Cinco minutos después de la hora prevista, las 7 de la mañana, ha partido desde la estación de Atocha el AVE 2070 con destino a … la estación sevillana de Santa Justa. Es el primer tren de Renfe que cubre el trayecto entre Madrid y Sevilla de forma directa casi un mes después de la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba) en la que el pasado 18 de enero fallecieron 46 personas tras colisionar un Alvia que se dirigía a Huelva con un Iryo que circulaba en sentido contrario. El tren va casi al completo, 250 pasajeros, alrededor del 80% de su capacidad. Muchos turistas chinos y japoneses, algunos periodistas que cubren este primer viaje tras el arreglo de las vías, y pasajeros que van a Córdoba o Sevilla a trabajar o a disfrutar de unos días de ocio. Como Renfe, también otras operadores han reanudado estos trayectos directos. De hecho, cinco minutos antes, a las 6.55, había salido un Ouigo en la misma dirección.
El siniestro de Adamuz obligó a cortar una parte del trazado y desde entonces todos los viajeros debían usar el autobús para cubrir el trayecto entre Villanueva de Córdoba y Córdoba. Un recorrido que habitualmente ronda las dos horas y 50 minutos se llevaba cerca de cinco horas y media con el trasbordo del autobús. En ello incide un viajero, que lamenta las dificultades que eso suponía y agradece que ahora haya un tren directo.
Restos del accidente aun visibles cercanos a la vía y la estación de Adamuz
Virginia Carrasco
Por eso este momento era tan esperado por los usuarios del Madrid-Sevilla, que también serán los primeros que atravesarán el punto kilométrico 318,693 del corredor de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, donde se ubica oficialmente el lugar exacto del siniestro de Adamuz. Y claro. Lo están viviendo con una mezcla de inquietud («nos sentimos un poco conejillos de indias») y profundo respeto por lo ocurrido y las víctimas.
Noticias relacionadas
«Siempre que sucede un accidente con tantos fallecidos te genera cierta preocupación y piensas que no me pase a mí, pero yo confío en las infraestructuras», dice Ignacio Gutiérrez, de 40 años, coordinador estatal del Comité de Ayuda al Refugiado (Cear), que se dirige a Sevilla a visitar a las delegaciones de Cear.
Primer tren de RENFE de Alta Velocidad que hace el recorrido Madrid-Sevilla después del accidente de Adamuz. En la imagen, Ignacio Gutiérrez, pasajero.
Virginia Carrasco (Colpisa)
Sentado en el asiento 10C del vagón número 5, Fernando está feliz de no tener que emplear más de cinco horas en llegar a Sevilla gracias a la reapertura de la línea, y, a su paso por Adamuz, dice que sentirá «un profundo respeto» por lo que allí pasó hace casi un mes, «y empatía por las familias de los 46 fallecidos», afirma con un punto de emoción.
Primer tren de RENFE de Alta Velocidad que hace el recorrido Madrid-Sevilla después del accidente de Adamuz. En la imagen, Alberto, pasajero.
Virginia Carrasco (Colpisa)
«Pensaremos en los fallecidos y en sus familiares»
En el vagón 6 viajan José Antonio Roldán y Paula Ruiz, un matrimonio donostiarra de 69 y 66 años que se dirigen a Sevilla a disfrutar de cuatro días de ocio en la capital hispalense. No ocultan que sienten un pellizco en el estómago. «Después del accidente te piensas si coger de nuevo un tren pero no puedes pensarlo mucho tiempo, porque si no, el miedo te atenaza y no nos dejaría salir de casa», reflexiona Paula, mientras su marido mira el horizonte de encinas que se extiende tras la ventana. Estamos cerca de Adamuz y José Antonio quiere tener en silencio un recuerdo especial para los 46 fallecidos. «Es tremendo lo que pasó. Hostia, te imaginas a todas esas personas que segundos antes estaban vivas y luego…», dice sin poder acabar la frase. «Pensaremos en los fallecidos y en sus familiares aunque sea un instante», le ayuda su mujer.
Primer tren de RENFE de Alta Velocidad que hace el recorrido Madrid-Sevilla después del accidente de Adamuz. En la imagen, José Antonio Roldán y Paula Ruiz, pasajeros.
Virginia Carrasco (Colpisa)
«Después del accidente te piensas si coger de nuevo un tren pero no puedes pensarlo mucho tiempo, porque si no, el miedo te atenaza y no nos dejaría salir de casa»
Paula Ruiz
Viajera a bordo del AVE
Álvaro Alarcón, 20 años, se dirige a Córdoba, donde juega profesionalmente en un equipo de fútbol sala que milita en primera división. Coge con frecuencia este AVE para desplazarse a Madrid, donde tiene buenos amigos. De hecho, el 18 de enero tenía un asiento en el Alvia accidentado, pero pudo cambiar el billete y adelantarlo para el día anterior y sin entonces saberlo se libró del siniestro. Está muy sensibilizado con lo ocurrido. «Me preocupa, pero no le he cogido miedo al tren porque si le cojo miedo pierdo un medio de transporte que utilizo mucho».
