
Por segundo domingo consecutivo, y cuando se cumplen dos semanas de la tragedia de Adamuz que ha condicionado el escenario político español en este inicio … de año, Pedro Sánchez ha regresado a Aragón para hacer campaña junto a su exministra y candidata Pilar Alegría, obligada a lidiar con unas previsiones hostiles en las urnas. El presidente y secretario general del PSOE se ha afanado en reanimar a los suyos en Teruel, provincia clave porque es donde menos votos cuesta hacerse con un escaño en las Cortes aragonesas, donde Vox se aferra a su pujanza en el ámbito rural y donde el regionalismo -Teruel Existe- pugna por retener sus actuales tres asientos, que pueden resultar determinantes para que el popular Jorge Azcón retenga la presidencia con pactos alternativos a la extrema derecha. Y lo ha hecho, por añadidura, tras otra semana cuesta arriba para el Gobierno, que vio el martes cómo Junts tumbaba junto a los de Alberto Núñez Feijóo y los de Santiago Abascal el decreto ‘ómnibus’ que incluye el alza de las pensiones -la sacará adelante «sí o sí», ha prometido sin despejar de qué forma- y cómo el jueves rivales y socios exigían al ministro Óscar Puente que dimita por su gestión de la red ferroviaria.
El líder socialista ha encontrado al inicio del mitin en un hotel turolense la apoyatura para una discurso centrado, como toda la campaña de Alegría, en acusar de políticas regresivas a «las derechas» frente a «los derechos» de los que hace bandera el cartel electoral del PSOE. Apenas subido al estrado, Sánchez ha escuchado cómo una mujer camuflada entre la militancia le ha gritado «hijo de puta», un improperio acallado de inmediato por los suyos con consignas de «¡Pedro, Pedro, Pedro!» y «¡No estás solo!». «Insultan porque no tienen argumentos», ha replicado el presidente, a modo de entrada a una intervención en la que ha pretendido dar la vuelta al fiasco en el decreto que incorpora una revalorización del 2,7% para la mayoría de los más de diez millones de españoles que reciben las prestaciones y de entre un 7% y al 11% para las no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital.
El ‘no’ del PP a esta medida, ha señalado eludiendo una vez más el determinante rechazo de sus hasta hace tres meses socios de Junts, constituye otro «ejemplo» de ese «diferente modelo» con el que intenta contraponer la acción de su gabinete a la de la oposición. A los populares, esa negativa se les entiende «muy claro», ha acusado. Sánchez ha trivializado el principal reproche que le dirigen no solo quienes han votado en contra de ese decreto ómnibus sino un aliado como el PNV, que lo ha hecho a favor -todos reclaman al Ejecutivo que desgaje la votación de las prestaciones para no forzarles a transigir, en ese ‘totum revolutum’, con otra medidas de las que discrepan o que les chirrían-. El presidente no solo ha orillado la denuncia de ese trágala, sino que, siempre mirando a los de Feijóo, les ha interpelado sobre «qué problema tienen» con aprobar en un único texto legislativo el nuevo repunte en la cuantía del Ingreso Mínimo Vital, el bono eléctrico o los anticipos a los ayuntamientos.
Las pensiones «se van a revalorizar sí o sí, con o sin el PP. Es mi compromiso y lo vamos a cumplir», ha sido el corolario del líder socialista, que ha llegado a comparar el voto contrario de las derechas con su aval, en cambio, a la exigencia de Donald Trump -al que sigue sin citar por s nombre- de elevar al 5% el gasto del PIB en defensa. El Gobierno sigue focalizando no solo este decreto, sino la propia continuidad de la legislatura, en devolver a Junts al redil, pero sin que eso signifique renunciar a la prolongación del ‘escudo social’ que también tropezó el martes en el Congreso y del que depende, a su vez, el apoyo de las fuerzas de izquierda que son igualmente necesarias para que Sánchez siga en La Moncloa. Esos complicados equilibrios se han proyectado en el mitin, en el que ha reivindicado la intervención gubernamental en el mercado de la vivienda algunos de cuyos extremos -la protección de los inquilinos ante los impagos a los caseros- desagrada al partido de Carlos Puigdemont. Y el tiempo corre en contra de los socialistas, obligados a responder a la promesa lanzada por el presidente a sus militantes antes de que se abonen a fin de este mes de febrero las nóminas de los pensionistas con el estresante horizonte de unas elecciones en Aragón el próximo domingo que amenazan con saldarse con otra debacle para la candidatura de Alegría como la de Miguel Ángel Gallardo en Aragón.
El paro, la Eurocopa y el Mundial
La contraposición de «modelos» ha llevado a Sánchez a censurar «la incoherencia» del PP por oponerse ahora a la regularización de medio millón de inmigrantes en situación irregular, cuando el José María Aznar del «España va bien» hizo lo mismo y cuando Feijóo apoyó en origen la Iniciativa Legislativa Popular, una variación que ha achacado al tironeo «del ronzal» de Vox. «Que escuchen a la patronal, los sindicatos, la Iglesia o el sentido común», ha proclamado. A las derechas ha reprochado también su cuestionamiento del acuerdo de la UE con Mercosur, terreno espinoso para él también con el sector agrario español expresando con tractoradas sus temores y en un territorio con tanto peso del campo como Teruel. O que se esfuercen en desmontar la óptima evolución de los datos macroeconómicos en España: «La última vez que el paro bajó del 10% fue también con un Gobierno socialista y ganamos la Eurocopa. Ahora estamos a las puertas del Mundial, ahí lo dejo», ha bromeado. O que, ha añadido, Feijóo pida la renuncia del ministro Puente cuando no puede permitirse «dar lecciones» después de «mentir» al asegurar que Carlos Mazón le había informado en tiempo real sobre la dana.
Todo ello lo ha desgranado el presidente con el reto de aplicar un torniquete eficaz a la fuga de votos tanto al PP como a un Vox en crecimiento que, según algunas encuestas, comienza a morder también en el electorado del PSOE menos ideologizado o más vulnerable socialmente. Sánchez no se ha limitado a lo habitual, a presentarse como el dique -«¿Lo que no quieres para el mundo lo quieres para Europa, España o Aragón?» – frente a la ultraderecha. Tal y como hizo en su mitin en Huesca de hace una semana ha advertido contra un eventual escape de votantes suyos hacia la candidatura de Azcón como el freno más útil frente a Abascal y los suyos. «No, (votar al candidato del PP a la reelección) supone meter a Vox dentro del Gobierno de Aragón» , ha alertado.

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Enlace de origen : Sánchez promete en la campaña de Aragón que aprobará el alza de las pensiones «con o sin el PP»