
La espada implacable de Santiago Abascal sigue cortando cabezas entre la vieja guardia de Vox con la misma naturalidad que el partido escala posiciones en las encuestas sin apenas despeinarse. Su líder en la Región de Murcia, José Ángel Antelo, se ha sumado esta semana a la nutrida lista de ‘cadáveres’ políticos víctimas del autoritarismo que define a una formación cuya estructura y funcionamiento son el reflejo de lo que puede llegar a ofrecer a los ciudadanos. O sea, poder absoluto y centralizado, ordeno y mando y, para que no haya dudas de quién domina el gallinero, purgas con aroma estalinista basadas en argumentos peregrinos que esconden las causas reales de los ajusticiamientos. Macarena Olona, Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio, Ortega-Smith… La nómina de repudiados por Abascal y su núcleo duro más próximo -Kiko Méndez Monasterio, Julio Ariza y Montserrat Lluis- engorda conforme les van estorbando para sus intereses o ponen la más mínima pega a las instrucciones que emanan desde Bambú 12.
Aunque a la postre el resultado ha sido el mismo, otro dirigente más apartado por el ‘artículo 33’, el caso de Antelo presenta aspectos diferenciales si se compara con los procesos de anteriores cargos de Vox. Y es que su defenestración se viene fraguando desde hace bastantes meses, por muy sorpresiva que haya sido para el resto de España. Que el hasta ahora presidente del partido radical de derechas en la Región estaba cuestionado por sus propios compañeros era un secreto a voces que en las redacciones de los medios de comunicación regionales se manejaba con prudencia, pero sin demasiadas dudas sobre la veracidad de unas maniobras que algunos se empeñaban en calificar de rumor o ‘fake’, término este último utilizado alegremente a menudo por los correligionarios de Abascal para desacreditar en las redes sociales las informaciones que no les agradan. Lo de Antelo es la historia de un cese anunciado, precipitado en este momento por factores que posiblemente no lleguen a trascender en toda su extensión, pero que giran en torno a ambiciones personales, como reconoció Abascal el viernes cuando le preguntaron por el ‘affaire’ murciano. Evidentemente se refería a las presuntas ambiciones del hasta el jueves presidente de Vox en la Comunidad, el mismo que ha venido ensalzando en actos públicos y mítines cada vez que se ha dejado caer por Murcia. Al más puro estilo de los emperadores romanos, el todopoderoso líder de la ultraderecha española, convenientemente asesorado por Luis Gestoso -enemigo acérrimo de Antelo-, ha dirigido su pulgar hacia abajo, provocando la dimisión en bloque de los cinco miembros del Comité Ejecutivo Provincial para hacer caer al exjugador profesional de baloncesto, atrincherado en su puesto pese a las presiones para que presentara su dimisión voluntaria. Salvo cambios de opinión de última hora, Antelo tiene previsto -al menos eso dice- mantener su acta de diputado en la Asamblea, ya sea permaneciendo en el Grupo Parlamentario de Vox o refugiándose en el Grupo Mixto si sus ocho compañeros de escaño deciden arrebatarle la portavocía y expulsarlo. Bebería entonces José Ángel Antelo de similar medicina a la que en su día probaron Juan José Liarte, Francisco José Carrera y María Isabel Campuzano -echados del partido-, a quienes, por cierto, el represaliado actual de Abascal llamó «ratas y traidores» en los meses previos a las elecciones autonómicas de 2023 cuando ya había sido designado como candidato a la presidencia de la Comunidad Autónoma. Aquel exabrupto le costó la apertura de un expediente informativo del partido que acabó, como cabía esperar, sin consecuencia disciplinaria alguna al amparo de la libertad de expresión. Liarte, Carrera y Campuzano deben estar saboreando la venganza y recordando que donde las dan las toman. Qué situación tan kafkiana podemos llegar a presenciar: Antelo compartiendo el Grupo Mixto con María Marín, de Podemos, y José Luis Álvarez-Castellanos, de Izquierda Unida. Ni en las peores pesadillas lo habría soñado el exdeportista metido a político. Asistiremos al desenlace en los próximos días.
Interpretan algunos que Abascal se pega un tiro en el pie con la destitución de Antelo al considerar que se produce en uno de los momentos más dulces de la formación en la Región de Murcia, donde las encuestas le auguran unos resultados históricos si se celebraran comicios, con perspectivas de dar el ‘sorpasso’ al PSOE de Francisco Lucas. Este mismo lunes podría verse reflejado este hito en el Barómetro de Invierno del Cemop, que se hará público a media mañana. Pero a nadie escapa que el verdadero valor electoral de Vox es su presidente nacional, hagan lo que hagan sus barones y se llamen como se llamen. La figura de Abascal trasciende a todos sus súbditos y él lo sabe.

Soy William Abrego, me uní como ejecutivo de SEO y me abrí camino hasta el puesto de Gerente Asociado de Marketing Digital en 5 años en Prudour Pvt. Ltd. Tengo un conocimiento profundo de SEO en la página y fuera de la página, así como herramientas de marketing de contenido y diferentes estrategias de SEO para promover informes de investigación de mercado y monitorear el tráfico del sitio web, los resultados de búsqueda y el desarrollo de estrategias. Creo que soy el candidato adecuado para este perfil ya que tengo las habilidades y experiencia requeridas.
Enlace de origen : Antelo, historia de un cese anunciado