
La suya, como la de los extremeños del 21 de diciembre, representará algo más –bastante más– que el voto territorial para decantar la suerte de … una comunidad con una notable fragmentación política, en la que ocho grupos se sientan hoy en sus Cortes y que nunca ha sido gobernada con mayoría absoluta por una única sigla. La papeleta del millón de aragoneses –1.036.321– llamados a las urnas decidirá quién será el vencedor de este 8-F, una liza amortizada porque nadie apunta otra opción que no sea la del actual presidente, el popular Jorge Azcón, quien, al igual que María Guardiola, se escudó en el bloqueo de sus Presupuestos para adelantar unas autonómicas con cuya cadena, una detrás de otra, el PP pretende escenificar que Pedro Sánchez no tiene la mayoría social para continuar. Pero a partir de ahí, lo que Aragón vote este domingo invernal no se limitará a reajustar la relación de fuerzas en el Parlamento regional. Definirá cómo avanza la decantación política de España marcada hoy por la crecida de la ‘ola Vox’.
En el cuartel general de Azcón tenían asumido antes de la campaña, que comenzó bajo el luto compartido por Adamuz y ha acabado en el barro, que este 8-F puede reproducir el tablero extremeño: un triunfo nítido del PP y un fuerte repunte de Vox que se traduzcan en más de la mitad de electorado inclinado a la derecha en medio del desplome del PSOE. O lo que es lo mismo, un triunfo tan holgado de los de Alberto Núñez Feijóo como para neutralizar por sí solos a las izquierdas juntas, pero insuficiente para sacudirse la acogotante sombra de una extrema derecha envalentonada. Porque a Santiago Abascal y los suyos no solo no les hace mella apenas nada –aunque los ‘trackings’ finales de los populares los estancan en los 11-12 escaños (ahora tienen siete) por defender, contra todos, el trasvase del Ebro–, sino que parecen bendecidos por episodios como la crisis ferroviaria, que les permite culpar al bipartidismo histórico de un mal funcionamiento del Estado, o la regularización masiva de inmigrantes; una de esas decisiones de Sánchez que, a ojos del PP, nutren a los voxistas también a costa ya del propio PSOE.
Sabedor de que la mayoría absoluta –34 parlamentarios– es misión poco menos que inviable en la parcelada Aragón, Azcón ambicionaba al inicio de campaña pasar de sus 28 escaños a 30 y poder sumar con los regionalistas del PAR y Teruel Existe para prescindir de un Vox con el que ya compartió, escaldado, Gobierno en 2023. Los suyos ven aún factible lo primero, pese a que algún sondeo les ha dado perder pie sobre su peso actual, pero no lo segundo, con el PAR jugándose desaparecer al igual que, al otro lado, Podemos e IU-Sumar (la Chunta ganaría oxígeno). Los populares –el barón aragonés y otros– basculan entre el anhelo de no atarse a los voxistas, señalándolos si hacen piña a la contra con el PSOE y confiando en que, en realidad, ahora no quieren contaminarse gobernando, y la asunción de los pactos para ver si esta vez así se desgastan. Pero no hay imagen más ilustrativa del miedo a Vox, con 35.000 indecisos en pugna, que el protagonismo concedido al agitador Vito Quiles en el cierre de campaña de Azcón y Feijóo.
Juego de distancias
Un movimiento que fue explotado en su mitin por Sánchez, quien se mofó además de Feijóo por su error con el nombre de una empresa aragonesa que visitó. Pero el afán del presidente por reactivar como sea a su militancia está encapotado por los nubarrones para una Pilar Alegría que lanzó su candidatura persuadida de que la pujanza de Vox podía amargar a Azcón y ha visto cómo la posibilidad de aguantar el tipo se iba diluyendo situándola ante el abismo de caer al suelo histórico de su partido, 18 escaños (ahora 23).
