Por mucho que Juan Carlos Ferrero se haya enrolando en un nuevo proyecto en el mundo del golf, su mente no deja de pensar en Carlos Alcaraz. Ha pasado prácticamente un mes de que entrenador y tenista separaron sus caminos y, mientras el de El Palmar maravilla al mundo con una actuación extraordinaria en el Abierto de Australia, el de Onteniente continúa cicatrizando la herida que le dejó no continuar como técnico del jugador de El Palmar. No lo esconde, sigue dolido y cada vez que puede lo deja claro: «Se me ha partido el corazón, me estoy recuperando. Estoy dolido y a mí me gustaría pensar que él también. Pero debe saber que tiene que seguir para adelante. Él es más joven y se recupera antes, en lo físico y en lo mental. A mí me costará un poco más», confesó Ferrero sobre la ruptura anoche en los micrófonos del programa El Partidazo de Cope.
Como si estuviera viviendo un duelo. Así se le pudo ver y escuchar al que fuera entrenador de Carlitos hasta el pasado 17 de diciembre. Tanto es así y tan grande el dolor que aún castiga a Ferrero, que todavía no se ha podido poner delante de la televisión para seguir los partidos del murciano. No los estoy viendo, solo algún vídeo de imágenes. Está jugando bien, maduro, con consistencia mental, y no perder ningún set es un signo muy claro. Sé que ha jugado bien contra De Miñaur. Es un jugador y una persona que siempre piensa en grande y eso le hace llegar con posibilidades muy altas de ganar el torneo», reconoció el de Onteniente.
El mejor entrenador del circuito tenístico en 2025, junto a Samuel López, ahora técnico de Alcaraz, prefiere no oír hablar del Abierto de Australia ni tampoco seguir con atención lo que hace su expupilo y los compañeros con los que trabajaba horas y horas hasta hace poco más de un mes. «Estoy intentando desconectar un poco. Ver a todo mi equipo sentado en la grada me pone melancólico y triste. No es fácil», dijo con el rostro de alguien que, efectivamente, habla con el corazón roto.
A pesar de la imagen tan tocada que muestra, Ferrero asegura «estar mejor, porque el tiempo va curando y yo voy asimilando lo que ha pasado y lo que tengo por delante». Tampoco camufla cómo de duros fueron los primeros días sin Alcaraz a su lado, en los que recibió una marea de mensajes cariñosos de casi todo el mundo. Pero quizás el dolor se mantiene por alguien más cercano. «No me he sentido traicionado por nadie, pero sí que es cierto que siempre esperas que alguna persona actúe de otra forma. Entiendo que el resto del equipo no se haya ido conmigo y haya continuado su camino. A mí me toca seguir por otro lado», admitió, dejando entrever que quizás se haya sentido demasiado solo en este proceso.
Si estuviera en la mano de Ferrero, el técnico seguiría al lado del tenista murciano, continuando un binomio que tanto demostró sobre la pista y tanto se dejó por decir. Si echa la vista atrás, el extenista está orgulloso del trabajo realizado, pero no esconde que haber tomado otras decisiones quizás le hubiera mantenido en el banquillo junto al joven prodigio de El Palmar. « Me he entregado al 100%. Por supuesto que cambiaría cosas si volviera atrás. Nadie es perfecto, siempre hay cosas que se pueden mejorar. Pero en cuanto al trabajo y la disciplina creo que no variaría nada. Se ha trabajado de una forma buena con Carlos desde que era muy pequeño».
Preguntado por si cree que tuvo el papel de poli malo en el documental de Netflix que narra una temporada en la vida de Alcaraz, y en el que Ferrero aparece en multitud de ocasiones dejándole claro al murciano que debe ser tenista las 24 horas de los 365 días del año, el de Onteniente vuelve a defender su labor: «Venía de una familia que le dio una educación y una forma de ser, pero a nivel deportivo y competitivo nosotros teníamos que hacer nuestro trabajo y creo que se hizo bien. Se le dio unos valores, una exigencia, disciplina, una capacidad de adaptación a ciertas cosas… Él es de una manera fuera de pista y yo soy de otra y tenía que decirle las cosas que yo creía que eran mejor para él», sostiene.
Carlitos está a dos pasos de lograr el objetivo con el que sueña desde el año pasado, completar el Golden Slam, o lo que es lo mismo, llevar a casa el trofeo de campeón del Abierto de Australia, el único grande que falta por brillar en el salón de la familia Alcaraz. El mundo del tenis anhela otra final ente el de El Palmar y Sinner, una cita que hará que Ferrero vuelva a poner la televisión. «Ese partido supongo que sí lo veré. Es el mejor que se puede disfrutar ahora mismo. Doy un poco más favorito a Carlos. Puede ser el mejor de la historia. No tiene límites. Pase lo que pase, le mandaré un mensaje cuando acabe el torneo. Le relación sigue ahí y el cariño se mantiene», apuntó un Ferrero que añora al tenista que llevó hasta el número uno del mundo.

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Enlace de origen : La última confesión de Ferrero sobre Alcaraz: «Se me ha partido el corazón»