Fernando Belzunce: «Tenemos derecho a una información veraz para poder tomar decisiones»

Fernando Belzunce: «Tenemos derecho a una información veraz para poder tomar decisiones»

Domingo, 8 de febrero 2026, 07:38

Vivimos un extraño momento, con todo un sistema de valores tambaleándose y los pilares de la democracia carcomidos. Y en medio de catástrofes humanitarias, de guerras y conspiraciones: el periodismo. Una profesión pocas veces bien entendida, en el centro de una ofensiva despiadada entre los que hacen negocio con la mentira, con las noticias falsas y la manipulación. Un contexto en el que la estrategia de la desinformación se ha globalizado es el que analiza, a través de una pluralidad de voces, el periodista Fernando Belzunce (Pamplona, 1976), director editorial de Vocento, invitado este lunes 9 de febrero en Murcia al Aula de Cultura de LA VERDAD y la Fundación Cajamurcia, un acto en colaboración con la Fundación Vocento de entrada libre (Gran Vía, 23, a las 19 horas), en el que Belzunce hablará de ‘Periodistas en tiempos de oscuridad’ (Ariel, 2025). Previamente, a las 12.30 horas, Belzunce charlará con estudiantes de Periodismo en la Facultad de Comunicación y Documentación de la UMU en el Campus de Espinardo, invitado por el decano, Pedro Hellín Ortuño. Una oportunidad para hablar sobre el vertiginoso proceso de cambios en las redacciones de los diarios por la transición digital en marcha, y sobre la importancia de una profesión que debe velar por la salud de las democracias.

«El periodismo siempre ha sido incómodo», recuerda Belzunce, «y al final para mucha gente es mucho más eficaz no tener intermediarios y lanzar sus mensajes a través de redes sociales o de ‘influencers’, como hacen algunos políticos de vez en cuando». En ‘Periodistas en tiempos de oscuridad’ se recogen más de un centenar de voces de profesionales de la información de todo el mundo: «Los periodistas formados ofrecen una capacidad de análisis mucho más crítica, ejercen un trabajo profesional desde medios independientes, y, claro, para quien tiene que responder a la crítica, o dar cuentas, o al que se le audita su trabajo, el periodista es alguien incómodo».

AULA DE CULTURA DE LA VERDAD.

  • Fernando Belzunce
    presenta el lunes 9 de febrero ‘Periodistas en tiempos de oscuridad’ en Murcia, en la sede de la Fundación Cajamurcia, en la Gran Vía, 23, de Murcia, en un acto de entrada libre a partir de las 19 horas.

-Da la impresión de que estamos en medio de muchas guerras, y parecen guerras independientes, pero todas están conectadas. ¿Qué tipo de intereses hay en juego tras la guerra contra la información, contra las democracias, contra el periodismo?

-Todo forma parte de lo mismo. Al final, vivimos en la era de la desinformación, que se dice pronto, pero la gente no es consciente del todo de lo que supone esto. Hay una desinformación brutal que tiene muchas consecuencias. Cuando hablamos de polarización, esto también es una señal, un signo, una consecuencia o un rasgo de la propia desinformación. Cuando no somos capaces de ponernos de acuerdo en los hechos, ¿en qué te vas a poner de acuerdo en una sociedad? Claro que tiene esto que ver con la nueva situación política, con el auge de muchos movimientos extremistas, con el populismo… quien maneja mejor este entorno informativo tan complejo es quien tiene muchos talentos para el populismo mediático. La desinformación siempre ha existido, en la época de los griegos y los romanos ya había, y ahora esto alcanza cotas asombrosas, hay un momento de agitación total, y tienen mucho que ver las plataformas tecnológicas.

-¿Quiénes manejan mejor esos resortes en las redes sociales?

-La gente que mejor ha interpretado cómo comunicar en redes sociales, o cómo manipular, o cómo mover todo aquello siempre han sido los partidos más extremistas. Han surgido muchos fenómenos nuevos. Pasó con Podemos, pasa con Vox, y pasa con todos los países con partidos de extrema izquierda y de extrema derecha y están unidos por el populismo.

