
La pugna interna en el bloque de la derecha para lograr una posición más fuerte en las previsibles negociaciones del día después de los comicios … del 8 de febrero marcó este viernes el cierre de la campaña en Aragón. Una vez que las encuestas descartan la mayoría absoluta del PP y apuntan a la necesidad de un acuerdo entre los populares y Vox, y tras días de gresca entre las dos formaciones en los mítines y en las redes sociales, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal endurecieron sus últimos mensajes en busca de los indecisos, mientras el PSOE trató de amortiguar el desplome de Pilar Alegría que vaticinan todos los sondeos con la entusiasta participación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el último acto en Zaragoza.
Las acusaciones cruzadas por los supuestos casos de acoso sexual salpicaron los actos de los dos grandes partidos. Sánchez empleó la denuncia de una exconcejal del PP de Móstoles contra el alcalde del municipio para contraponer el comportamiento del partido de Feijóo, que «no abrió ni un expediente, sino que estuvo con el acosador, y no con la víctima», frente a la «contundencia» del PSOE ante este «mal estructural», una actitud puesta en duda a la vez por el PP con la gestión de las denuncias contra Francisco Salazar como ejemplo.
«Ayer (por el jueves), ante el estupor de todos, el alcalde de Móstoles, Isabel Díaz Ayuso y Feijóo mintieron porque dijeron que [la acusación] era un caso fabricado. Dijeron que no era un caso de acoso sexual, que era un caso de acoso laboral, como si el hecho de que fuera acoso laboral no fuera suficiente», señaló Sánchez. «Lo importante no es que se dieran esos casos, sino cómo se respondía a esos casos», continuó; «les vemos tratar de dar lecciones, cuando realmente lo que dan es vergüenza de apoyar al acosador».
Casi al mismo tiempo y también en Zaragoza, el líder del PP, por su parte, prefirió centrarse en pedir el voto útil a los aragoneses para acabar «con la decadencia política que ha traído Sánchez» y con los que buscan «el bloqueo», en referencia a Vox. «El enfado no gobierna, gobiernan las mayorías. Hay que poner el cabreo a trabajar, no a bloquear. El voto de quien está harto de lo que pasa en España tiene que servir para gobernar. Si no, la decepción será aún mayor», enfatizó Feijóo.
Fue el candidato popular, Jorge Azcón, el que sacó a colación el nombre de Francisco Salazar, el exasesor de la Moncloa con el que comió Pilar Alegría pese a las acusaciones de acoso sexual que pesaban sobre él. El presidente aragonés acusó a Alegría de «mentir» por declarar que le recriminó su comportamiento cuando Salazar afirmó esta semana en el Senado en esa comida que solo hablaron de «la familia». «La manera en que Alegría ha tratado a las mujeres es vomitiva y asquerosa», dijo Azcón, utilizando las mismas palabras que usó la exportavoz del Gobierno para referirse al comportamiento de Salazar.
El esfuerzo de los partidos por atraer los últimos apoyos se tradujo en movimientos entre bambalinas inesperados. En una jugada destinada a atraer a los votantes más jóvenes, el PP tiró de efecto sorpresa y fichó al activista Vito Quiles para su acto postrero en la capital aragonesa. Quiles, conocido por subir a las redes sociales vídeos en los que persigue por la calle a políticos de izquierda, participó en un evento llamado ‘De k-ñas’ con miembros de Nuevas Generaciones después del mitin de Feijóo y del candidato Azcón. Al mismo escenario se subió el grupo musical satírico Los Meconios, intérpretes de polémicos estribillos como «vamos a volver al 36».
Tanto Quiles como Los Meconios han estado vinculados anteriormente al PP de Madrid y a los partidos de la derecha radical. El activista formaba parte de la lista de SALF (Se acabó la fiesta), la formación de otro agitador, Alvise Pérez, mientras que el grupo musical ha intervenido en eventos organizados por Vox y en celebraciones de Ayuso, una circunstancia que Sánchez utilizó este viernes para asegurar que «los votos al PP van a la ultraderecha y los votos a la ultraderecha van al PP».
En el último impulso de la campaña, Santiago Abascal no cejó en sus arremetidas contra los populares, a los que acusa de tender la mano al Gobierno de Sánchez en lugar de enfrentarlo directamente. «El PSOE nunca va a oler el miedo de Vox ni de sus dirigentes. El PSOE tiene enfrente a un grupo político y a una alternativa patriótica que no tiene miedo y que defiende, por encima de todo, el interés nacional», resaltó el líder de partido de derecha radical, que espera que las urnas le otorguen a su formación un papel por lo menos tan relevante como el que obtuvieron el pasado 21 de diciembre en Extremadura, donde disponen de la llave de gobierno.
«O el PP está en las reuniones con la mafia y en la oferta de pactos al capo de la mafia o está combatiendo a la mafia con nosotros», insistió Abascal. «Una de dos: o está prohibiendo el burka junto a nosotros o está imponiendo el menú islámico junto al PSOE, como han hecho en Ceuta».

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Enlace de origen : PP y Vox pugnan voto a voto en Aragón mientras el PSOE intenta contener la vía de agua