
Mariano Bajés era un mozo de 16 años cuando entró a trabajar en Rodolfo y Cervantes: el negocio tenía entonces tres establecimientos repartidos por Murcia, … recibía a clientela de toda la Región y la forma de trabajar era muy distinta. Ahora, con 54, el último de los cuatro empleados que se quedó con este comercio cuando sus dueños originales se lo traspasaron, se prepara para la despedida. Del escaparate del local de la calle Cartagena, al que se trasladaron en 2021, inconfundible con su color rosa, cuelga un cartel: «Liquidación».
En dos meses, Mariano cree que será el momento de bajar la persiana de forma definitiva: «Claro que me da mucha pena, yo me he criado aquí», admite este veterano de la venta cara a cara. Forma parte de esa estirpe de vendedores de un comercio tradicional en vías de extinción, de los que nunca olvidan una cara, sabe qué se llevó una clienta o cliente la última vez y es capaz de pasar minutos y minutos para cerrar una venta que se alarga entre chascarrillos y bromas.
Con su marcha, desaparecerá también un negocio que abrió en 1955 y que a lo largo de décadas ha surtido de todo lo necesario a comparsas de Carnaval («de Cabezo de Torres, de Águilas, de Cartagena…», menciona), peñas huertanas, agrupaciones sardineras, academias y grupos de baile y danza, guarderías y colegios…
La fiesta podrá seguir a partir de ahora, pero se tendrán que buscar la indumentaria en otra parte. «El otro día, una profesora de ballet me preguntó que qué iba a hacer ella ahora», cuenta mientras señala las gavetas donde guarda parte de los complementos que compran en Rodolfo y Cervantes este tipo de grupos.
Más meses malos que buenos
«Todo el mundo nos conoce. A mucha gente le da lástima. Hay clientas que me dicen todavía que su abuela o su madre compraban aquí». Tras una vida dedicada a esto, Mariano explica que la subida del alquiler y otros gastos, el trabajo de autónomo o la caída de las ventas han sido fundamentales para tomar esta decisión. «El negocio ha cambiado mucho. Hay meses buenos, pero se los comen los malos», admite. Estas semanas, sin embargo, entre los preparativos del Carnaval y de las Fiestas de Primavera, forman parte de uno de esos meses buenos que ya no son suficientes.
Sin dejar de atender a la clientela, Mariano va recordando detalles de su vida: empezó como aprendiz, ayudante de dependiente, dependiente de primera, de segunda y encargado de tienda… «He pasado por todos los escalones», presume. Igual que le gusta recordar cuando había «colas y colas» de gente a la puerta de las tiendas.
«Aquí no hay nada a máquina. Todo a mano», puntualiza a una compradora mientras le enseña un mantón. «¿Postizas? Postizas no quedan», responde a otra. «¿Los precios? Todo es negociable». A su alrededor hay bobinas de tela y todo tipo de tejidos (sencillos, exóticos o de fantasía), pelucas, disfraces, complementos, mantones, picos, puntillas, mallas de ballet, chalecos y refajos, zaragüelles… Se mueve como pez en el agua. Mientras no cierre, sigue la fiesta.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : Este popular comercio de Murcia se prepara para echar la persiana: Rodolfo y Cervantes dice adiós