
Ana Carrasco forma parte de un grupo de veinte alumnos de tercero de la ESO del IES Ingeniero de la Cierva, en Patiño, que en … septiembre decidieron involucrarse en el proyecto Compas, una iniciativa que, de entrada, impresiona. Se trata de hablar en las aulas, sin tabúes, de la pérdida, el duelo, la compasión y la muerte. Aunque, en realidad, lo que ha recibido Ana son lecciones de vida. «He aprendido que hay que ponerse en el lugar del otro», resume.
El proyecto Compas es una iniciativa financiada por el Instituto de Salud Carlos III que se está desarrollando en cinco comunidades autónomas bajo el liderazgo de un grupo de enfermeras de los equipos de cuidados paliativos de la Región de Murcia. La primera fase se puso en marcha el curso pasado con alumnos de la Facultad de Educación de la UMU. Ahora, se está poniendo en práctica con estudiantes de Secundaria en el IES Ingeniero de la Cierva.
La enfermera Eva Abad, profesora de la Universidad de Murcia, es la coordinadora del proyecto. La elección de la palabra compasión, en lugar de otras como empatía, no es arbitraria. Se trata de reivindicar el significado profundo de este término. Cultivar la compasión no es sentir pena o lástima, es implicarse con el otro.
En un mural a la entrada del instituto, los alumnos han ido dejando sus reflexiones: «Hasta la persona más fuerte es a veces vulnerable»; «la compasión nos hace fuertes»; «juntos hacemos una comunidad mayor». En otro panel cuelga el resultado de un ‘hand mapping’, una actividad en la que los chavales han expresado qué perdidas han vivido, lo que sienten que les hace crecer o a qué le están agradecidos. Unos hablan de sus abuelos, otros de sus mascotas, otros de un mejor amigo que un día se mudó a otra ciudad, o del que se distanciaron.
«Todos tenemos pérdidas. A los alumnos, todo eso les está ayudando a que identifiquen pérdidas cotidianas. Pero también son edades en las que está muy presente la fragilidad de los abuelos, por ejemplo», explica Eva Abad.
Ana Carrasco y sus veinte compañeros han sido el «grupo motor» del proyecto en el IES Ingeniero de la Cierva. Ellos han reflexionado sobre la pérdida, el final de la vida y la compasión, y a partir de ahí se han encargado de proponer actividades que se han extendido al resto del instituto. Por ejemplo, una ‘stay room’ en la que se aborda la pérdida de una compañera con cáncer.
En total, 300 alumnos de entre 12 y 17 años de este instituto van a participar a lo largo de todo el curso en acciones relacionadas con el programa. En toda España serán cerca de 2.000. Murcia y Baleares lideran el proyecto, en el que también participan grupos de Barcelona, Huelva, Madrid y Málaga.
«Me ha sorprendido que los chavales tienen un nivel de compasión de moderado a alto, aunque por desgracia también es elevado en el caso de la ansiedad ante la muerte. Sin embargo, como contrapartida, el nivel de autocompasión es bajo. Todo esto nos da pistas de por dónde tenemos que trabajar», explica Eva Abad.
El director del IES Ingeniero de la Cierva, Ignacio García, subraya que Compas enseña, sobre todo, a vivir abriéndonos a los demás: «Este proyecto nos conecta con valores esenciales, como el cuidado, el acompañamiento, la escucha y la construcción de una comunidad más humana».

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Enlace de origen : Un proyecto para educar en compasión en las aulas: «Hay que aprender a ponerse en el lugar del otro»