Asaltar la casa de tu peor enemigo siempre es un motivo de alegría en un derbi regional. El del pasado domingo quizá no tenga la … espectacularidad del 1-4 de 2009 ni tampoco el peso histórico del 0-1 de Santi Carpintero en 1999. Pero por inesperada, emotiva y necesaria, la remontada por 1-2 en el Enrique Roca sí quedará en el baúl de los buenos recuerdos del fútbol cartagenero. En la semana más anómala para el vestuario, con tres entrenadores en apenas 72 horas, nadie podía imaginar que todo terminara en una fiesta sobre el verde del feudo grana.
A esta tarde/noche soñada en el Enrique Roca contribuyó de forma íntegra un vestuario que con sus carencias y sus virtudes intenta salir a flote, competir y sacar orgullo en medio de diferentes escenarios económicos e institucionales que no acompañan a poner el foco en lo deportivo. Nadie bajó los brazos en el derbi pero hay cuatro futbolistas en concreto que se convirtieron en los héroes de una fiesta totalmente inesperada en el Enrique Roca.
El MVP de la jornada fue Pablo de Blasis. El argentino se convirtió en el director de orquesta, llevó la batuta y no solo lideró al Cartagena desde la charla previa al partido, sino en el momento más delicado de todos: cuando Jorquera estableció el 1-0 y veinticinco mil almas murcianistas enloquecieron en una atmósfera de absoluta presión para el Efesé. Pero el Chiquito agarró la bola, dio templanza y empezó a dar lo más difícil en estos contextos: pausa y tranquilidad, a la misma vez que liderazgo, profundidad y visión de juego. El argentino marcó las diferencias en el verde y nada ni nadie en el lado grana supo hacerle frente.
A su alrededor, De Blasis encontró buenos compañeros de viaje que le ayudaron a tirar del carro. Por el costado derecho encontró a un avión, Dani Perejón, que percutió y metió una batería de centros al corazón del área, aunque realmente el que marcó las diferencias ahí fue Yanis Rahmani. El extremo francés sigue de dulce y ha caído de pie desde que aterrizó hace solo unas semanas en el Efesé.
El ‘7’ ya lleva tres goles en cuatro partidos. Su potente disparo en el interior del área, imparable, estableció el 1-1 cuando era más necesario: a las puertas del descanso y cuando el Cartagena ya estaba haciendo méritos suficientes por dominio, posesión y acumulación de ocasiones, como un cabezazo de Chiki al que respondió Piñeiro. Rahmani no escatimó en esfuerzos, fue un héroe vital y ahora mismo ya es el tercer máximo artillero con tres dianas, una menos que Ortuño y Chiki.
Poderío y anticipación
De Blasis y Rahmani pudieron orquestar, morder y liderar porque en todo momento sintieron que sus espaldas estaban bien cubiertas. Llevaba un año sin competir Jean Jules y nadie lo diría con la demostración de físico, recorrido, liderazgo y antelación que ha demostrado en sus dos primeros partidos con el Cartagena. El centrocampista camerunés le dio al equipo lo que Larrea, Fidalgo y Alcañiz, por condiciones, no pueden: un muro difícil de romper.
A la fiesta del Enrique Roca se apuntó hasta un invitado sorpresa que nadie esperaba: Nil Jiménez. El lateral zurdo fue titular en detrimento de Nacho Martínez y, aunque de inicio llamó la atención, el catalán se encargó de justificar esa confianza de Iñigo Vélez con una intuitiva incorporación al ataque para concretar una jugada a medias de Luismi Redondo. Nil estuvo atento y desde atrás materializó el definitivo 1-2 para pasar a la historia de los derbis.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : De Blasis, Rahmani, Nil y Jean Jules, los cuatro héroes de una fiesta inesperada para el Cartagena