De consumarse, el batacazo inoculará aluminosis en la apuesta del presidente por aupar a integrantes de su Gobierno –la siguiente es la vicepresidenta Montero en Andalucía– al frente de las federaciones, a fin de controlarlas, y de las listas electorales. La primera puede ser en la frente, con una Alegría con una campaña cuesta arriba ya de saque tras su comida con Paco Salazar y el pacto con ERC para mejorar la financiación de la Cataluña fronteriza con Aragón. Todo apunta a que Azcón puede meter a la exministra más distancia que ella a Vox. Y este lunes, tras el escrutinio y si no media arreglo, Sánchez afronta una huelga general de maquinistas.
-
PP
Azcón asume que tendrá que seguir la senda de Guardiolay entenderse con Vox
Nadie duda, ni a izquierda ni a derecha del tablero, de que Jorge Azcón será el ganador del 8-F en Aragón, pero tampoco de que necesitará a Vox para reeditar un segundo mandato como presidente de esta comunidad. La garra demoscópica de la formación de Santiago Abascal pone en peligro que el candidato popular pueda cumplir su objetivo de reducir la dependencia de los voxistas y encamine el mismo destino que María Guardiola en Extremadura.
En el partido de Alberto Núñez Feijóo lamentan que el «voto del enfado» engorde a la derecha radical, al que todos los sondeos auguran un fuerte crecimiento a costa del descalabro del PSOE y de su aspirante Pilar Alegría, que podría tocar suelo histórico en la región. Los de Abascal podrían pasar de los siete diputados actuales a 12 o 13 limitando las posibilidades de los populares, que en el mejor de los casos experimentarían un crecimiento de dos escaños, para pasar de 28 a 30, uno por Zaragoza y otro por Huesca.
En el cuartel de campaña de Azcón creen que haber avivado el debate sobre el trasvase del Ebro, el fantasma que nadie quiere ver en Aragón, puede acabar perjudicando al candidato de Abascal, Alejandro Nolasco. Admiten también como posibilidad que su candidato pueda no mejorar ni un sólo escaño con respecto a 2023. Un escenario que Feijóo, instalado en la región desde el martes, ha clamado para que se evite.
El líder nacional del PP ha apelado en todo momento al «voto útil», a «no dividir las fuerzas» para garantizar un Gobierno «estable» presidido por su barón aragonés. «Quien prefiera la presidencia de Azcón, que vote a Azcón. No hay subterfugios ni atajos», repetía estos días en un mensaje dirigido a esa parte del electorado que el PP se reparte con Vox. Y avisaba también de que cada voto que no va para a sus siglas «es una alegría inmerecida a Pedro Sánchez».
-
PSOE
El riesgo de perforar el suelo histórico de los 18 escaños y la determinación de seguir
El PSOE tiene una baza ante las elecciones de hoy en Aragón. Llega a ellas con unas expectativas tan bajas que todo lo que sea no perforar su suelo histórico –los 18 escaños (y un 21,43% de los votos) obtenidos por Javier Lambán en 2015– será recibido casi como un alivio. A estas alturas nadie duda de que la decisión de Pedro Sánchez de colocar al frente del partido en la región a la exministra Pilar Alegría ha fracasado.
Alegría, que ya compitió contra Jorge Azcón por la Alcaldía de Zaragoza en 2019 y lo venció pese a no lograr gobernar, ha luchado durante toda la campaña por quitarse el aroma a moqueta de la Moncloa y presentarse como una mujer empática, llana y de la tierra. Incluso sus detractores le reconocen el esfuerzo. Pero los aires soplan tan en contra que ha servido de poco. Los sondeos apuntan a que esta noche se moverá entre los 17 y los 19 parlamentarios, frente a los 23 de los últimos comicios.
Con todo, lo que se espera es que la exministra –a la que durante los últimos años algunos en el partido veían como posible sucesora de Sánchez– encaje el golpe y asuma la tarea de reconstruir el partido desde sus cenizas. Aunque el resultado electoral sea similar, su situación dista mucho de parecerse a la de Miguel Ángel Gallardo, el exsecretario general del PSOE extremeño, muy cuestionado internamente incluso antes del descalabro electoral de diciembre. Ella buscó la integración en las listas y a priori no hay nadie con empuje para apartarla.