Primer tren de RENFE de Alta Velocidad que hace el recorrido Madrid-Sevilla después del accidente de Adamuz. En la imagen, Álvaro Alarcón, pasajero.
Virginia Carrasco (Colpisa)
Justo en este instante, a las 9.15, el AVE pasa por Adamuz, y muchos viajeros pegan los ojos a la ventanilla tratando de localizar algún resto del accidente. Impresiona ver uno de los vagones rojos del Iryo siniestrado, aún varado sobre una vía secundaria. También hay restos de lo que parece una rodadura, maquinaria pesada y algunos operarios yendo de un lado para otro.
Nuestro tren ha reducido la velocidad a 60 kilómetros por hora. Es una lentitud muy reveladora, podía ser en señal de respeto (como si la propia máquina reconociera el doloroso peso de ese terreno, la huella invisible de la tragedia), pero es por seguridad tras el arreglo acometido. En los vagones se contiene la respiración. El silencio abruma. Hay a quien se le escapa un suspiro. No hacen falta palabras para honrar las vidas perdidas. «Es imposible no conmoverse, es imposible no recordar lo que pasó aquí», dice Álvaro con un respeto casi reverencial.
Pascual, el interventor del tren, asegura que pensaba que no le iba a hacer tanto efecto pasar por Adamuz, pero confiesa que se ha removido por dentro y que realmente ha sentido algo« Me ha dado mi cosita por dentro», describe.
Primer tren de RENFE de Alta Velocidad que hace el recorrido Madrid-Sevilla después del accidente de Adamuz. En la imagen, el maquinista Juan Carlos y el interventor Pascual.
Virginia Carrasco (Colpisa)
A Juan Carlos, el maquinista de este AVE, apenas le ha dado tiempo a pensar en otra cosa distinta a las vías y el tren. «Hemos venido a unos 250 kilómetros por hora casi todo el rato, salvo en Adamuz, a 60, y en dos limitaciones a 30 que tenemos programadas entre Córdoba y Sevilla», detalla recién llegado a la estación sevillana de Santa Justa.
En su cabina cada indicador, cada botón, es un recordatorio de la responsabilidad que lleva en sus manos. Por eso Juan Carlos,que lleva 18 años conduciendo AVEs, se ha mantenido frío a su paso por Adamuz. «Más que emoción es una sensación de respeto porque yo voy muy pendiente de la velocidad y la circulación«. Antes del siniestro, recuerda, por ahí se circulaba a 200-210 kilómetros, »pero al ser una infraestructura nueva que necesita un periodo de asentamiento reducimos mucho la velocidad«.
«Ellos saben que si no tienen que sobrepasar ciertas velocidades no lo van a hacer y además se han reforzado los protocolos de seguridad. Ahora me siento más segura que antes»
Paloma Vinader
Viajera a bordo del AVE
Paloma Vinader, madrileña de 34 años, trabaja en Solarig, una empresa de energía renovables, y se dirige a Sevilla para reunirse con su equipo de Recursos Humanos. «Yo soy creyente. Cuando he pasado por Adamuz he mirado por la ventana, me he santiaguado y he pedido que Dios esté con ellos. Es muy difícil no emocionarse y sentir cercanía con las víctimas y sus familiares», afirma. Paloma señala que ahora se siente mucho más segura viajando en tren que antes. «Ellos saben que si no tienen que sobrepasar ciertas velocidades no lo van a hacer y además se han reforzado los protocolos de seguridad. Ahora me siento más segura que antes», remarca.
Primer tren de RENFE de Alta Velocidad que hace el recorrido Madrid-Sevilla después del accidente de Adamuz. En la imagen, Paloma Vinader, pasajera.
Virginia Carrasco (Colpisa)
El tren avanza suave, casi orgulloso, como si nada pudiera alterarlo. Pero en el kilómetro 318 algo ha cambiado por dentro. El pasajero no ve el punto exacto, no hay una señal luminosa que diga «aquí», y sin embargo lo sabe. El paisaje es sereno, campos abiertos, cielo nuboso, frío de invierno. Resulta casi injusto que un lugar tan tranquilo guarde un recuerdo tan oscuro.
Nervios y expectación en el primer tren que cubre directamente el trayecto Madrid-Sevilla desde la tragedia de Adamuz.
Virginia Carrasco
Finalmente, con un retraso de 36 minutos sobre el horario previsto (de las 9.48 a las 10.24), el AVE llega a Sevilla sin incidencias reseñables. Juan Carlos, el maquinista, atribuye el retraso a que la velocidad está limitada «y a que teníamos un poco por delante un Ouigo, que ha salido de Madrid unos minutos antes». Y, pese a los nervios del primer día, nadie en el vagón cafetería ha pedido tila.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : Madrid-Sevilla pasando por Adamuz: «Me he santiguado»