
La inteligencia artificial (IA) está interpelando a la universidad con el desafío más profundo de su historia: ¿Cómo aunar IA y pensamiento crítico en … el aula? ¿Tiene sentido evaluar a los alumnos con trabajos en la era de ChatGPT? ¿Debe el profesor apoyarse en la IA? La Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) ha elaborado un marco organizativo que trata de dar respuesta a todas las inquietudes y recelos y sienta las bases para incorporar la inteligencia artificial a las aulas universitarias de forma regulada y razonada. El documento, aprobado por el Consejo de Gobierno de la UPCT e impulsado por el vicerrector de Estrategia Digital e Inteligencia Artificial, Pablo Pavón, se centra en responder a tres preguntas clave «para cualquier docente en este nuevo contexto: qué enseñamos, cómo enseñamos y cómo evaluamos en un mundo con IA».
La ‘guía’ parte de una idea fundamental: el profesor cobra ahora un papel aún más protagonista como diseñador de su asignatura. Es quien mejor conoce su disciplina y el sector profesional, y quien debe liderar el proceso de integración responsable de estas herramientas en el aprendizaje.
El documento es parte de una hoja de ruta que incluye formación específica al profesorado, y recursos de apoyo. La UPCT ha puesto en marcha una microcredencial sobre IA y docencia que al menos el 50% del profesorado completará este mismo curso.
«El objetivo es proporcionar directrices claras, prácticas y compartidas para la docencia en un mundo con IA. No se trata de una normativa ni de un catálogo de herramientas, sino de un marco orientativo y un posicionamiento institucional, que ayude a revisar de manera reflexiva qué enseñamos, cómo enseñamos y cómo evaluamos en un contexto tecnológico cambiante», explica Pavón.
La universidad, se posiciona la UPCT, debe preparar al estudiante para un entorno donde la IA será habitual, no excepcional, «promoviendo un uso consciente y éticamente responsable de estas tecnologías en su futuro profesional». La IA, defiende la Universidad, «no sustituye el aprendizaje, lo condiciona: puede apoyar el aprendizaje y facilitar la comprensión de conceptos complejos». Pero, alerta el documento, «también puede anular habilidades clave si se convierte en un sustituto del razonamiento, la comprensión o la toma de decisiones por parte del estudiante».
La Universidad dicta que «la incorporación de nuevas tecnologías no modifica los principios fundamentales de la universidad: exigencia académica, honestidad intelectual, autoría de los trabajos, evaluación justa de las competencias, y el uso responsable y ético de las herramientas disponibles».
Para la institución, el impacto de la IA en la educación superior «depende menos de la herramienta concreta y más de cómo se diseñan las actividades, se establecen las normas de uso y se articulan los sistemas de evaluación».
En la era del ChatGPT, la evaluación debe adaptarse. «Dificulta la verificación directa de la autoría y de las competencias a partir del entregable final. Por ello, es necesario revisar cómo se evalúa el aprendizaje, priorizando estrategias que permitan comprobar la comprensión real, el razonamiento y la responsabilidad académica del estudiantado».
La formación de los docentes para integrar la IA «de manera eficaz y responsable en la docencia, es esencial. El profesorado necesita formación continua que le permita diseñar actividades y sistemas de evaluación adecuados al nuevo contexto. La UPCT considera la formación en este ámbito un elemento clave de su estrategia institucional y ha impulsado, y seguirá impulsando, acciones formativas específicas para acompañar al profesorado en este proceso de adaptación».
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¿Qué enseñar en un mundo con IA?
La IA exige revisar qué aprendizajes deben seguir siendo nucleares, cuáles han de demostrarse sin mediación tecnológica y qué nuevas capacidades disciplinares deben enseñarse para aprovechar la IA de forma crítica y profesional.
Los fundamentos conceptuales de cada asignatura deben ser comprendidos y demostrados por el estudiantado sin depender de herramientas automáticas.
En las partes más aplicadas de las asignaturas, es deseable que el estudiantado aprenda a utilizar la IA como herramienta de apoyo.
Competencias transversales: Ganan peso en la formación universitaria. Capacidades como: el pensamiento crítico, la argumentación, la capacidad de análisis, la comunicación estructurada, la toma de decisiones y la responsabilidad ética.
Actividades sin IA, con IA y sobre IA. Sin IA, orientadas a demostrar aprendizajes clave. Con IA, en las que se utiliza para realizar tareas auxiliares. Sobre el uso de IA, centradas en actividades donde el estudiante debe utilizar adecuadamente las herramientas de IA.
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¿Cómo enseñar en un mundo con IA?
Diseño docente y materiales. Su uso permite reducir el tiempo dedicado a tareas repetitivas y liberar esfuerzo para aquellas actividades que aportan mayor valor educativo. La IA puede apoyar al profesorado en la generación de ejemplos, ejercicios y casos prácticos, la elaboración, mejora y actualización de materiales docentes, diseño de actividades diferenciadas y personalizadas, incorporación de metodologías activas de aprendizaje.
La IA desde la perspectiva del estudiantado: uso formativo y responsable. Debe abordarse de forma explícita y coherente. El profesorado puede: limitarla a determinadas fases del trabajo, integrarla explícitamente como parte del proceso de aprendizaje o restringirlo en actividades concretas. Sea cual sea la decisión adoptada, es fundamental que el estudiantado tenga claro que la IA es una herramienta de apoyo al aprendizaje, no un atajo para eludirlo, debe comprender y ser capaz de explicar los contenidos y sigue siendo responsable del trabajo presentado y de las decisiones adoptadas durante su elaboración.
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¿Cómo evaluar en un mundo con IA?
El límite del entregable. La IA dificulta la verificación de la autoría y de las competencias del estudiantado a partir del texto del producto final entregado. El entregable por sí solo deja de ser una evidencia suficiente de aprendizaje.
Evaluación más robusta y fiable. Es recomendable combinar evaluación continua con pruebas presenciales y evaluar el proceso de trabajo además del resultado final, y complementarlo con defensas orales, entrevistas individuales o pruebas presenciales.
Herramientas de detección de plagio y de uso de IA: alcance y limitaciones: no ofrecen garantías absolutas de fiabilidad, su precisión varía significativamente según el tipo de texto, la disciplina, el idioma y la herramienta empleada y no permiten establecer de forma concluyente si un texto ha sido elaborado por una persona, por una IA, o mediante una combinación de ambas. Evaluación automatizada con IA: la IA puede utilizarse como herramienta de apoyo en algunas tareas, pero todo proceso de evaluación debe estar bajo supervisión humana.

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Enlace de origen : Enseñar y evaluar en la era ChatGPT: la UPCT aprueba las nuevas reglas del juego