
Seguro que conoces a alguien, si es que no eres tú, que de buena gana dejaría ya su actual empresa para irse a otra. Cada … quien por sus motivos. Buscar empleo cuando ya se tiene uno es más relajado que hacerlo careciendo de ingresos, pero también tiene sus cuitas. Sobre todo una; que no se entere el jefe. Dos expertos en recursos humanos nos cuentan qué hacer y, sobre todo, qué no hacer para dar con ese nuevo trabajo sin levantar sospechas en el viejo.
¿De verdad tienes que irte?
«Antes buscar fuera, para mí lo más acertado es definir los aspectos de mi trabajo que no me gustan y plantearlo en la empresa para buscar soluciones», empieza aconsejando Samuel Pimentel, cazatalentos autor de ‘El headhunter’ (LID Editorial). «Lo primero que recomendaría es no moverse desde el enfado. No dejarse llevar por una mala evaluación o una bronca con el jefe. Hay que enfriar la emoción para saber si realmente tenemos la necesidad de irnos. El cambio por huida, igual que el motivado por falsas expectativas, no suele dar buen resultado», añade la ‘coach’ Camino Rodríguez, autora de ‘El arte de reorientar una carrera con propósito’, también de LID.
Ojo al ‘mail’ que usas
Si ya te has decidido, el primer consejo es que no lo hagas empleando recursos de la empresa. «Nunca hay que utilizar el ordenador del trabajo para buscar o hacer seguimiento de ofertas ni tampoco debemos dar el móvil o el mail corporativo como contacto. De hecho, hacerlo puede llegar a motivar un despido disciplinario», coincide los expertos.
Shhh… No lo cuentes
«Debemos ser discretísimos. Por mucha confianza que tengamos con los compañeros, porque nadie está libre de tener un descuido», aconseja Rodríguez mientras Pimentel no resulta tan estricto. «Decirlo o no puede depender del grado de ansiedad, de lo apremiante que sea para ti encontrar ese nuevo empleo. Al final, hay que reconocer que el boca-oído funciona muy bien y en los foros profesionales hay muchas ocasiones que es otro profesional el que te hace llegar una oferta que a él no le interesa. Es más, si la relación es buena y previamente has planteado los motivos de tu descontento, la empresa debería entender que busques algo mejor siempre y cuando mientras estés en ella sigas trabajando al 100%», señala. Y por ahí va la siguiente clave.
Trabaja como si nada
Y no sólo por disimular. «Desde luego que mostrar pérdida de interés o rebajar la calidad de tu trabajo puede poner a los demás sobre la pista, pero es que nunca debemos descuidar nuestro trabajo actual, por muy decididos que estemos a irnos. Ser un buen profesional debe ser siempre parte de nuestra marca personal», subraya Rodríguez.
LinkedIn sí, pero con cuidado
Aquí, sobre todo si hemos optado por el secretismo, el consejo obvio es no activar la función #OpenToWork, pensada precisamente para indicar que estamos abiertos a ofertas. A partir de ahí, debemos ser conscientes del uso previo que hemos dado a la Red porque, como dice Pimentel, «una cosa es estar en LinkedIn y otra, ser LinkedIn».
«Si habitualmente ‘alimentamos’ mucho nuestro perfil debemos seguir haciéndolo y podemos incluso mostrar nuestros logros si podemos aportar datos objetivos sin desvelar información sensible. No hables de contratos o clientes ni detalles cifras, pero explica, por ejemplo, que has conseguido tal o cual porcentaje de los objetivos», explica. Si, en cambio, hasta ahora no hemos sido muy activos, cuidado con venirnos arriba. «Si de un día para otro empiezas a cambiar todo tu perfil e interactuar muchísimo vas a llamar la atención, advierte Rodríguez, quien nos recuerda que hay herramientas que nos permiten filtrar quien puede acceder a nuestro perfil o a determinadas parte de este, como nuestro currículum.
Fuera del horario laboral
Si el proceso de búsqueda va bien en algún momento tendrás que atender una llamada o acudir a una entrevista, pero, claro, durante la jornada laboral tu tiempo es de la empresa. «Lo fundamental es tratar de no mentir, porque además de que las mentiras tienen las patas muy cortas, cuando uno deja de ser honesto… Si tienes que responder al teléfono pregunta si puedes devolver la llamada un poco más tarde y llama en la pausa del café, en la comida o al acabar. Y si estas opciones no te valen tendrás que pedir salir antes o incluso un día libre de vacaciones o asuntos propios», explica Rodríguez.
«Los reclutadores, como las empresas que buscan talento, sabemos lo que hay y tenemos mucha flexibilidad. Ni te imaginas la cantidad de llamadas que recibimos a la hora de la comida. Además, hoy muchas de estas entrevistas se hacen por videollamada y eso facilita mucho las cosas», añade Pimentel.
No hables mal de tu empresa
«En cualquier entrevista de trabajo, hay que ser exquisito con la información que das e intentar ser positivo al explicar la razón por la que quiere cambiar. Puedes decir que quieres crecer o enfrentarte a nuevos retos, por ejemplo, pero nunca hablar mal de la empresa. Eso es algo que genera mucha desconfianza en un empleador», coinciden Pimentel y Rodríguez
No aceptes lo primero que te ofrezcan
«Ya que estamos intentando hacer una salida planificada, debemos plantearnos también cómo queremos que sea la siguiente etapa. Hay que pararse a pensar si la nueva oferta pone en valor mi experiencia, me acerca a mis objetivos de crecimiento, mejora mis posibilidades de conciliar, me compensa el riesgo del cambio, me da posibilidades de aprendizaje… Una vez analizado todo , decidimos», concluyen ambos.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
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