
El equipo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) del siniestro de Adamuz ordenó este martes el inmediato traslado a un laboratorio de … Madrid de «los carriles (raíles) en el punto de inicio del descarrilamiento» del tren Iryo 6189 Málaga-Madrid, cuya salida parcial de la vía, según las primeras investigaciones de este organismo, provocó la colisión con el Renfe Alvia 2384 Madrid-Huelva.
Los técnicos, según fuentes cercanas a la propia CIAF, creen imprescindible analizar en un espacio controlado y sin interferencias esas vías, que -según ha certificado ya la investigación del Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística de la Guardia Civil- presentaban «roturas» y/o «alteraciones», para determinar si esos daños estaban presentes antes del siniestro.
Pero, sobre todo, buscan poder establecer si fueron la causa de que el convoy con destino Atocha se saliera de la vía y fuera embestido el pasado domingo 18 de enero, a las 19:45 horas, por el Alvia que venía en sentido contrario, en un accidente que, por el momento, arroja un balance de 42 fallecidos, 29 heridos graves, 123 heridos leves y 43 denuncias de desaparecidos en la Guardia Civil. Aún permanecen hospitalizadas 37 personas (cuatro de ellas niños), de las que nueve siguen en cuidados intensivos.
42
fallecidos
es el balance de por el momento tras contabilizarse este martes por los servicios de emergencia dos cadáveres más, uno localizado en el Iryo y otro, en el Alvia.
37
hospitalizados
(cuatro de ellas niños), de las que nueve siguen en la UCI. En total, los servicios sanitarios han registrado 29 heridos graves y 123 heridos leves por el descarrilamiento.
43
denuncias
por desapariciones están todavía abiertas. La Guardia Civil ha pedido pruebas documentales para acelerar los trámites de identificación.
El equipo de la CIAF ya ha mantenido reuniones con la Policía Judicial de la Guardia Civil, con los agentes de Criminalística de ese mismo cuerpo, con la jueza de guardia y con Adif, Adif AV, Renfe e Iryo para coordinar la «extracción y custodia» de estos elementos, una operación que estaba previsto que se llevara a cabo entre ayer martes y hoy miércoles. Ese material (que es muy nuevo, pues fue instalado en mayo de 2025) será trasladado provisionalmente a dependencias adscritas a la CIAF en Madrid antes de ser llevado al laboratorio. Allí -explicaron los especialistas del caso- van a ser analizadas esas «secciones completas» del carril que han aparecido volcadas y desprendidas por completo de las traviesas de hormigón en las que se soportaban.
Una «rotura limpia» de casi un metro
Responsables de la investigación han revelado a este periódico que la idea de la CIAF es llevar a ese laboratorio tramos provenientes de al menos 500 metros de «carriles» de la vía 1 (dirección Madrid), comprendidos desde el punto kilométrico 318,200, que es -según Transportes- el lugar exacto en el que impactaron los vagones de ambos trenes, hasta el punto kilométrico 318,700, donde se ha localizado la «rotura limpia» de casi un metro de longitud (la que aparece en la conocida fotografía distribuida por la Guardia Civil y que se muestra bajo estas líneas).
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Esa rotura, por el momento, centra las indagaciones de la CIAF, pero no es la única línea de investigación. El departamento que dirige Óscar Puente confirmó en las últimas horas que el equipo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios -formado por el secretario de la Comisión y dos técnicos investigadores- ya ha dado orden de inspeccionar en los talleres la rodadura del tren Iryo y de «otros trenes que circularon anteriormente» por el punto del siniestro. Este es un proceso «técnico avanzado» en el que, usando, entre otras tecnologías, ultrasonidos y cámaras, se detectan defectos, desgaste y grietas en las ruedas y ejes.
Y es que entre las sospechas del equipo de técnicos independientes está que en la «interacción» entre las «rodaduras» del Iryo (el sistema de ejes y ruedas) y la «infraestructura» (las vías) previamente dañadas pueda estar otra de las claves de la tragedia. O sea, que algún componente del ‘bogie’ (el bastidor articulado que se sitúa en cada extremo de un vagón o locomotora y donde se montan los ejes y las ruedas) pudiera haber ‘tocado’ las vías defectuosas, acabando de desencajarlas. No obstante, el coche 6 de este convoy, que fue el primero de los tres del Iryo que descarrilaron, todavía no ha podido ser analizado en profundidad por los especialistas de la comisión, ya que la Guardia Civil ha pedido mantenerlo precintado. Criminalística sí que ha concluido la inspección de los vagones 7 y 8, los primeros en ser retirados de la zona, mientras los coches del 1 al 6 todavía deben ser analizados y fotografiados en profundidad.
La CIAF, que va a movilizar a otros dos investigadores adicionales para estas revisiones de rodaduras, también ha solicitado a ADIF información sobre los registros de circulaciones por Adamuz en los dos días anteriores al suceso para ver si había habido avisos concretos de problemas en ese tramo por parte de los maquinistas u otro personal.
«Todas las hipótesis»
A la espera del resultado de todas estas pruebas, los técnicos de la CIAF, que llevan trabajando sobre el terreno desde la madrugada del lunes, tienen ya algunos datos preliminares confirmados, según compartió Transportes y trasladaron fuentes de la investigación. El accidente se produjo por el «descarrilamiento de los tres últimos coches de la composición del tren de alta velocidad Iryo», que circulaba por la vía 1 en dirección a Madrid, a la entrada de la estación de Adamuz, en la línea 010 Madrid-Sevilla.
«Los coches descarrilados del convoy con destino a Atocha se desplazaron lateralmente, invadiendo el gálibo de la vía 2, por la que en ese momento llegaba, en sentido opuesto, el tren Renfe Alvia», añadieron los especialistas. El número de viajeros a bordo de los dos convoyes, según apuntaba este martes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, era de 527 viajeros más las tripulaciones, una cifra muy superior a la ofrecida por Transportes, que en un principio aseguró que en los trenes había 486 personas: 300 en el Iryo y 186 en el Alvia.
«Por el momento, al estar en una fase inicial, todas las hipótesis con respecto a las posibles causas del suceso están abiertas», reiteró Grande-Marlaska, al tiempo que recordaban que, según establece la normativa, la CIAF dispone, en principio, de un plazo de un año para publicar el informe final de la investigación.
Desde el Ministerio de Transportes se ha insistido en las últimas horas en la provisionalidad de los datos y en que la investigación todavía está en una fase embrionaria. «La CIAF está en este momento en fase de recogida de información ‘in situ’ y recopilación de documentación y datos de los distintos registros. En las siguientes fases de la investigación se prevé realizar análisis de laboratorio sobre el material y, en función de cómo avance la investigación, se llevarán a cabo otras actuaciones según sea necesario (como pueden ser entrevistas, inspecciones sobre otras instalaciones o material rodante, etc.)», aseveró el departamento de Puente.

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Enlace de origen : Los investigadores rastrean la causa del choque en 500 metros de vía y las ruedas del Iryo