La cifra de trabajadores fallecidos en accidentes laborales en la Región de Murcia en el sector servicios casi se ha triplicado en el … último año. En total, se contabilizaron 16 personas muertas frente a las 6 registradas durante 2024. Como consecuencia, ese enorme incremento de la siniestralidad laboral con pérdida de vidas humanas ha disparado también los números en el cómputo de todos los sectores, más allá de que industria y construcción –actividades más gravosas– sí han podido contener el repunte.
Y es que la terciarización cada vez mayor de la economía se deja sentir de lleno en estas estadísticas negativas. Además, la amplia variedad de actividades que engloba el sector servicios conlleva que se den todo tipo de casuísticas, lo que a su vez incide en la seguridad de los trabajadores durante su desempeño. Porque también a priori se ve menos el peligro que hay detrás.
ESTADÍSTICAS
37
trabajadores
fallecieron en accidentes en 2025, frente a los 21 contabilizados en la Región el año anterior.
+76%
es la tasa
de subida de la siniestralidad mortal, frente al ajuste de -1,59% en global.
21.523
fue la cifra total
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de accidentes laborales con baja durante el último ejercicio.
Un total de 37 personas perdieron la vida mientras desarrollaban su actividad profesional presencial o en el trayecto de desplazamiento de ida o vuelta al trabajo durante el pasado ejercicio en la Comunidad. Se trata de un incremento interanual del 76%, aunque en el caso concreto de esos últimos, los fallecidos ‘in itinere’, fueron nueve, frente a los tres del año anterior, representando así un repunte de hasta el 133%.
Peor evolución que en España
«Consideramos intolerable el incremento de casi el 80% de accidentes mortales en la Región en 2025 respecto al año 2024», manifiesta el secretario de Salud Laboral de CC OO-RM, Pablo Alarcón. Algo que contrasta con la evolución en el resto del país, donde decrecen las cifras –735 trabajadores, 61 menos (-7,7%)– «por lo que debemos preguntarnos cuáles son las causas», añade. Y su respuesta a esta interrogante parte de las «dotaciones presupuestarias insuficientes, tanto para recursos materiales como humanos».
Al respecto, cita expresamente «el desmantelamiento progresivo del Instituto de Seguridad y Salud Laboral (ISSL), donde vemos disminuir su casi insignificante presupuesto para ayudar a combatir la siniestralidad laboral, cuando además recordemos que es el encargado de llevar a cabo las actuaciones de las políticas en prevención de riesgos». Asimismo, hace mención a que «los órganos de participación institucional no se convocan en tiempo y forma, por lo que pareciera ser un mero trámite». En suma, se trata de «una parte de nuestra desagradable realidad, una verdadera pena», concluye.
Las muertes de trabajadores ‘in itinere’ también se incrementan hasta alcanzar nueve casos en el último año
Eso sí, muchos de los accidentes podrían evitarse, ya que en la mayoría de los casos acontecen por deficiencias en la prevención de riesgos, la propia precariedad del empleo y la falta de controles efectivos sobre el cumplimiento de la normativa de seguridad y salud en el trabajo. No obstante, el número total de accidentes con resultado de baja en territorio murciano ascendió a 21.523, es decir 202 menos que en el ejercicio anterior, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
La vicesecretaria de Área Externa y Salud Laboral de UGT-RM, Encarna del Baño, apunta que al analizar los accidentes «queda claro que hay dos causas fundamentales, los accidentes de tráfico y los infartos y derrames cerebrales». Por ello, respecto a los primeros «llevamos pidiendo desde hace mucho tiempo que es esencial un cambio hacia un nuevo modelo de movilidad mucho más sostenible y, por supuesto, equitativo, para lograr transformar poco a poco la manera cotidiana de desplazarnos a los centros de trabajo de una forma más segura».
Y en relación a «los derrames cerebrales, los infartos, está claro que existe un mayor estrés, el síndrome del trabajador quemado. Todo eso influye de forma negativa. De ahí que la mejora de todas las condiciones de trabajo es fundamental». En suma, «estamos muy preocupados si con una ley que tiene 30 años, no somos capaces en esta Región de poner los medios necesarios para reducir tantos accidentes laborales que se pueden evitar solo con que las empresas pongan más interés hacia sus propios trabajadores», afirma la representante ugetista.
Desde la Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia (Croem) sostienen, en cualquier caso, que los datos de siniestralidad laboral correspondientes a 2025 «muestran una evolución moderadamente positiva, con una ligera reducción del número total de accidentes con baja y una mejora significativa del Índice de Incidencia», aunque también puntualizan que «con elementos que invitan a la prudencia».
Porque durante el pasado año se registraron 21.523 accidentes de trabajo con baja, lo que supone un descenso global del 0,9% respecto a 2024. En jornada laboral se produjeron 18.424 accidentes, 298 menos que el año anterior (-1,6%), mientras que los accidentes ‘in itinere’ ascendieron a 3.099 (+3,2%).
