario Juan Pascual. Pimentel hizo una defensa de la carne («la carne es salud») y expresó su rechazo a las políticas europeas que están favoreciendo el desmantelamiento de la agricultura, la ganadería y la pesca.
El polifacético editor, ingeniero agrónomo de formación y ganadero, señaló en Murcia, en la primera presentación pública de este libro, que hay una parte de la sociedad que sigue viendo a la agricultura, la ganadería y la pesca como enemigas del medio ambiente, y que por ese motivo se restringe, limita y castiga a estos sectores económicos fundamentales. Insistió en desterrar la idea de que los ganaderos sean maltratadores de animales: «Yo soy ganadero y vivo en el campo de Córdoba, tanto nos dijeron que maltratamos a los animales, tanto nos dijeron que éramos malos que se nos puso cara de malos. Y cuando tú decías que eras ganadero bajabas la cabeza y te daba apuro. Empezabas a tener como esa vergüenza social. Hasta que empezamos a reflexionar sobre lo que estaba y está pasando». Esa lejanía de la sociedad urbana respecto al campo es, según Pimentel, «una lejanía familiar, antropológica, cultural, económica y simbólica». La tesis de los dos autores es que «necesitamos proteína animal, somos omnívoros, si no comemos carne enfermamos. Es muy digno ser vegetariano, pero esa dieta necesita de complementos para no enfermar».
Los ataques que reciben discursos como el de Pimentel, según enumeró, se basan en la idea de que la carne es mala para la salud, que los ganadores maltratan a los animales y que no tenemos derecho a comer carne porque los animales son seres vivos y que matarlos es moralmente reprobable. En este sentido Pimentel dijo que «tenemos derecho como especie a comer carne igual que un león tiene derecho a comer un antílope, y no pecamos por comer carne, pero hay que hacerlo bien y con un profundo respeto a los animales. Yo hablo de una alimentación natural».
Pimentel lamentó que hace mucho tiempo que la política se dedica más a los discursos, a las posiciones y a las pasiones que a las razones y a los hechos». El exministro aseguró que no se habla tanto de estas realidades de la actividad agraria en general y de la ganadera y de la pesca en particular, y criticó la demagogia y que se mire para otro lado cuando estos sectores se ven frenados mientras sube escandalosamente la cesta de la compra y el precio de frutas y hortalizas.
«Necesitamos proteína animal, somos omnívoros, si no comemos carne enfermamos. Es muy digno ser vegetariano, pero esa dieta necesita de complementos para no enfermar»
Sobre los trasvases, incidió Pimentel que «no se puede dejar sin agua a los que producen verduras», y pidió ser conscientes de las consecuencias de cerrar o de abrir el grifo. «Hay que volver a hablar de las cosas», incidió Pimentel, quien cree que con el idealismo nos olvidamos de las cosas y afloran los problemas. «La realidad impone que tengamos que volver a hablar de cosas como kilos y toneladas». Estamos en guerra por la proteína animal, incidió, pero está convencido de que la alimentación ganará aunque produzca dolores. La guerra del agua, que podría ser una tercera parte de ese proyecto de hablar del estado de estos sectores que empezó en 2023 con ‘La venganza del campo’, forma parte de la misma guerra. «Todo el mundo sabe que la vanguardia del riego está en la Región de Murcia, no hay nada que aquí no se sepa de tecnificación, pero claramente tenemos que ir a trasvases, si hay agua, ¿por qué no se pueden hacer trasvases? Lo más fácil es mover agua, en cualquier civilización prerromana se hacía. El más tonto del Neolítico sabía hacer una acequia», afirmó Pimentel.
Sobre el mundo andalusí, del que es un absoluto conocedor, dijo que en la España de los hispanomusulmanes hay murcianos que han tenido mucho que ver y recordó que Tombuctú, uno de sus lugares míticos favoritos, estaba muy cerca de aquí en lo intelectual y cultural. «Las mezquitas principales de Tombuctú las construyó un granadino, y el poeta que recitan allí en sus fiestas es un cordobés».
Animó a conocer Medina Azahara, un lugar mágico cuyas leyendas ya recogió en un libro en 2014. De ese mundo hispanomusulmán, en el que Murcia tuvo mucho que decir, son muy conocidas la Alhambra, la Mezquita de Córdoba, la Giralda, las plazas de Sevilla… ese mundo fascinante. «Pero Medina Azahara es un lugar propio, unas ruinas recrecidas en parte, que fueron la sede de un califa, Abderramán III, que se ordenó construir en el siglo X y es de una belleza estremecedora. Córdoba era en su momento la ciudad más importante de Europa, allí van las embajadas de diversos países, y está muy cerca de la ciudad, en un entorno bellísimo, y es una delicia, uno de esos lugares que evocan literatura. Hay muchas leyendas en torno a Medina Azahara. Alhakén II construyó la gran biblioteca».
«Siempre digo que la historia de Al-Andalus es parte de nuestra historia, somos nosotros. La mayoría de los que vivían siguieron viviendo, son los abuelos de nuestros abuelos, con cambios de fe y de creencias políticas, lo que es la vida y la historia, pero es una parte de nuestra historia»
Pimentel recordó que la Región de Murcia por situación geográfica, riqueza y densidad ha tenido mucho peso histórico, y es raro el periodo en el que no tenga un paso muy singular. «No solo Cartagena. Está la Prehistoria, y también Al Andalus. La parte norte de Murcia y el sur de Alicante, con los cambios de frontera, es una parte históricamente muy importante. Siempre digo que la historia de Al-Andalus es parte de nuestra historia, somos nosotros. La mayoría de los que vivían siguieron viviendo, son los abuelos de nuestros abuelos, con cambios de fe y de creencias políticas, lo que es la vida y la historia, pero es una parte de nuestra historia. Hay que hacer nuestra la Alhambra, la Mezquita, la Giralda y Medina Azahara. Son nuestras».
El encuentro en el Aula de Cultura de LA VERDAD y la Fundación Cajamurcia despertó gran interés con un auditorio bastante concurrido en el que destacó la presencia de los exconsejeros del Gobierno regional Antonio Cerdá y Adela Martínez Cachá, así como la presidenta de la Cámara de Comercio de Murcia, Myriam Fuertes; el presidente de la Comunidad de Regantes de Lorca Juan Marín, y el presidente de la Fundación Cajamurcia, Carlos Egea, así como Rafael Fuertes, director general de ElPozo Alimentación, entre otros. Cyntia Marín interpretó en lengua de signos el desarrollo de la conversación, disponible en el canal de Youtube de la Fundación Cajamurcia Gran Vía.

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