-Trump sirve de ejemplo.

-Donald Trump es un líder político con un talento comunicativo innato. Y no es que sea un nativo digital, es alguien que ha entendido muy bien el poder de las redes sociales, hasta el punto de crear su propia red social cuando lo expulsaron de X. Es todo un fenómeno mediático en su manera de comunicar tan intuitiva y tan salvaje. Una absoluta barbaridad. Y estos fenómenos tienen que ver con el populismo y con la desinformación. Muchas veces la desinformación no son mentiras, sino medias verdades, y cuando tu mensaje cala en determinadas personas y hay una parte de verdad en él tiene mucho más efecto que si todo el mensaje es mentira. Y hay gente que sabe utilizar las emociones, determinadas claves populistas, que en el fondo generan confusión, y dentro de todos esos mensajes de desinformación y de provocar movimientos tectónicos en la sociedad que cambien el orden establecido está el ataque a las instituciones.

La velocidad de una mentira

«El sensacionalismo, el grito, funciona mejor por el algoritmo en las redes sociales. Es muy complicado en un mundo tan opaco, oscuro y cerrado como ese imponer que la verdad, que puede ser más aburrida, funcione»

-A la democracia conocida.

-El ataque a las instituciones pasa por un ataque brutal a la justicia, a los jueces, a los políticos, a las instituciones más consolidadas, y a los medios de comunicación, como si los medios de comunicación formaran parte de un sistema perverso, cuando en verdad los medios de comunicación responden a una organización profesional y tratan de que el ciudadano pueda acogerse a ese derecho constitucional que tiene que es el de poder ejercer su derecho a recibir información seria, veraz, profesional, con la que poder tomar sus decisiones libremente, básicamente es eso.

-Hay un momento extraordinario de agitación, de transformación cultural, un cambio de órdenes. ¿Tiene la sensación de que estamos cerrando una etapa?

-Parece que estamos anticipando algo que viene, y no sabemos muy bien qué es lo que viene. La periodista Carole Cadwalladr, que destapó el caso ‘Cambridge Analytica’, dice que parece mentira que una información tan importante para la cultura del periodismo, para las sociedades y para la cultura de la democracia le hubiera dado tantos problemas, pues para ella no había sido fácil hacer un periodismo de alta calidad porque de alguna manera, según Carole, las sociedades no están preparadas para eso. Y yo no puedo estar más de acuerdo. Porque ella publicó una investigación increíble, uno de los temas más importantes de las últimas décadas, y demostró que se podía utilizar Facebook para manipular intenciones de voto. Al final ella descubre el caso ‘Cambridge Analytica’, que no es el único que ha habido, pero fue el que supuso que nos quitáramos la venda de los ojos para darnos cuenta del potencial, de la enorme arma electoral que suponen las redes sociales y cómo se han utilizado para vertebrar campañas políticas y para generar cambios de ideología. Ella demuestra que Cambridge Analytica manipuló, entró de manera ilegal a los datos de millones de usuarios para intentar manipular sus intenciones de voto, y eso tuvo un efecto en las elecciones americanas y en el Brexit. Eso a ella le ha destrozado prácticamente la vida, le han puesto demandas millonarias, le han hecho persecuciones judiciales de todo tipo. Algo increíble. Tuvo que enfrentarse a una demanda por una barbaridad de dinero y salió de aquello gracias al ‘crowdfunding’: ella no pertenece a la plantilla de un periódico, es una ‘freelance’, y ese nivel de sacrificio enorme destapó una realidad tremenda.

-¿Qué lección extrae de ese caso?

-Que en el fondo para muchas personas es más fácil no querer ver lo que está sucediendo, es más fácil seguir con tu vida que asumir todo lo que está pasando. Lo que vemos es que muchas veces los políticos llegan tarde a la gestión de la regulación de los abusos y de las redes sociales.

