El Real Madrid vence, pero no convence, y ya está en octavos de final de la Champions. Sin alardes, con una gran versión de Vinicius, el conjunto blanco evitó un sofoco después del jarro de agua fría inicial del Benfica, que en un visto y no visto igualó la eliminatoria merced al gol de Rafa Silva en mitad de un comienzo local flojísimo, casi tétrico.
Courtois, garantía, sostuvo a los suyos y Tchouaméni, de nuevo muy solvente, salvó los muebles sin solución de continuidad y dio tranquilidad a un equipo de menos a más, mejor tras el descanso, al que Vinicius ahorró el sufrimiento con su tanto en el tramo final, antes de un epílogo bien solventado a través de la posesión.
Con José Mourinho en el autobús del Benfica, no en una cabina de radio como parecía, por la sanción derivada de su expulsión en el encuentro de Portugal y Prestianni fuera de la convocatoria el fútbol tomó al fin el protagonismo. El Real Madrid estaba de sobra advertido por el tropiezo liguero el fin de semana ante Osasuna en El Sadar y la ausencia de Mbappé por sus problemas en la rodilla izquierda, suplida por el voluntarioso Gonzalo. En principio, también motivado por el vida o muerte en la Champions, su competición fetiche, y tensionado por lo ocurrido en la ida en Da Luz.
Real Madrid
Courtois, Trent, Asencio (Mastantuono, min. 77), Rüdiger, Carreras (Fran García, min. 90+1), Valverde, Tchouaméni, Camavinga (Alaba, min. 77), Güler (Palacios, min. 84), Gonzalo (Pitarch, min. 84) y Vinicius.
2
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1
Benfica
Trubin, Dedic, Araújo, Otamendi, Dahl, Ríos, Barreiro (Cabral, min. 90+1), Aursnes (Barrenechea, min. 85), Rafa Silva, Schjelderup (Ivanovic, min. 85) y Pavlidis.
-
Goles:
0-1: min. 14, Rafa Silva. 1-1: min. 16, Tchouaméni. 2-1: min. 80, Vinicius. -
Árbitro:
Slavko Vincic (Eslovenia). Amonestó a Ríos, Otamendi, Asencio y Palacios. -
Incidencias:
Partido de vuelta del playoff de Champions disputado en el Santiago Bernabéu.
No había razones para pensar que la imagen en el Bernabéu fuera la de la versión indolente a la que de vez en cuando acostumbra este Madrid de Arbeloa, que en eso no ha cambiado respecto a la etapa anterior con Xabi Alonso en el banquillo. Y sin embargo, lo cierto es que empezó mejor el Benfica, acertado con el balón frente a un rival con apuros en el inicio de la jugada. Una subida de Carreras y la negligencia de Camavinga a la hora de cubrir su espacio defensivo despejó el carril para que Pavlidis sirviera el pase al corazón del área, donde Asencio, vendido, despejó hacia su propia portería. Salvó en primera instancia el habitual milagro de Courtois, ya sin opciones cuando Rafa Silva remató a bocajarro.
Apenas unos minutos, eliminatoria igualada y malas sensaciones del Madrid. Le salvó del temido runrún del Bernabéu el pase a la red de Tchouaméni, cada día más consolidado y estupendo en una definición a la que no acostumbra, pues remató a la perfección desde el borde del área portuguesa un gran envío de Valverde, puñal en el costado derecho blanco.
Bálsamo para el conjunto merengue, que mejoró en la construcción pero siguió jugando con fuego por su escasa fiabilidad defensiva, especialmente a la espalda de sus laterales, Trent y Carreras, con más virtudes ofensivas que fortalezas a la hora de proteger sus dominios.
Vinicius, siempre eléctrico, fue el elemento dinamizador de una ofensiva madridista que por su banda, la izquierda, encontró la llave para el gol anulado a Arda Güler, el más listo de la clase después de una intentona de Gonzalo inhabilitada por un fuera de juego milimétrico, con la cadera, del atacante madrileño.
Courtois, sostén permanente para un Real Madrid lejos de convencer, evitó con una prodigiosa mano abajo, ante el chut de Richard Ríos, demasiado libre de marca, un serio problema. Pese al susto, llegó mejor al descanso el cuadro de Arbeloa, poniendo cerco al marco luso con un muy buen nivel de Vinicius, también de menos a más.
Solución a la carrera
Todo en el aire, en cuestión de un solo tanto, para los 45 minutos decisivos de una eliminatoria con mil y una historias. Se inauguró el segundo acto con insistencia del Madrid, y un remate franco de Valverde malogrado por el pateo al aire del uruguayo. Más cómodo en el manejo del balón el equipo blanco, que amenazó de nuevo con un cabezazo de Asencio, alto, y un remate de Trent, demasiado cruzado.
El Benfica bajó un par de marchas en cuanto a la intensidad de su presión y el Madrid lo aprovechó para adueñarse provisionalmente del partido. No obstante, dejó pasar su mejor momento y el partido entró en un fase indefinida, arenas movedizas para un conjunto blanco protegido por un solo gol.
Caminaba sobre el alambre el cuadro de Arbeloa cuando se le iluminó el camino merced a la velocidad al espacio de Vinicius, un arma que nunca falla. Valverde filtró un gran pase para que el brasileño explotase a la carrera y definiese con clase ante Trubin. Ahí se acabó el sufrimiento del Madrid, que con dos goles de colchón ya sí manejó a la perfección su ventaja a través de la posesión pese al largo descuento. No enamora el equipo blanco, ni mucho menos, pero de momento le da para seguir vivo en la Champions. Sporting de Lisboa o Manchester City, especialmente, examinarán en octavos su progresión.

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