De hecho, uno de los datos más relevantes es la reducción del Índice de Incidencia, que se situó en 2.839,5 accidentes por cada cien mil trabajadores, frente a los 2.958,1 del año anterior. Esta evolución resulta especialmente significativa si se tiene en cuenta que la media anual de trabajadores con cobertura por contingencias profesionales alcanzó los 648.101, lo que indica que el descenso se produce en un contexto de elevada actividad y empleo, puntualizan desde la patronal murciana.
En cuanto a la gravedad, los accidentes leves en jornada laboral descendieron un 1,7%, situándose en 18.323 casos. Asimismo, por sectores de actividad, agricultura (-1,9%), construcción (-3,5%) y servicios (-3,9%) registraron descensos en la accidentalidad en jornada, lo que refleja «una evolución positiva en buena parte del tejido productivo regional», añaden.
No obstante, admiten en la patronal Croem que los datos de siniestralidad mortal requieren una valoración especialmente prudente. En 2025 se registraron 37 accidentes mortales (28 en jornada y 9 ‘in itinere’), 16 más que en el ejercicio anterior. Aunque sostienen que «en términos absolutos se trata de cifras reducidas en comparación con el volumen total de trabajadores y accidentes, cada fallecimiento es inaceptable y debe reforzar el compromiso colectivo con la prevención de riesgos laborales».
De ahí que hacen hincapié en que los datos muestran que «las políticas de prevención y la integración de la seguridad y salud en la gestión están dando resultados en términos globales, como evidencia la mejora del Índice de Incidencia y el descenso de la siniestralidad total». Un análisis que no es compartido desde los sindicatos. En cualquier caso, admiten los empresarios que el incremento de los accidentes mortales «obliga a no caer en la autocomplacencia».
Responsabilidad conjunta
Porque la realidad es que la siniestralidad es un fenómeno complejo y multicausal, que exige responsabilidad compartida entre empresas, trabajadores y administraciones. Por ello, el reto está en consolidar la tendencia descendente en el conjunto de los accidentes y redoblar esfuerzos en aquellos ámbitos donde persisten riesgos graves, como ha ocurrido en el último año con los mortales. Y ahí toca avanzar en la ‘Estrategia Regional de Seguridad y Salud Laboral’, con vigencia hasta 2028.
En consecuencia, la prioridad para empresarios y trabajadores tiene que pasar por avanzar hacia entornos de trabajo más seguros, con una prevención eficaz, real y plenamente integrada en la actividad diaria.
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«A veces nos jugamos la vida. Sufrí un traumatismo craneal tras caer de una escalera»
Javier Aguilar, incapacitado por un accidente de trabajo, sentado enfrente del Instituto Nacional de la Seguridad Social, en Murcia.
Guillermo Carrión/ AGM
Javier Aguilar Ramírez, 61 años, vecino de Bullas, quedó incapacitado para trabajar a raíz de un accidente laboral en agosto de 2019. «En los oficios a veces nos jugamos la vida a diario», por ello reivindica que «es tan importante revisar todas las medidas de seguridad y llevar todos los medios adecuados para evitar desgracias», sobre todo con la «concienciación» de las empresas. «En mi caso sufrí un fuerte traumatismo craneal, además de romperme la clavícula, tras caerme de una escalera mientras trabajaba en labores de mantenimiento de climatización en un edificio», recuerda.
Entre las secuelas que le han quedado como consecuencia del golpe padece una diplopía -doble visión por causa neurológica-, así como otros problemas auditivos y de memoria. De hecho, tras su periplo de bajas laborales y tránsito por la mutua, en febrero de 2021 se le reconoció la incapacidad permanente por parte de la Seguridad Social. Aunque la lucha por defender sus derechos se alarga hasta la actualidad, ya que ha conseguido recientemente en el juzgado que se le apruebe un recargo de prestaciones económicas del 30% derivado de accidente de trabajo, ya que las medidas de seguridad y salud laboral a cargo de su empresa no eran las apropiadas, sin haberles ofrecido la formación necesaria. Aunque esta ha presentado recurso.
Este madrileño, residente en la localidad de la comarca del Noroeste desde hace doce años, de donde es originaria su pareja, ha trabajado durante décadas en el sector de la climatización, incluso llegó a estar al frente de su propia empresa, hasta que con la anterior crisis financiera del ladrillo «nos fuimos al garete como tantas otras», indica.
«Estaba con un compañero haciendo un agujero, subido a una escalera, cuando me enganché con una broca gorda y caí de cabeza con tan mala suerte que me golpeé con la cabeza en un rodapié. Perdí el conocimiento y ya cuando lo recuperé estaba en el hospital de la Arrixaca», rememora al echar la vista atrás sobre lo sucedido.
Al final, reconoce «no tengo otra opción que adaptarme a lo que me ha tocado vivir», porque «hay cosas mucho peores, como fue la pérdida de mi hijo, bombero, con 34 años, fallecido en abril del año pasado, cuando estaba trabajando precisamente en un incendio en Madrid. Eso sí que es duro», añade. Y es que «no sabemos nadie lo que tenemos, por ello la importancia de que todo el mundo se conciencie, de que se tengan en cuenta los riesgos laborales, porque luego pasan las cosas».
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Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
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