
El «marco» que el PP fijó el lunes para sus negociaciones con Vox en Extremadura y Aragón ha sentado a cuerno quemado en el partido … de Santiago Abascal. Después de que una conversación entre Abascal y Alberto Núñez Feijóo pareciera abrir una nueva etapa entre los dos partidos, las relaciones vuelven a torcerse con la presentación del decálogo de los populares. «Lo normal es que aquellos que necesitan los votos hablen con nosotros y nos digan qué queremos y qué necesitamos, pero que pongan un marco como si estuvieran pactando con salvajes e intentando domar a Vox, eso no lo entiendo», se revolvió este martes Abascal.
En una entrevista en Antena 3, el líder de Vox mostró su sorpresa y su indignación por las condiciones previas que ha establecido el PP, que consideraría «obvias» y normales si los populares quisieran pactar con Junts o con el PSOE, pero no con su formación. «La música me suena mal, es empezar con mal pie», ha subrayado.
El texto del PP fija «un sistema único, vinculante y de aplicación a toda España» para cualquier negociación de su partido en el que se establecen condiciones obligatorias sobre unidad nacional, proporcionalidad en el reparto de poder, política fiscal, inmigración, vivienda, seguridad, educación y sanidad, y en el que se exige, también, el compromiso de aprobar cuatro presupuestos consecutivos para de esta forma garantizar la legislatura.
«A mí me molesta este documento, que pretende insinuar que Vox no defiende el Estado de derecho y el Estado democrático», ha insistido Abascal, que le ha dado la vuelta al argumento y ha apuntado a que el texto del PP está hecho para sus propios presidentes. «Me parece un insulto a sus dirigentes autonómicos, es una falta de confianza. Ni Jorge Azcón ni María Guardiola van a pactar nada contra la legalidad», ha ironizado.
Tras dos meses en Extremadura con las posturas muy enfrentadas, Vox tendió la mano este lunes al PP para llegar a una acuerdo de investidura en esta comunidad y también en Aragón, que celebró elecciones el 8 de febrero. En esta nueva etapa, el partido de derecha radical planteó un nuevo escenario en el que se busque, primero, un acuerdo «detallado y concreto» con garantías de cumplimiento y en una segunda fase se negocien los cargos.
El PP rebaja el decálogo
Las críticas de Abascal tampoco sentaron nada bien en el PP, donde quieren evitar el «ruido» de fondo y centrarse en el diálogo para dar estabilidad a Extremadura y Aragón. En la dirección nacional insisten en que el decálogo no es más que «un embrión» de lo que puede ser la negociación e instan al líder de Vox a «no creerse las etiquetas de la izquierda». «No creo que a nadie le pueda parecer de salvajes entregar un documento con propuestas, un documento propositivo», afirmó la portavoz del Congreso, Ester Muñoz. El líder del PP quiso suavizar la situación y aclaró en los pasillos del Congreso que el «documento marco» es un decálogo «para el PP» y no para Vox. «Es un documento donde clasificamos los principios y el marco en base al cual se pretende gobernar y acuerde en aquellos sitios donde después de haber ganado no se tiene mayoría absoluta», aseveró.
Antes que Feijóo ya había rebajado el texto del PP su mano derecha, Miguel Tellado negando que se tratase de unas exigencias irrenunciables. «Exigir no es un verbo que conjugue en un proceso de negociación. No se trata de poner exigencias encima de la mesa», remarcó en una entrevista en Telecinco en la que insistió en la «mano tendida» a la derecha radical. El secretario general de los populares, que capitaneará las negociaciones con Bambú, defendió que el acuerdo «debe producirse lo antes posible» y reclamó a su contraparte «altura de miras y sentido de la responsabilidad» para hacer efectiva la voluntad de los ciudadanos en las urnas y que «Pedro Sánchez sea una anécdota que llegue a su fin».
Tellado defendió que tanto Guardiola como Azcón tendrán voz y voto y «liderarán» sus respectivas negociaciones para formar gobierno y que la presencia de la cúpula del PP es exclusivamente para garantizar que los acuerdos que puedan firmarse sean «homogéneos» y evitar así que Abascal ponga condiciones distintas en función del territorio. Los conservadores estaban convencidos que Vox iba a llevar la negociación al límite en Extremadura para «achicharrar» a su dirigente autonómica.
En la cúpula del PP rebajan ahora las expectativas a cerrar un acuerdo en Extremadura antes de la investidura de María Guardiola prevista para el miércoles de la semana que viene. Azcón, que se reunió este martes en Madrid con Tellado para abordar el «contexto postelectoral», tiene de margen hasta mayo. En Aragón, la situación es diferente y las negociaciones ya estaban encauzadas pero Feijóo ha decidido asumir las riendas para dar «garantías» de que los acuerdos salen adelante y de cara a los que pueden tener que cerrarse con la mira puesta en Castilla y León.

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Enlace de origen : Abascal rechaza el decálogo del PP: «Ponen un marco como si estuvieran pactando con salvajes»