Paso adelante del Real Madrid de Álvaro Arbeloa, que obtuvo ante el Villarreal el primer triunfo de cierto prestigio con el nuevo técnico al frente. Asaltó La Cerámica, donde en Liga solo había salido vencedor el Barça, gracias a un doblete de Kylian Mbappé, y supera provisionalmente a su gran rival por el título, a la espera de lo que hoy haga el conjunto azulgrana frente al colista Oviedo en el Camp Nou.
Otra vez decidió la pegada del francés, que elevó su cuenta realizadora en esta Liga hasta las 21 dianas. Con él la vida es más fácil, pero también tuvieron que ver en el triunfo blanco la electricidad de Vinicius, como casi siempre crispado con el público pero muy desequilibrante, y también el hecho de que el Madrid, todavía sin brillo, fuese capaz de mantener el compromiso colectivo.
Para qué tocar aquello que funciona, debió pensar Arbeloa, que en menos de dos semanas como entrenador del Real Madrid ya ha demostrado ser menos barroco y más práctico que su colega y predecesor Xabi Alonso. Introdujo a Carreras para trasladar a Camavinga a esa posición de mediocentro defensivo huérfana por la sanción a Tchouaméni y apeló a que el paso adelante anímico de su equipo estirase las buenas sensaciones de la goleada al Mónaco en la Champions.
Villarreal
Luiz Júnior, Pau Navarro, Foyth (Rafa Marín, min. 23), Veiga, Pedraza, Buchanan (Pépé, min. 70), Parejo (Thomas Partey, min. 77), Gueye, Moleiro, Mikautadze (Ayoze, min. 77) y Gerard Moreno (Oluwaseyi, min. 70).
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Real Madrid
Courtois, Valverde, Asencio, Huijsen, Carreras, Güler (Brahim, min. 80), Camavinga, Bellingham, Mastantuono (Gonzalo, min. 74), Mbappé y Vinicius.
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Goles:
0-1: min. 47, Mbappé. 0-2: min. 94, Mbappé, de penalti. -
Árbitro:
César Soto Grado (Riojano). Amonestó a Foyth, Buchanan, Pau Navarro y Mastantuono. -
Incidencias:
Partido de la jornada 21 de Liga disputado en La Cerámica ante 20.432 espectadores.
No era una tarea sencilla en La Cerámica, la guarida del tercer clasificado de la Liga, un Villarreal intenso en la presión desde el primer minuto. El Madrid contrarrestó este intento de cortocircuitar su inicio de la jugada con su mayor virtud, el despliegue en transición. Fue interesante la predisposición de los atacantes blancos para buscar los desmarques, pero el Submarino aceptó el desafío con las mismas armas, dando paso a intenso toma y daca de partida.
Sendas ocasiones de Mikautadze, para el bando amarillo, y Güler, en el cuadro blanco, animaron el choque a la contra. Partido de ida y vuelta entre el atrevimiento del Villarreal y la falta de control del Real Madrid, que tiene pegada, como demostró ante el Mónaco, pero sigue sin avistar fluidez de juego en el centro del campo ni capacidad para manejar los partidos desde la medular.
Con esas cartas sobre el tapete y poca movilidad sin balón del Madrid, su mejor recurso en el primer acto fue el desplazamiento de balón de Arda Güler. El turco también se mostró muy activo en la presión, como en la acción en la que su esfuerzo generó el disparo cruzado de Vinicius con la zurda. Fue la mejor oportunidad merengue antes del descanso, con permiso de una golosa contra que el propio Vinicius desabarató con un empujón innecesario.
Pegada gala
A falta de mayor presencia en la sala de máquinas, el Madrid cuenta con dos certezas: el desequilibrio de Vinicius cuando está centrado y el gol de Mbappé. Ambas aparecieron en escena recién estrenado el segundo acto. Vértigo del brasileño por el costado izquierdo del ataque blanco y oportunismo del francés para aprovechar el balón rechazado después de un despeje fallido de Gueye en el área amarilla.
Esa misma pegada le faltó a Gerard Moreno poco después, cuando el ariete amarillo, entonado en el juego, mandó a las nubes un remate franco desde el corazón del área visitante. Y es que la suerte suprema del gol premió a un Real Madrid que todavía no brilla, pero que cuenta con un ataque demoledor y ha conseguido mantener un nivel más alto de compromiso colectivo en los últimos partidos.
Esta vez el cuadro blanco fue capaz de sostener su ventaja, con notables dosis de esfuerzo defensivo, y sentenciar con el segundo de Mbappé, tras un penalti que él mismo forzó. Es un paso y hay que reconocérselo a Arbeloa, capaz de apretar la tecla anímica de un vestuario que durante otras fases de la temporada se mostró mucho más perezoso.

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Enlace de origen : Arbeloa gana crédito a base de goles de Mbappé