
La felicidad depende en buena parte de la familia y de los amigos. Son un pilar fundamental dado que sentir su apoyo, su cariño y … su amor es de gran ayuda para seguir adelante, especialmente en los momentos más difíciles. A veces cuesta encontrar las palabras adecuadas para decirles lo que significan en nuestras vidas, pero también aparecen momentos y formas para hacerlo. La verdad es que el tiempo es oro, que las horas vuelan como si fueran un Fórmula 1 y la vida, sin darnos cuenta, pasa en un «plis-plas». Siempre vamos atareados, con prisas e intentando llegar a todo. Por ello, nos reunimos en un singular encuentro convocado con la finalidad de resumir ‘La vida en un brindis’. Nuestro anfitrión eligió muy bien el restaurante. Un local que respira un clima sereno, luz natural que transmite alegría y relax, acústica perfecta que no obliga a alzar la voz, profesionales que acompañan y alargan el disfrute de los platos «de pase en pase» con una naturalidad que hacen que el comensal se sienta como en casa.
El anfitrión celebraba un agradecimiento a la vida y a los amigos que le acompañamos, sin estrecheces ni posturas impostadas. Todos nos sentimos muy afortunados de poder disfrutar de una amistad de raza y de peso, de gente con mucho aplomo que siempre estaremos ahí como verdaderos amigos. El letrado Javier Meseguer Barrionuevo es licenciado en Derecho Jurídico-Empresarial, posee un máster en Derecho de Empresas, fue becado por la Fundación Séneca y, después de trabajar en varios bufetes de Madrid, regresó a su tierra para ejercer con los suyos. En cuanto llegó el invitado número catorce delegó en el prestidigitador económico-financiero internacional David Hernández (David Wine) – un triunfador en el mundo de los negocios y del vino en China – para que eligiera el ‘caldo’ del primer brindis de bienvenida. Como buen sommelier acertó de pleno con un Montes Obarenes Blanco, variedades Tempranillo Blanco y Viura.
Brindar es una costumbre y una forma de marcar y compartir con los demás aquello que nos gusta. Y es que, a veces, dice más que muchas palabras. El primer brindis fue ‘Ad Memoriam de don José Meseguer Garre’: Pepe Meseguer, gran padre, empresario y muy amigo de sus amigos que nos dejó el pasado año. A Javier le afectó mucho la pérdida y, sorpresivamente, se vio sumido en la tristeza. Y, tras ello, sufrió un divorcio de los complicados que, hoy en día, se han puesto de moda. En definitiva, una mala racha emocional sin alegrías salvo, gracias a Dios, las que te dan los hijos.
Transportista con 14 años
Con catorce años Pepe Meseguer ya era transportista, utilizando calzos para poder conducir los camiones durante la noche en los descansos de los choferes. Muy pronto tuvo que hacerse patriarca de toda la familia, al quedar su padre tetrapléjico tras una mala caída y tener que cuidar de su hermano pequeño Carmelo, todo siempre con mucho amor. Gente de época, fuerte, honesta y sacrificada. Gracias a esa generación las nuestras viven en la comodidad de estos tiempos y, las que nos sucedan, aún más. En sus inicios Pepe competía en ver quién sería capaz de «bajarse antes del camión» con su amigo Alfonso García, que posteriormente se convirtió en el buque insignia de los emprendedores de la Trimilenaria. Hombres de raza e inteligencia única.
Todos nos sentimos muy afortunados de poder disfrutar de una amistad de raza y de peso, gente con mucho aplomo que siempre estaremos ahí
Javier estaba encantado de estar rodeado de amigos y clientes que, además, resultan coincidentes en ambas cualidades. Acudimos a mostrarle nuestro apoyo y confianza en su profesionalidad como abogado – ahora en este momento emocional – pues en la vida hay que ser agradecido con los que te quieren, sobre todo, cuando la salud se resquebraja. En la segunda ronda del brindis el «alma mater» del restaurante Malvasía, Pedro Montiel, nos sirvió unas virutas de ibérico de bellota MXM de Maximiliano loncheado por su maestro cortador Bernal, que de una pimienta saca cinco cortes: un auténtico lujo de jamón y excelencia de corte. La mesa fue montada con el encanto y estilo de Malvasía. Nos sentamos en torno a Javier Meseguer. Amigos que conoces y te conocen mejor que nadie con virtudes y defectos, pero sin complejos.
Amigos como Antonio García que, con su mirada tranquila, inteligencia extrema y formación exquisita, alcanza lo que parece imposible que es superar a su propio padre. Javier Gómez-Vizcaíno que, por los años ochenta, estaba ya de negocios por China creando el imperio Cifra y que, en su calidad de emperador asiático, le abrió infinidad de puertas a Javier. David Hernández, atrevido gurú consagrado en el comercio internacional, pues ya tiene el mayor imperio de vino online que ha conseguido nunca un occidental en China. Su hermano Alfonso Hernández, presidente de Fremm y líder del Centro de Capacitación Industrial para la Trimilenaria. Ramón Madrid, decano del Colegio de Economistas que confió plenamente en el letrado Meseguer, sobre todo, en momentos difíciles. Antonio Martínez ‘Mardi’, emprendedor y mecenas de la Cartagena oeste y del secano cartagenero. Los hermanos Antonio y José Carlos Pérez, del sector de hidrocarburos. Jianyi Quiu, alto ejecutivo del Grupo Mimiluz. Antonio Meseguer, director territorial del Grupo Valora. Alfonso Ruiz, de la seguridad privada. Juan Carlos Santos de Ferrovial. Y Francisco Meseguer, director de Bnfix Auditores.
Pedro Montiel nos sorprendió con un menú demostrando la madurez de su cocina. No necesita artificio ninguno en su discurso culinario pues domina la técnica, mima el producto, cocina con pulso y sirve con cuidado. El sabor de sus platos da fe de que todo lo que dice es verdad. Empezamos con un tomate raff con anchoas depiladas. Continuamos con una tortilla de chanquete (al estilo del mítico Bahía). Unas almejas de carril en salsa de piñones y ajos con un fondo para sopar – un suculento mojete – dieron paso a un sashimi de textura suave y exquisito sabor de atún toro, dorada y pargo. Continuamos con un carpaccio de champiñón con trufa y sal gruesa. El plato final fue rodaballo con crema murciana y mayonesa con wasabi y un fondo de patatas de La Puebla. Todo regado con un Artadi de La Hoya de uva tempranillo 2022 que destaca por su gran expresividad. El punto dulce que recomendó el chef fueron unos raviolis de chocolate con biscuit de turrón, chocolate caliente y naranja, acompañado de un vino Tokaji Disznoko.
Cuando entramos en el mundo del hielo la sorpresa fue el guitarrista cartagenero de ascendencia holandesa José Antonio Aarnoutse. Nos presentó su segundo disco ‘Hacer que suceda’, espectacular como suena y que enriquece su universo creativo. Estuvo acompañado por un percusionista becado por la Fundación Paco de Lucia, el cartagenero Alejandro Solano. Ambos forman un dúo de muchos quilates.
Termino con esta reflexión: «Nunca lamentes un día en tu vida: los buenos dan felicidad, los malos dan experiencia, los peores dan lecciones y, los mejores, dan recuerdos».

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
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