En una campaña lastrada por la corrupción, el ‘caso Salazar’, la financiación autonómica y el caos ferroviario tras el accidente de Adamuz, en la que apenas ha habido participación de ministros o dirigentes nacionales –sí de Sánchez con cuatro actos–, todos los esfuerzos han ido destinados a concentrar el voto útil de una izquierda dividida para hacer frente a la «ola ultra». Ese seguirá siendo el ‘leit motiv’ del, presidente decidido a resistir pase lo que pase hoy y mañana.
-
Vox
Sueña con duplicar sus siete escaños para forzar la negociación con el PP
Con el viento de cola a favor en el ciclo electoral, Vox llega a los comicios aragoneses con el objetivo de ganar escaños (duplicar los siete actuales sería un enorme éxito) y sobre todo, y como en Extremadura, tener la llave de la gobernabilidad en la autonomía para ponérselo difícil al PP en las negociaciones posteriores al 8 de febrero. El líder de Vox, Santiago Abascal, se ha volcado con el candidato autonómico, Ignacio Nolasco (34 años), uno de los líderes regionales más apreciados por la dirección de un partido que reniega de las baronías.
La campaña de la formación ha seguido el mismo registro que la de Extremadura: críticas al Pacto Verde y esta vez también al acuerdo de la Unión Europea con Mercosur, por su efecto en el sector primario de una comunidad con un fuerte componente rural, y mensajes de dureza contra la inmigración irregular.
Pero este mensaje único del que presume Vox en Aragón tiene un punto débil, los trasvases. En una tierra que hizo bandera durante años de la lucha contra los trasvases, Abascal enarbola una idea que considera «valiente», pero que le puede restar votos. «El agua tiene que regar, en primer lugar, los sitios más cercanos que necesiten. Y, en segundo lugar, cuando sobra, tiene que servir para toda España», argumentó durante la campaña.
-
Izquierdas
Podemos y Sumar reeditan un pulso marcado por el miedo a desaparecer
Aragón será este domingo fiel reflejo de la desunión que sacude al espacio político situado a la izquierda del PSOE desde el mismo día después de las generales del 23-J. Con papeletas separadas, concurrirán, por un lado, la candidatura conjunta de Izquierda Unida y Movimiento Sumar, y, por otro, la de Podemos y Alianza Verde. Los morados vetaron cualquier intento del resto de formaciones de incluirlos en una plancha unificada al situar como línea roja la presencia del partido de Yolanda Díaz. Una exigencia que amplían a las generales y al resto de comicios pese a los llamamientos de IU, que, paralelamente, da por amortizada la marca impulsada por la vicepresidenta segunda.
Por si no fuera un hándicap suficiente, la presencia de estas organizaciones en la campaña aragonesa ha quedado opacada por las rencillas que mantienen a nivel nacional. Especialmente por el anuncio a bombo y platillo de la regularización de inmigrantes que el PSOE cedió a Irene Montero e Ione Belarra justo al comienzo de la campaña aragonesa, y que dejó a fuera de juego al socio minoritario de la coalición en una medida que también formaba parte de su programa.
A falta de medir el impacto de esta medida, morados y magentas volverán a medir sus fuerzas en las urnas, como ya hicieron en las elecciones europeas del 2024, cuyo resultado -los primeros obtuvieron dos escaños y los segundos tres- precipitó la dimisión de Díaz al frente de la dirección de Movimiento Sumar. En esta ocasión, Podemos parte con la ventaja argumental de que en las autonómicas de diciembre en Extremadura, su candidatura conjunta con Izquierda Unida, que dejó fuera a la organización de la vicepresidenta segunda por la cuestión técnica de las urgencias del adelanto de los comicios decretado por María Guardiola, revirtió un ciclo electoral a la baja consiguiendo siete escaños, tres más que los obtenidos por ambas organizaciones en la anterior cita.
Sin embargo, las encuestas dan por ahora ventaja a la unión de Sumar e IU, que revalidarían el escaño obtenido por los de Antonio Maíllo en solitario en 2023. Podemos, por su parte, perdería el asiento que obtuvo en aquellos comicios.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : Aragón calibra el golpe de la 'ola Vox' contra la mayoría del PP y en el desplome del PSOE