
Fue en Murcia, en la Sala 12 & Medio, donde León Benavente ofreció el primer concierto de su exitosa trayectoria. «Estábamos nosotros y poco más de … cien personas», recuerda Abraham Boba (Vigo, 1975). Y es también en Murcia, en el Teatro Circo (este sábado, 31 de enero, a partir de las 20 horas), donde el cantante de uno de los grupos más potentes y serios del panorama musical nacional dará inicio a la gira nacional del espectáculo ‘163 centímetros’, basado en los textos e imágenes del libro que lleva el mismo título y escrito por el propio Abraham Boba, publicado por Arrebato Libros.
‘163 centímetros’, que hace referencia a la estatura del cantante –y autor de poesía y también jugador (y de los buenos) de baloncesto en sus tiempos–, es «un viaje poético y autobiográfico en el que se mezclan disciplinas escénicas, con el propio autor como único actor en el escenario, interactuando con las imágenes proyectadas y transformándose de alguna manera en esas personas que fue en el pasado, o que nunca ha sido pero con las que ha compartido la circunstancia de ser un hombre de baja estatura.
No es una obra de teatro, pero se le parece. No es una ‘performance’, pero se le parece. Tampoco un concierto, ni un recital poético, ni un monólogo humorístico. Y, a la vez, es todo eso. Entre bambalinas, todo el equipo de León Benavente haciendo que la cosa de las luces, las cámaras y la acción funcione. Garantía segura.
Nueva faceta
«Esto para mí es asumir riesgos, ponerme retos. Básicamente, lo que me divierte hacer»
Nos citamos con Abraham Boba en el Auditorio Municipal Miguel Ángel Clares, en Algezares, donde estos días ensayaba la puesta de largo de ‘163 centímetros’. La cita es en el auditorio, pero buscamos el bar más cercano. Dos cañas «pequeñas», por favor.
–Dice que jugaba al baloncesto.
–Sí, de niño, y para mí era lo más importante de mi vida. Yo era muy fan de la NBA.
–Había un base de la NBA, Spud Webb, que medía no mucho más de 1,50…
–Spud Webb medía 1,68. De hecho, es un personaje que aparece en el libro y en el espectáculo. Yo jugaba bastante bien, jugué en el equipo del colegio y durante muchos años estuve jugando al basket. Obviamente, mis condiciones físicas no eran las ideales para dedicarme a eso. Pero, como todo niño, tenía mis sueños. Luego empecé con la música. A día de hoy aún hay gente que, cuando digo que jugaba al basket, se echa a reír. Y me dicen: «qué jugabas, ¿de pivot?». Pero vamos, he retado a gente mucho más alta que yo a echar partidos, y decir: «Te voy a ganar».
–El libro y el espectáculo giran en torno a su estatura.
–Llevaba un tiempo pensando que quería escribir sobre la estatura. No desde una forma victimista, tampoco terapéutica, en absoluto, sino exponiendo un hecho. También teniendo una temática que me sirviese de hilo conductor para hablar de diferentes cosas. Elegí este tema porque me toca muy de cerca, porque quería hablar de cosas también de mi pasado que de alguna manera se relacionan con la estatura. Es un tema que ha condicionado mi forma de ver la vida. Escribiendo el libro me he dado cuenta de muchas cosas, de cómo me hablaba la gente… Al bajar del escenario, por ejemplo, esto de «parece mentira, con lo bajito que eres, lo gigante que pareces sobre el escenario». Son clichés.
–¿Qué le ha supuesto a lo largo de su vida su estatura? ¿Algún complejo?
–Si empiezo a indagar en mi subconsciente, posiblemente pueda llegar a algo de eso, a lo mejor conecta con mi forma de ser, con qué tipo de persona soy, por qué me dedico a lo que me dedico… ese tipo rasgos de tu personalidad. Son conexiones que haces. Carencias que, como le pasa a muchas personas, intentas suplirlas con otros rasgos de la personalidad. Quizá lo he hecho de forma inconsciente, puede ser. Yo quería que el libro tuviera un valor literario, que sirva para que haya gente que se dé cuenta de cosas de las que a lo mejor no se daba cuenta. El libro es un ensayo autobiográfico, o más bien una reflexión autobiográfica, pero con un fondo poético.
Bogart y Sarkozy
–¿Se puede decir que es usted un bajito de altura?
–Mire, ha dicho usted ‘bajito’. Nunca se dice bajo, se dice bajito, como para intentar suavizar. Si se da cuenta, hay muy pocas cosas en la vida en las que la palabra bajo tenga un aspecto positivo. Lo bajo tiene casi siempre connotaciones negativas, ¿no? Y hemos sido los propios hombres los que hemos creado esta imagen de que el hombre tiene que ser alto, protector, siempre más grande que la mujer, siempre más alto… De ahí que Humphrey Bogart se pusiese unas calzas para parecer más alto que Ingrid Bergman, o que Sarkozy se subiese a un escalón cuando le fueron a hacer una sesión de fotos con Carla Bruni, que le saca una cabeza, para ‘Paris Match’. Siempre pienso que, si yo hubiese tenido una medida estándar, no sería la misma persona.
–¿Cómo se traslada todo eso a un escenario con usted como único protagonista? ¿Qué se va a encontrar el público este sábado?
–Cuando estaba empezando a prepararlo y llevaba un tiempo decía: «Uf, pero en qué follón me acabo de meter». El espectáculo es una mezcla de obra de teatro, también de película, porque hay mucha imagen proyectada. Imágenes mías de archivo de cuando era niño y de adolescente. También imágenes grabadas para la ocasión. Hay música también, porque también voy a tocar canciones. Es un espectáculo escénico en el que pasan muchas cosas a lo largo de una hora.
–Música… ¿De León Benavente? ¿O habrá otros ‘artistas invitados en la ‘banda sonora’?
–Eso es todo sorpresa.
–¿Y cómo ha compaginado la creación y puesta en escena del espectáculo con el momento dulce que vive León Benavente? El último concierto en Murcia fue muy aplaudido.
–El libro lo iba escribiendo mientras estábamos de gira. A mí me gusta hacer muchas cosas. Obviamente, lo que centra la mayor parte del tiempo en mi vida, de mi interés, es mi banda. Llevamos juntos 13 años. Lo tengo clarísimo. Pero es verdad que a mí me gusta hacer otras muchas cosas, entre ellas escribir. Y luego que yo tengo una relación muy especial con el escenario. A mí me gusta mucho estar encima del escenario. Creo que se nota en los conciertos de León Benavente. Pero esto es otro modo de estar, diferente al de un concierto. Es asumir riesgos y ponerme retos. Básicamente, lo que me divierte hacer.

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Enlace de origen : Abraham Boba: «La estatura ha condicionado mi forma de ver la vida»