La campaña de odio que lleva a cabo el presidente Donald Trump contra la congresista de Minnesota Ilhan Omar se materializó este martes en una … agresión que eleva un grado más la tensión en el país. Un hombre de 55 años, identificado como Anthony J. Kazmierczak y que estaba sentado frente de ella durante el mitin, se levantó repentinamente y le descargó en el pecho una jeringuilla cargada con un líquido de olor penetrante que está siendo analizado.
En ese momento, Omar volvía a hablar de inmigración en Mineápolis. Lo que sonó no fueron disparos, pero en el actual clima de violencia provocó un sobresalto similar. La policía derribó rápidamente al agresor, mientras varios asesores de la congresista corrían en su auxilio. «¡Le ha echado algo encima!», gritó alguien en la sala. Otra mujer rompió a llorar. Entre los alcanzados por la sustancia pestilente estaban la concejala LaTrisha Vetaw y el senador estatal Bobby Joe Champion, que más tarde aseguraron encontrarse bien, tras volver a casa para «lavarse cualquier resto que haya quedado en la piel». Según la concejala, la sustancia tenía un olor penetrante parecido al vinagre.
Omar, que ha vivido escoltada durante largos periodos de su carrera política, reaccionó aguerridamente y con el tono de quien ya conoce el guión. «Vamos a seguir hablando», decidió, en contra de quienes le rogaban que fuera a cambiarse. «Esta es la realidad que gente horrible como este hombre no entiende: en Minnesota somos y seguiremos siendo resilientes», lapidó.
Posteriormente, en un comunicado, definió lo ocurrido como «un acto de violencia intencionado, aterrador y completamente inaceptable». Y en redes sociales añadió una frase que resume su biografía política y personal: «Soy una superviviente. Este pequeño agitador no va a intimidarme. No voy a dejar que los bullies ganen».
Señalada por Trump
Ihan Omar.
Reuters
El mes pasado Trump la llamó «basura» y sugirió que fuera detenida o enviada a Somalia, de donde salió con su familia a los 13 años para recibir asilo político en EE UU. «Y ahora nos da lecciones sobre nuestra Constitución», ha dicho despectivamente el presidente. Siguiendo su pauta, los asistentes a sus mítines corean: «¡Mándala de vuelta!».
Omar representa al quinto distrito de Minnesota desde 2019, cuando fue elegida en una circunscripción muy diversa donde el 16% son inmigrantes. Es, también, las primera de las dos mujeres musulmanas que hay en el Congreso, donde se ha alineado con otras congresistas combativas del ala progresista del partido Demócrata, como la neoyorquina del Bronx Alexandria Ocasio-Cortez y la palestina Rashida Tlaib. Trump las tiene a todas en la mira, pero ha encontrado en un caso de corrupción perpetrado por somalíes la excusa perfecta para vilificarla a ella y a los suyos.
El hombre que la atacó este martes tampoco parece ser un triunfador. Kazmierczak, de 55 años, no tenía antecedentes por delitos violentos en Minnesota, pero sí dos condenas por conducir bajo los efectos del alcohol. Según los registros judiciales que dejó su divorcio, estaba desempleado y cobraba una pensión por discapacidad.
Debate sobre la seguridad de los congresistas
El ataque reabrió de inmediato el debate sobre su seguridad. Los congresistas rasos no cuentan automáticamente con protección del Capitolio, aunque el presidente de la Cámara puede autorizarla en situaciones de riesgo. Nancy Pelosi se la proporcionó durante el primer mandato de Trump, cuando Omar se convirtió en blanco habitual de los mítines presidenciales. Mike Johnson, actual portavoz, no le ha ofrecido hasta ahora una cortesía similar, pese al aumento de las amenazas. Solo la semana pasada el FBI detuvo en Kansas a un hombre que había escrito en Facebook: «Voy a matar a Ilhan Omar».
La Policía del Capitolio, encargada de investigar las amenazas contra los legisladores y velar por su seguridad, calificó el ataque de «inaceptable» y prometió «justicia rápida», subrayando que trabajará para que el agresor se enfrente «a los cargos más graves posibles» como medida disuasoria. Las amenazas investigadas por el cuerpo aumentaron más de un 57% entre 2024 y 2025, hasta casi 15.000 casos, según datos difundidos este mismo martes.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, trató de marcar una línea roja. «La violencia y la intimidación no tienen cabida en esta ciudad. Podemos discrepar sin poner en riesgo a nadie», escribió. Una obviedad que en la América de hoy necesita ser repetida.

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Enlace de origen : Un hombre ataca a la congresista de Minnesota calificada por Trump como «basura»