El termómetro se dispara en Cabezo de Torres con su gran desfile de Carnaval

El termómetro se dispara en Cabezo de Torres con su gran desfile de Carnaval

Martes, 17 de febrero 2026, 21:01

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Cada Martes de Carnaval, Cabezo de Torres se convierte en una isla festiva en el amplio mapa de la ciudad de Murcia, donde el día a día, con su rutina, sus prisas, los atascos, las jornadas laborales y los horarios reglados se siguen cumpliendo a rajatabla. Cada Martes de Carnaval, esta pedanía vive el día grande de su fiesta, una sinfonía de músicas, bailes, colores y destellos, superpuestos a lo largo de la avenida de Murcia, por donde más de una treintena de comparsas hacen gala de su fantasía y humor, coreografías estudiadas y caos esperpéntico, indumentarias que derrochan imaginación y sencillos atuendos que levantan carcajadas.

Este año no fue menos y, desde primera hora de la tarde, cuando el sol aún bajaba y los primeros grupos y el público aún buscaban la sombra, el termómetro sobre el asfalto del recorrido fue a más en una jornada calurosa (quienes se encargaron de repartir el agua a los participantes lo notaron). Y todo ello conformado con plumas, lentejuelas, pedrería, tacones, lycras, nylon, velos, gasas, maquillajes y mucho de eso de lo que, a modo de resumen, se podría llamar ‘brilli-brilli’.

Es un día muy especial también para dos de los protagonistas del día, la Musa y el Muso, Mamen Martínez y Daniele Santobianchi. Entre preparativos y últimos retoques de su indumentaria y su maquillaje, no ocultan esa mezcla de nervios y emoción: «Han sido días de muchos ensayos, pero también de mucha ilusión», dice Daniele. «Vivir el desfile así, desde la carroza de la Musa, es igual de bonito, pero diferente», sostiene por su parte Mamen.

Para no perderse nada, además de las tribunas y las sillas, el Carnaval de Cabezo de Torres es una de esas fiestas donde cada uno se lleva su silla de casa o su banqueta plegable, con la bolsa de la merienda para toda la familia, de la abuela a los nietos. Las peñas entran y salen de sus locales, para los bares y bodegas es un día grande, porque la fiesta seguirá cuando acabe el desfile.

En esta aldea gala carnavalera, uno de los grupos llegó vestido de los protagonistas de Astérix y Obélix. Pero no faltan los animales exóticos: aves del paraíso con un toque futurista, felinos tropicales y viudas negras. Las ovejas de Heidi se escaparon dejando el recorrido lleno de algodón mientras el perro intenta devolverlas al redil. Y también hubo abuelos bingueros (Fernando Esteso, allá en el Cielo, sonríe), valquirias especiales, brujas buenas y brujas malas motorizadas, chinos mandarines, guerreros orientales, guardia británicas… Y máscaras, sí, también máscaras, como las de Venecia. Pero quién quiere ir al Carnaval de Venecia, con Cabezo de Torres a la vuelta de la esquina.

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