-Esta misma semana el presidente Pedro Sánchez prometía una acción contra ese «salvaje oeste digital» con medidas legislativas que están en tramite. ¿Cada país hace lo que puede o lo que debe? ¿En qué posición está España contra esos abusos?

-Hay muchos otros países que han llegado a eso antes que España, por ejemplo Australia. Prohibir a los menores de 16 años el acceso a las redes sociales es una buena idea, debe haber límites para los menores de edad en el acceso a productos absolutamente nocivos y que están diseñados para generar adicción. No somos del todo conscientes de lo que está produciendo la adicción a las redes sociales. Antes, cuando ibas a las asociaciones de adicciones te hablaban mucho del alcohol, de las drogas y del juego, y ahora se habla mucho de la adicción a las redes sociales, de chavales que se pegan cuatro o siete horas al días enganchados a TikTok. Y en eso los gobiernos no se han puesto tan fuertes. Y luego hay otra cosa sobre la que tampoco ha habido control.

-Hay impunidad en las redes.

-Nosotros en los diarios de Vocento somos responsables de todo lo que se publica bajo cada cabecera. Si alguien insulta en nuestros diarios, los responsables son los diarios. Pero lo que se publica bajo Twitter, o bajo Facebook, o bajo Instagram, o bajo TikTok, ahí no hay ningún responsable cuando ellos tienen cientos de miles, de millones… para quitar contenido que es violento, o pornográfico, no ya falso, sino delitos de odio muy graves, auténticas aberraciones.

-Usted aporta muchos ejemplos.

-De ataques en redes sociales a las mujeres periodistas hay muchos ejemplos. María Ressa (Nobel de la Paz) recibió más de 500.000 ataques en las redes sociales por las investigaciones sobre el régimen de Duterte en Filipinas. Sarah Wynn-Williams, directora de Políticas Globales de Facebook, puesto del que dimitió, lo cuenta en el libro ‘Los irresponsables’, que tenían detectado que en Filipinas había un partido extremista detrás de eso, y lo mismo pasaba en Tailandia y Birmania. El asunto es que muchos regímenes políticos o movimientos políticos radicales han emergido gracias al poder de las redes sociales. Y cuando surgía un periodista destapando un caso de abusos o manipulaciones iban detrás de él para intentar hundirlo psicológicamente. A mí María Ressa me enseñó desde su teléfono móvil memes que habían montado con su imagen, montajes porno, todo tipo de humillaciones… no hablamos de cuatro tarados que insultan, sino una inversión que alguien hace en que esa mujer reciba 500.000 ataques y que salga del campo de juego.


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-A Patricia Campos Mello, reportera y columnista de ‘Folha de S.Paulo’, también la hundieron.

-A esta periodista la hundieron, estuvo mucho tiempo de baja, tenía miedo físico, pensaba que todo el mundo la odiaba básicamente por denunciar que el presidente Bolsonaro se estaba beneficiando de una campaña ilegal a través de Whatsapp. Este caso me llevó a querer hablar con otra periodista en Sudáfrica, en Ucrania, en Colombia… es un disparate todo lo que está ocurriendo y a todo esto las compañías tecnológicas no han puesto freno y los gobiernos siempre llegan tarde.

-¿Qué valor tiene la firma de un periodista del grupo Vocento?

-El sector de los medios de comunicación está increíblemente regulado, como tiene que ser, y nosotros respondemos a una organización profesional, ante la justicia, ante nuestros lectores, tenemos nuestros códigos deontológicos, nuestros procedimientos. Para empezar, nosotros con nuestra firma acreditamos lo que publicamos bajo nuestro nombre y apellido. Sin embargo, en las redes sociales vemos la mayor desregulación posible, es como el salvaje oeste. Está demostrado con estudios que la mentira se difunde con una velocidad mucho mayor que la verdad. El sensacionalismo, el grito, funciona mejor en redes sociales para los algoritmos que cualquier otra cosa. Es muy complicado en un mundo tan opaco, tan oscuro, tan cerrado, imponer que la verdad, que puede ser más aburrida, funcione.

