«Menos de dos semanas lleva eso ahí; un camión paró a ver una cosa y la acera se vino abajo; ¡otra trampa mortal en … el camino!». Sentado en la barra del bar El Tramuso, y con un café en la mano, explicaba José Antonio, vecino de El Raal, el origen del último de los enormes socavones que se han incorporado al cimbrado del Azarbe Mayor de Murcia, que hace las veces de área peatonal y que se encuentra convertido, desde hace ya bastantes años, en un auténtico campo de minas, especialmente en el tramo que discurre por la pedanía de El Raal.
Puntualiza el concejal de Pedanías y Vertebración Territorial, Marco Antonio Fernández, que en verano del año pasado el Ayuntamiento ya acometió varias reposiciones del hormigonado que cubre estos cauces; también que se encuentra pendiente de ejecución la reparación de otros cinco socavones, articulada a través de varios contratos, algo que confirma el pedáneo de El Raal, Antonio Soto. «Lo que ocurre es que nos han pedido desde la Junta de Hacendados que esperemos a las mondas —o limpieza— de las acequias mayores, la cual arranca el 2 de marzo y que es el momento en que la red de riego tradicional deja de llevar agua», explica el edil.
El problema es que no se ha solucionado uno de estos desperfectos cuando ya ha aparecido otro. Y es que un recorrido por los cuatro kilómetros de la Orilla del Azarbe, vía que atraviesa hasta cinco pedanías, permite constatar que, a simple vista, hasta nueve hundimientos agujerean el importante cauce de avenamiento que la recorre. Por tanto, las obras pendientes no permitirán cubrir, al menos de manera inmediata, la totalidad de los boquetes existentes, y eso sin contar aquellos que puedan aparecer próximamente, algo que, dados los precedentes, es imposible descartar, dado el mal estado en el que se encuentra el cimbrado del Azarbe Mayor, después de décadas de servicio.
Socavón que generó en el cimbrado hace unos días la maniobra de un camión, junto a El Tramuso.
Javier Carrión/ AGM
Recuerda Fernández que en los próximos meses entrará en funcionamiento el nuevo contrato para la reparación de incidencias viarias en pedanías, el cual contempla una dotación de unos 300.000 euros anuales para solventar los desperfectos en viales ubicados sobre cauces de riego soterrados o entubados. De hecho, este encargo permitirá resolver de manera automática estas incidencias, al no tener que licitar cada vez un contrato de obras para su abordaje. «Lo ideal sería que el dinero que no se utilice cada año se emplee para ir renovando el cimbrado por tramos; sabemos que sustituirlo por completo puede suponer un coste de millones de euros, pero si vamos avanzando poco a poco se reducirán los problemas», señala a LA VERDAD el pedáneo Soto.
Mientras, los vecinos conviven con la frustración frente a una situación que, no por asumida, deja de causar malestar. A veces, no les queda otra que tomárselo a broma. «Frente a mi casa tengo un agujero que apareció cuando aún tenía pelo», comenta con humor, también desde la barra de El Tramuso, Juan, un jubilado vecino de la zona. El tamaño de este último boquete es mucho menor que el socavón que se ha abierto recientemente junto a la entrada de este bar, en el cual se ha desprendido una sección entera del forjado.
El edil defiende que el contrato para mantener la vía pública en pedanías permitirá reparar estos desperfectos automáticamente
«A mí me preocupan casi más los pequeños que los grandes; estos últimos se ven claramente, pero en los primeros se puede caer alguien, bien por un despiste, bien porque se agranden al paso de un peatón», comenta Soto. De hecho, un vecino de 74 años ya se fracturó varias costillas en 2024 tras hundirse el suelo bajo sus pies. «El cordón de obra ese que hay ahí enfrente, acotando un tramo de acera, lo he puesto yo; aquello está curvado y lleno de humedades y no me fío», apostilla José Antonio, que dice temer por sus nietas cuando salen a esperar el paso del autobús para ir a su instituto, que está en Santomera. «Todos sabemos aquí que por la acera que está en el lado de Murcia no se camina; se cruza la calle justo por el sitio al que uno va», comenta la dueña de El Tramuso.
Problema con el aparcamiento
Añade José Antonio que también ha decidido delimitar este tramo de acera para evitar que los coches sigan aparcando sobre él. Y es que la gran mayoría de estos hundimientos acaban apareciendo por el desgaste que supone el estacionamiento de vehículos sobre el cimbrado, un riesgo que se multiplica en el caso de los vehículos pesados, que también se suben a estos para hacer maniobras. Para evitar estos comportamientos, se han instalado bolardos en muchos puntos y también existen señales advirtiendo del riesgo de aparcar. Sin embargo, muchas de ellas acaban desapareciendo o en el suelo.
No obstante, no parece sencillo terminar con estas conductas, dada la configuración de la zona. «Muchos camiones se suben puntualmente a la acera porque, a veces, no caben dos vehículos de gran tamaño por esta calzada», destaca Juan. Mientras, David recuerda que buena parte de la Orilla del Azarbe discurre entre huertos. «Para llevarse la fruta o los limones recolectados, es necesario que los camiones accedan a la zona de cultivo atravesando el cimbrado», defiende este vecino de Beniel, que se encontraba realizando una de estas operaciones. Lo que está claro es que toda infraestructura requiere de mantenimiento si se quieren evitar sustos.
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Renuevan el cimbrado de la acequia Zaraíche en El Esparragal
Nueva acera sobre el cimbrado de la acequia Zaraíche.
J. Carrión / AGM
Los problemas con los cimbrados de las acequias no afectan exclusivamente a la Orilla del Azarbe, pese a que esta vía constituya su principal exponente. De hecho, el Ayuntamiento de Murcia acaba de intervenir en otro punto problemático, gracias a los fondos aportados por el Plan Especial de Inversiones en Pedanías (PEIP) de la Comunidad Autónoma. Así, el Consistorio ha renovado un tramo de unos 100 metros de longitud y 455 m² de superficie, que cubría la acequia Zaraíche a su paso por la calle Mayor de El Esparragal y que se encontraba bastante degradado.
«Todavía no había aparecido ningún socavón, pero el hormigón estaba comenzando a agrietarse», señalaba ayer el edil de Pedanías y Vertebración Territorial, Marco Antonio Fernández, acompañado del pedáneo de El Esparragal, Ángel Pérez. La inversión para esta actuación ha alcanzado los 115.190 euros -tras una baja de unos 25.000 euros- y ha supuesto la demolición del forjado, la limpieza y revestimiento de la acequia y la reconstrucción del cimbrado con placas asentadas sobre vigas. Además, se ha instalado una nueva acera de adoquines con pavimento táctil, se ha repuesto el mobiliario urbano y se ha colocado un nuevo vallado junto al talud adyacente.

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Enlace de origen : Las obras en la Orilla del Azarbe, en Murcia, esperarán a las mondas mientras siguen apareciendo socavones