El partido del Cartagena no fue malo. Desde luego, no tan malo como el de las últimas salidas a Villarreal y Alcorcón. Y mucho mejor … que el de la ridícula derrota en casa contra el Ibiza. No fue, de hecho, uno de esos encuentros a domicilio que desde el principio deja una sensación en el aficionado visitante de que su equipo va a terminar perdiendo. Es más, en la segunda parte estuvo cerca de ganarlo. Pero como las dinámicas en el fútbol suelen decantar en muchas ocasiones enfrentamientos tan parejos como el de este viernes en el Rico Pérez sucedió que el que peor estaba acabó hincando la rodilla.
Ambos llegaban mal, tras cinco jornadas sin conocer la victoria. Pero el Cartagena había vivido una semana (otra más) de sobresaltos. Por tierra, mar y aire. La herencia de Paco Belmonte mantiene al club en un permanente estado de angustia. Cada día nos despertamos con una sorpresa. Y siempre es negativa. En estas circunstancias es casi una broma hablar de ‘playoff’.
Hércules
Carlos Abad; Samu Vázquez, Rentero, Monsalve, Javi Jiménez; Calavera (Ben Hamed, 75), Mehdi Puch (Bolo, 86), Roger Colomina, Andy Escudero (Aranda, 75), Unai Ropero (Espinosa, 61) y Fran Sol.
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0
FC Cartagena
Lucho García; Perejón (Marc Jurado, 77), Imanol Baz, Eneko Ebro, Nacho; Fidalgo (Caye, 90), Larrea (Edgar Alcañiz, 54); Yanis Rahmani (Benito Ramírez, 77), De Blasis, Kevin Sánchez (Gabri Jimeno, 90); y Chiki.
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Goles:
1-0, Fran Sol, de penalti (minuto 82). 2-0, Fran Sol, de penalti (minuto 90). -
Árbitro:
Daniel Miranda Bolaño (colegio extremeño). Amarillas al local Calavera y a los visitantes Larrea, Yanis Rahmani, De Blasis y Eneko Ebro. -
Estadio:
Rico Pérez. 8.607 espectadores, unos 400 de ellos llegados desde Cartagena.
Se plantó el Cartagena en Alicante sin entrenador, después del cantado despido de Javi Rey, quien nunca se vio en este proyecto y apostó por saltar del barco en plena singladura. Pero tampoco pudo debutar el técnico del filial, un Raúl Guillén que tuvo que seguir el juego desde la grada porque el club no ha logrado pagar todavía a Ríos Reina y tiene sus derechos federativos bloqueados. Ya saben: lo del mejor momento económico de la historia del club y todo aquello que Belmonte nos contaba tan ufano.
El caso es que a Raúl Guillén no le pudieron inscribir a tiempo y lo que debía haber sido un debut inolvidable se quedó en un ‘quiero y no puedo’. Lo vio desde la grada. El sainete se completó cuando nos dimos cuenta de que el segundo de Javi Rey, el gallego Miguel Prada, ocupó la zona técnica e hizo las veces de primero. Él vino con Javi Rey y no ha sido despedido porque Alejandro Arribas no quiere gastar un dinero que no tiene en otro finiquito.
Pero la confianza de la directiva y del vestuario en Prada es nula. Como lo venía siendo últimamente con Javi Rey. Es inaudito que la voz cantante en el banquillo la llevara un técnico que en los próximos días saldrá del club porque quien lo trajo ya no está. Completamente inaudito. Lo que se vio fue una especie de autogestión desde el propio terreno de juego, donde De Blasis y Nacho jugaban y ordenaban a sus compañeros. Lo intentaban.
A lomos de De Blasis
Partiendo de esta base, lo mejor que se puede decir del Cartagena es que compitió bien durante 80 minutos y aparecieron algunos brotes verdes en el Rico Pérez. Por fin jugó De Blasis de mediapunta, una posición en la que Javi Rey no lo veía. Y lo agradeció el equipo, porque cuanto más cerca esté el argentino del área más cosas pueden pasar. El Chiquito fue el mejor en un primer tiempo en el que Kevin amagó pero de nuevo no fue capaz de golpear. Mantuvo una bonita pugna con el lateral Samu Vázquez en la que pudo pasar cualquier cosa. Desde un penalti por mano del atacante albinegro que el árbitro revisó y no pitó hasta un gol del burgalés que no fue tal porque su zurdazo ante Carlos Abad le salió demasiado cruzado.
Fue muy reseñable que el Cartagena se comportara de una manera tan notable a nivel defensivo durante el primer acto. Andy Escudero y Unai Ropero colgaron mil balones al corazón del área y todos los sacaron con solvencia Imanol Baz y el debutante Eneko Ebro. Lucho García, de nuevo titular bajo palos, no tuvo que hacer ninguna parada durante unos primeros 45 minutos en los que al Cartagena le faltó que apareciera Yanis Rahmani. Tampoco hubo noticias de Chiki, pero esto es ya habitual desde hace demasiadas semanas.
Lo mejor vino tras el descanso. El Efesé dio un pase adelante, comenzó a dominar el juego y sus posesiones fueron cada vez más largas. La entrada de Edgar por Larrea fue muy positiva, ya que el chico cedido por el Levante actuó con personalidad, alargó al equipo y le dio un vértigo que le sentó de cine. Puso de su parte el Hércules, que se partió y empezó a dejar huecos. Sus centrocampistas estaban fundidos, especialmente el recién llegado Calavera. Y en el ida y vuelta estaba más cómodo el Cartagena.
Viento a favor
El viento comenzó a soplar con mucha fuerza y además lo hacía a favor del Cartagena, que pudo marcar en un contragolpe en el que el último pase de De Blasis a Nacho se le fue un poco largo por culpa del aire. Eran los mejores momentos del Efesé en el choque. Algunos aficionados locales abandonaban su butaca, cansados de ver cómo su equipo les decepciona cada semana. No está el Hércules para muchas fiestas, desde luego. Es un equipo con evidentes problemas.
Pero peor anda el Cartagena, sumido en una crisis que nunca acaba, en la que lo deportivo, lo económico y lo institucional se dan la mano. Y así, cuando todo estaba más o menos controlado, llegó el absurdo penalti del debutante Eneko Ebro sobre el recién incorporado Ben Hamed. Todo partió de una pérdida evitable de Fidalgo en la salida de balón. Fran Sol, tras un momento cómico en el que el viento se llevaba la pelota del punto de penalti como cuando éramos críos y jugábamos en el recreo, superó con cierto suspense desde los once metros a Lucho García.
Ya no se rebeló el Efesé. Llegó otra pérdida grotesca de Benito Ramírez y el segundo penalti, igual de absurdo que el primero, del capitán Nacho. Fran Sol volvió a marcar, esta vez tirando por el centro y engañando al meta visitante, y el Rico Pérez respiró aliviado. El Cartagena ya solo puede mirar abajo. Toca pelear por la permanencia y evitar un descenso que sería muy peligroso. El club está hecho un solar y ahora mismo solo hay un objetivo: salvar los muebles como sea.

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Enlace de origen : Otro rejonazo en medio del caos del Cartagena