Derecho constitucional

«Según Carole Cadwalladr, las sociedades no están preparadas para un periodismo de alta calidad»

-Al final cada uno debe ser el mayor responsable de lo que hace.

-Nosotros, desde Vocento, grupo al que también pertenece LA VERDAD, somos muy serios en nuestra oferta informativa y en cómo nos organizamos. Este año está todo bien encauzado, y la mayor señal de fortaleza es cuando la empresa mantiene sus principios editoriales y sus compromisos con los lectores, y cuando bajo nuestras marcas no se nos cuela nunca ninguna desinformación, ninguna mentira. Cuando en plena era de la desinformación seguimos tantos años después acreditando que lo que publicamos es cierto. Publicamos informaciones contrastadas, serias, profesionales y nos hacemos responsables de ellas. Nuestros medios, nuestras cabeceras, representan un terreno seguro, y pueden estar tranquilos por ello.

-En el fondo, como dice la corresponsal de la BBC Lyse Doucet, los fundamentos del periodismo son los mismos pese a todas las transformaciones que se avecinan.

-Esto va de esencias, y los valores de la profesión se consolidan ahora más que nunca. Aquí hay mucha vocación, mucha ética y muchos principios, y no se nos puede olvidar que el periodismo es esencial y hay que apoyar y asentar todavía más sus valores esenciales de la verdad, la verificación y el contraste. Que nosotros seamos los que acreditamos que lo que publicamos es cierto y no responde a otros intereses, que es información independiente, imparcial y veraz. Es un derecho que tiene el ciudadano a recibir información veraz para tomar decisiones con libertad. Eso es el periodismo.

  1. «Aleksiévich tiene un gran mérito periodístico»

-El prólogo del libro lo firma el escritor y político nicaragüense Sergio Ramírez (Managua, 1942), vicepresidente de la República de Nicaragua (1985-1990) y Premio Cervantes 2017, víctima de dos exilios además.

-Es un tipo admirable, yo le había leído mucho, pero no nos conocíamos. Me parecía que podía ser un prólogo apropiado para un libro para el que había hablado con más de un centenar de personas, todas ellas referentes en su área, referentes personales para mí, y Ramírez es el broche, un símbolo también. Me tomé un café con él, le entregué el borrador del libro, y parece que le gustó mucho, y ya de ahí salió el prólogo. Publicó una vez salido este libro artículos en ‘La Nación’ en Argentina, en ‘El País’, en Ecuador… elogiándolo. Ha sido muy generoso.

-La escritora y periodista bielorrusa Svetlana Aleksiévich, Premio Nobel de Literatura, encabeza los testimonios recogidos en este volumen. Ella le animó, le pareció importante su trabajo en defensa del periodismo, y de las democracias.

-Tuve con ella una conversación muy larga, muy interesante, porque me marcó mucho especialmente un libro, ‘La guerra no tiene rostro de mujer’ (2015), en el que cuenta el transcurso de la Segunda Guerra Mundial a través de los testimonios de más de 200 mujeres rusas que participaron en la contienda. Hila testimonios y te cuenta desde los prolegómenos de la IIGM, el inicio de los combates, el desarrollo, el final y las consecuencias. Mujeres que combatieron, mujeres que mataban, francotiradoras, conductoras de tanques… es una absoluta maravilla. A través de esos testimonios te cuentan la guerra de manera distinta, no te cuenta una gesta ni una épica, sino que te introduce en los sentimientos y en la perspectiva de gente que vivió eso de primera mano. Para mí tiene un gran mérito periodístico. Y esos relatos tan corales, una amalgama de voces tan distintas, me dio la idea para vertebrar este libro, en vez de escribir un ensayo sobre periodismo, que me parecía desde luego más aburrido.

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