España conquista una octava corona con aroma a revancha

España conquista una octava corona con aroma a revancha

Sábado, 7 de febrero 2026, 21:42

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España vuelve a reinar en el fútbol sala del Viejo Continente. Diez años después, la selección saboreó las mieles de un octavo título con aroma a revancha, pues llegó mediante un taquicárdico triunfo ante Portugal en un duelo ibérico entre las dos grandes potencias europeas. La venganza se sirvió en frío, gracias en buena parte al triplete de un estelar Antonio Pérez, frente a ese rival que apartó al combinado español de la final en 2022 (3-2) y que también lo doblegó por idéntico resultado en el duelo por el título cuatro años antes, en 2018.

Había por tanto muchas cuentas pendientes, matizadas por la renovación generacional del equipo español, incluido el seleccionador, Jesús Velasco, que debutó precisamente en el último precedente ante Portugal, un duelo disputado en noviembre de 2024 en la localidad lusa de Sines y también saldado con victoria española por 0-1 con gol de Esteban.

Se notó el nerviosismo propio de una final en los primeros instantes, con las dificultades de España en el inicio de la jugada. Dídac Plana, pilar español en el campeonato, desbarató la primera oportunidad lusa del duelo, sacando el disparo de Pany Varela en el mano a mano. Bien en la salvaguarda de la propia puerta y mejor todavía de cara al arco contrario, perforado a las primeras de cambio con el chut del cierre del Barça Antonio Pérez, perfectamente asistido por Pablo Ramírez.

Portugal

Bernardo Paçó, Tomás Paçó, Erick, Bruno Coelho y Pany Varela. También jugaron: Edu, Diogo Santos, André Coelho, Góis, Kutchy, Lúcio Jr, Afonso Jesus, Brito y Pauleta.

3

5

España

Dídac Plana; Antonio Pérez, Mellado, Cortés y Pablo Ramírez. También jugaron: Chemi, Cecilio, Ricardo Mayor, Adri Rivera, Raya, Adolfo, Rivillos, Gordillo y Novoa.

  • Goles:
    0-1: min. 2, Antonio Pérez. 0-2: min. 3, Raya. 1-2: min. 5, Afonso Jesus. 2-2: min, 7, Góis. 2-3: min. 20, Antonio Pérez. 3-3: min. 30, Pauleta. 3-4: min. 36, Antonio Pérez. 3-5: min. 40, Adolfo.

  • Árbitros:
    Dejan Veselic (Eslovenia) y Nicola Manzione (Italia). Amonestaron a Cecilio, Góis, Erick, Rivillos y Diogo Santos.

  • Incidencias:
    Final del Europeo 2026 disputado en el Stozice Arena de Liubliana.

Golpe importante para Portugal, que se había visto por detrás en el marcador a lo largo del Europeo, pero nunca por más de un gol, como ocurrió casi sin margen de reacción, cuando poco después José Raya puso tierra de por medio con la segunda diana española.

Inicio soñado, pero la defensora del título tenía todavía mucho que decir, como confirmó el tanto de Afonso Jesus. El jugador del Benfica no perdonó después de un balón perdido en una acción en la que Cecilio reclamó falta. Portugal recuperó la iniciativa con su rápida reacción y España, sometida, vio la final igualada en un visto y no visto, con el giro y remate de zurda de Góis, ante el que Novoa no estuvo lo suficientemente intenso en defensa.

Vertiginosa puesta en escena para una final de ritmo trepidante, con rotaciones rapidísimas y múltiples ocasiones. España, algo carente de fluidez frente a la defensa adelantada de su rival, fue reaccionando con el paso de los minutos, como confirmó un disparo durísimo de Cortés, detenido por Bernardo Paçó. En cualquier caso, eran mejores las sensaciones de Portugal, más cómoda y dominadora del partido. Una estupenda acción defensiva del veterano Rivillos y la solidez de Dídac Plana bajo palos sostuvieron a la selección española en un tramo de partido complicado.

La final se fue ensuciando a medida que se acercaba el descanso. El ritmo ya no era eléctrico, pues se empezaron a imponer los parones, el juego duro y las amonestaciones mientras Portugal alcanzaba la quinta falta en los últimos minutos de la primera parte. Llegó una gran ocasión de Pablo Ramírez y la sexta infracción lusa, que concedió el doble penalti con el que Antonio Pérez, con incertidumbre, condujo a España en ventaja al descanso.

Madera y liberación

Una acción enrevesada en el área portuguesa, con remate al palo de Antonio Pérez, pudo encarrilar una final que sin embargo estaba destinada a la igualdad y la emoción. La madera volvió a salvar a Portugal en la intentona a bocajarro de Adolfo, que no pudo poner la guinda a una gran jugada colectiva española. Cecilio redobló la apuesta, pero Bernardo Paçó le negó el gol. Y es que España no necesitaba el dominio de la pelota para generar mucho peligro.

El nerviosismo cambió de bando y Portugal, consciente de que los minutos se consumían con su desventaja en el marcador, dudó. Estaba peor que nunca la todavía vigente campeona cuando Pauleta acudió al rescate para fabricar el empate justo al paso por el ecuador de la segunda parte. Puntería lusa y desacierto español en sendas ocasiones de Rivillos y Pablo Ramírez.

Cecilio se topó con el palo, otra vez aliado con el combinado luso. Parecía maldita esa portería, pero tanto fue el cántaro a la fuente que acabó por romperse con la tercera diana de Antonio Pérez. Poco más de cuatro minutos para defender con uñas y dientes una ventaja de incalculable valor. Había que sufrir, y eso que Rivillos tuvo la sentencia con una volea de ensueño que volvió a toparse con el adverso poste rival. El gol del último minuto, obra de Adolfo, fue la liberación definitiva. El grito después de unos años a la sombra de Portugal. España vuelve a ser la reina en el fútbol sala de Europa.

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